Es la credibilidad, estúpido

Abr 18

Es la credibilidad, estúpido

La credibilidad es el bien más preciado que puede atesorar un político o cualquier dirigente con responsabilidades públicas o empresariales. La credibilidad aporta la ansiada confianza en nuestra persona, nuestra gestión y nuestro discurso. Y todo ello nos confiere prestigio y reputación. La credibilidad va siempre de la mano de la verdad, de la coherencia de nuestras acciones, y sus principales enemigos son la mentira y la acumulación de errores o la mala gestión.

Por tanto, sorprende que muchos políticos no sean conscientes de ello o aspiren a tener una larga carrera política cuando su credibilidad ha sido puesta en entredicho y no hayan sabido defenderla adecuadamente.

Podemos poner de ejemplo el caso más reciente, el de la obtención del master universitario por parte de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, pero ha habido antes otros ejemplos y, desgraciadamente, no será el último. Han sido muchos los errores cometidos en la gestión de esta crisis que podría haber tenido otro resultado en función de cómo se hubiese afrontado. Fallos de comunicación aparte, ante unas pruebas tan reveladoras, quizás no sea lo más inteligente cuestionar dichas pruebas o culpabilizar a la universidad, ya que esta tratará de defenderse para salvar su honor y te pondrá en evidencia, dejando poco lugar a la duda de que quien está faltando a la verdad realmente eres tú. Por otra parte, arrastrar a tu partido -y cargos públicos con el presidente a la cabeza- a teorías conspirativas o supuestas tramas políticas cuando éste está inmerso en multitud de casos de corrupción quizás tampoco sea una buena idea ya que te estás poniendo al mismo nivel de degradación.

El siempre sabio refranero popular nos dice que “las mentiras tienen las patas muy cortas” y, como hemos podido comprobar, por mucho que quieras huir hacía adelante, la verdad siempre te alcanzará para ajustar cuentas contigo.

Por tanto, sólo nos queda una vía, quizás la más fácil, aunque la más dolorosa, pero también la más satisfactoria: decir la verdad. Pensemos que, desde el principio, Cristina Cifuentes, en un ejercicio de responsabilidad y transparencia, asume su error, reconoce su culpa, pide perdón y dimite o pone su cargo a disposición de los madrileños. Sin duda alguna, el marco narrativo en el que discurriría la polémica sería otro. En política se suele decir que los votantes toleran un error -si va acompañado de la correspondiente penitencia-, pero no que se les siga mintiendo todo el rato y menos que se les trate de tomar el pelo. Quizás si la aún presidenta de la Comunidad de Madrid hubiese admitido su culpabilidad, todavía tuviera alguna oportunidad de rehacer su carrera política (a los ciudadanos nos suelen gustar las historias de humildes ave fénix que resurgen de sus cenizas revestidos de superación personal), pero tal y como ha gestionado esta crisis -primero- personal, pero que ha acabado por serlo política, académica y social, dudo mucho de que después de este incidente vuelva a estar en la primera línea de la vida política.

Otro factor a tener en cuenta, muy importante en comunicación política, es la generación de expectativas y es que Cristina Cifuentes se auto presentaba como abanderada de la regeneración política y la lucha contra la corrupción. Incluso sonaba en los mentideros políticos como posible sucesora de Mariano Rajoy ya que parecía no tener ninguna mácula de corrupción. Por tanto, el impacto negativo de esta noticia ha sido mayor para quien estaba llamada a defendernos de la inmoralidad política.

En otros países, casos similares como la apropiación de ideas ajenas han sido motivo suficiente de dimisión o renuncia. Así sucedió con la exministra de Educación de Alemania, Annette Schavan, descubierta en 2013 que plagió su tesis doctoral; con el exministro de Defensa alemán, Karl Theodor zu Guttenberg, que además era el ministro más popular de Alemania y delfín de la canciller, Angela Merkel, pero renunció a su cartera en 2011 por el mismo motivo; o con Victor Ponta, ex primer ministro rumano, que copió su tesis en 1980 y fue descubierto en 2013, dimitiendo dos años más tarde y reconociendo que debía haberlo hecho antes.

Hay quien piensa que, con todos los casos de corrupción política y económica existentes, este es un mal menor. Que, como defendía al principio el Partido Popular en sus argumentarios tratando de desviar el foco del debate, lo verdaderamente importante es abordar el afán de “titulitis” -no sólo de nuestros políticos- y la regulación de másteres y postgrados del sistema académico de nuestro país.

Pero en el fondo de todo este tema subyace algo más importante que es la ejemplaridad de nuestra clase política. Como ciudadanos queremos cargos públicos de los que sentirnos no sólo representados sino orgullosos, que sean dignos gestores de la res publica, y hagan de la credibilidad su cordón umbilical con la ciudadanía.

En nuestro país, la dimisión es vista de forma negativa y rara vez se produce. Sin embargo, dependiendo del motivo por el que se dimita, puede ser un magnífico ejemplo de coherencia profesional, de asunción de responsabilidades, expiación de la culpa, humildad y transformación personal. Lo que para unos significa cavar su tumba política, otros lo convierten en oportunidad, un paso para atrás para coger impulso y presentarse de nuevo ante la opinión pública como un personaje renovado, liberado de lastres y reputación mejorada. Éste es el principal error que ha cometido Cristina Cifuentes, creer que gana quien resiste más, cuando es quien lo hace desde la verdad.

* Artículo escrito el 11 de abril y publicado el 17 de abril en la Tribuna de firmas invitadas de La Fábrica de Discursos.

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Guerra en Trumplandia: fuego y furia de Steve Bannon, Breitbart News y Donald Trump

Ene 05

Guerra en Trumplandia: fuego y furia de Steve Bannon, Breitbart News y Donald Trump

Uno de los personajes que más protagonismo ha tenido -y sigue teniendo- en la política estadounidense en los últimos años ha sido, sin duda alguna, Steve Bannon. Con una peculiar biografía (ha sido marine, banquero de inversión en Goldman Sachs y productor y director de cine), en 2012 se convirtió en director de la página web de noticias Breitbart News que abandonaría después para ser estratega jefe de la Casa Blanca y consejero del presidente Donald Trump hasta el 18 de agosto de 2017, cuando fue despedido (o renunció, ya que tampoco está claro).

El pasado 3 de enero New York Magazine publicaba un avance del libro “Fire and Fury: Inside the Trump White House” que saldrá a la venta el 9 de enero y ha supuesto el último maremoto en las agitadas aguas de la política estadounidense desde que Donald Trump es su comandante en jefe. A través de más de 200 entrevistas realizadas a la mayoría de los miembros de su personal, llevadas a cabo durante un período de 18 meses,  Michael Wolff, un veterano periodista que ha escrito para USA Today, Vanity Fair, The Guardian o The Hollywood Reporter constata ideas que más o menos todos imaginábamos (Melania Trump temía convertirse en la primera dama o el gran desconocimiento político de Trump), pero revela otras que han hecho enfurecer al presidente como que éste pensaba que perdería las elecciones, las ambiciones presidenciales de Ivanka Trump, la supuesta reunión de Donald Trump Jr. con un abogado ruso, pero, sobre todo revela a Steve Bannon como el crítico más mordaz de Trump y su familia (califica a la hija del presidente de “tonta como un ladrillo” y a su yerno Jared Kushner como “traidor” y “antipatriótico”) y Wolff lo retrata como un titiritero maestro, manipulando al presidente para sus propios fines políticos (albergando incluso sus propias ambiciones presidenciales para 2020).

“Noche de Elecciones”. Ilustración de De Jeffrey Smith que ilustra el artículo de New York Magazine

Ante estas revelaciones, la respuesta del presidente Trump no se hizo esperar y el mismo miércoles criticó a su ex estratega jefe como un charlatán político, minimizó su papel como asesor, le acusó de buscar protagonismo y le culpó de todo, desde las filtraciones hasta la derrota del partido republicano en la carrera del Senado el mes pasado en Alabama. “Steve Bannon no tiene nada que ver conmigo o mi Presidencia”, dijo en un  comunicado, “cuando lo despidieron, no solo perdió su trabajo, perdió la razón”. Y añadió: “Steve pretende estar en guerra con los medios, a los que llama partido de oposición, pero pasó su tiempo en la Casa Blanca filtrando información falsa a los medios para hacerse parecer más importante que el presidente, es lo único que hace bien. Steve rara vez estaba en una reunión cara a cara conmigo y solo pretendía tener influencia para engañar a unas pocas personas sin acceso y sin ninguna pista, a quienes ayudó a escribir libros falsos”.

Lo cierto es que Donald Trump y Steve Bannon han tenido una relación, cuando menos, pintoresca. Repasémosla desde sus inicios. Como muchos lectores ya sabrán, Breitbart News es un sitio web de noticias, opiniones y comentarios políticos, máximo exponente de lo que se ha denominado “alt-right” o derecha alternativa, eufemismo ideológico para calificar tendencias de extrema derecha que rechazan el conservadurismo convencional y el neoconservadurismo en favor del nacionalismo populista blanco y las ideas paleoconservadoras antisistema.

Breitbart fue creado en 2005 por el comentarista y empresario Andrew Breitbart con el objetivo de fundar un sitio que fuera “abiertamente pro-libertad y pro-Israel”. Junto con esta línea editorial, el medio practicaba el más puro sensacionalismo ya que lo que les proporcionaba más visitas y atención -y por tanto ingresos- era llevar al extremo la estrategia de poner cebos para conseguir clicks (“clickbait”).

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Las 10 películas políticas del 2017

Dic 15

Ya es una tradición que por estas fechas escriba sobre las que considero las mejores películas sobre política del año (aquí puedes encontrar los títulos del 2016, 201520142013 y 2012 –revista en pdf, páginas 25 a 30-). Realmente se trata de la selección realizada para el último número del año de “La revista de ACOP” (antes denominada “El Molinillo“) en la que también se hace una compilación de las páginas web, perfiles de twitter, libros y los personajes y conceptos más destacados del presente año, entre otros contenidos, y que te invito encarecidamente a leer.

Como cada vez va habiendo más producción, desde el año pasado también incluyo aquí -para completar el artículo y para los muy frikis de la cosa- las cintas que no he seleccionado para el listado.

Las 10 películas políticas del 2017

Últimamente escuchamos decir que estamos viviendo una época dorada de la ficción política. Y lo cierto es que, desde 2012 que venimos reflejando en este número especial del año las mejores películas con temática política, hemos comprobado cómo año tras año este eje dramático es el elegido para desarrollar nuevas ficciones con aspiraciones de llegar al gran público y no sólo centrarse en una audiencia especializada como es nuestro caso.

En este 2017, sin haber un gran éxito destacado, podemos volver a reiterar que es un buen año para la ficción política con interesantes y muy variadas propuestas, tanto para las películas, como el cine documental y las series televisivas.

De la selección que traemos a estas páginas, totalmente subjetiva, nos encontramos con propuestas que abordan desde el populismo, hasta el sufragismo, pasando por el marketing político, los asuntos públicos, el cambio y renovación política o varios biopics. Y todo ello desde géneros tan dispares como el drama, la comedia, el thriller, la sátira, la intriga y la tragicomedia.

En cuanto a la procedencia de las cintas, nuevamente constatamos que éste es un fenómeno que no es específico de un único país o continente ya que este año traemos ejemplos de Estados Unidos, Francia, Italia, Suiza, Reino Unido, República Checa, Uruguay y Argentina.

Si años anteriores teníamos que recurrir a documentales para completar nuestra lista debido a la ausencia de películas de interés, este año hemos podido elegir tanto en filmes como documentales. En este último caso con propuestas esencialmente de Estados Unidos, pero también de España, Argentina, Francia, Alemania y Pakistán.

Y como complemento de esta sección, también fijamos nuestra mirada en las series sobre política. A las exitosas ofertas que continúan en nuestras pantallas podemos sumar otra decena de propuestas, tan variadas como pintorescas: la holandesa Brussel que aborda la política comunitaria, la finlandesa Presidenttii en la que un exitoso empresario es elegido presidente y mientras está en el cargo se enfrenta a severas crisis tanto políticas como personales, la británica The State y la coproducción saudí-siria-egipcia-libia-kuwaití Gharabeeb Soud sobre el terrorismo yihadista, la miniserie Guerrilla sobre el nacimiento del Black Power en el Reino Unido, Suburra sobre la mafia italiana y su relación con los políticos corruptos, Distopía –bautizada como la Black Mirror española y sólo disponible en una plataforma online tras cuatro años encerrada en un cajón- y todas las propuestas que nos llegan desde América Latina (desde el polémico biopic sobre Hugo Chávez, unos dibujos animados en 3D que nos cuentan la campaña electoral mexicana o la serie sobre la primera dama mexicana que decide divorciarse del presidente).

Esta es nuestra propuesta para este año 2017. ¡Que la disfrutéis!

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Entrevistas

Oct 06

Estos días he realizado varias entrevistas por diferentes motivos que quiero compartir con vosotros: mi selección entre los cien profesionales políticos más influyentes en los Victory Awards 2017, mi despedida como director de “La revista de ACOP” y la situación política en Cataluña. Evidentemente, sobre todo en las dos primeras, he hablado de muchas más cosas como la defensa de la profesionalización de la comunicación política, el trabajo de los políticos, series políticas…

En los enlaces de cada una de las fotografías tenéis los accesos directos para poder leerlas:

Entrevista en “El día de Segovia”, páginas 24-26 (30 de septiembre de 2017).

Entrevista en “La revista de ACOP” nº 20 de octubre de 2017, páginas 22-27.

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Próximas tendencias tecnológicas para las campañas electorales

Sep 11

Próximas tendencias tecnológicas para las campañas electorales

Lo fundamental de una campaña electoral, lo que verdaderamente importa, es el mensaje y relato político. Sin embargo, para que nuestra narrativa llegue mejor a los potenciales votantes, necesita del envoltorio del marketing político que ayude a que nuestro candidato o candidata tenga más presencia en medios de comunicación, una imagen adecuada, conozca cuál es el mensaje idóneo para una audiencia segmentada, etc. Porque tampoco debemos olvidar que el fin último de las campañas electorales es ganar, motivo por el cual las campañas electorales constantemente están integrando nuevas técnicas e instrumentos.

Por tanto, todos los profesionales que trabajan en campañas electorales y comunicación política deben estar a la última en cuanto a innovaciones que consigan trasladar más y mejor el mensaje de su cliente/candidato.

Superado el boom del amplio abanico de posibilidades que ofrecen las diferentes redes sociales (y las que aparecerán en los próximos años), en los últimos tiempos hemos asistido a novedades como la aparición de un candidato en varios escenarios gracias a los hologramas, la gamificación como alternativa de comunicación, las apps móviles, la neurociencia aplicada a la política, el activismo digital, la financiación vía micromecenazgo o la evolución de la analítica de datos, por citar sólo algunas.

La aspiración de cualquier campaña es llegar a cuanta más gente mejor, pero a través de una comunicación personalizada. Por eso, las principales innovaciones que nos encontraremos en el futuro girarán en torno al video y al big data.

En cuanto al vídeo, hace unas semanas Facebook lanzó una nueva sección (“Watch”) dedicada a videos grabados y en vivo, una amenaza potencial para YouTube y otros servicios de video. Este hecho pone de manifiesto que el video y las tecnologías visuales están cobrando cada vez más importancia a la hora de interactuar. La próxima generación de productos y servicios de consumo permitirá acercar eventos en vivo a los usuarios, poder grabar cualquier espectáculo y personalizarlos, ofreciendo tanto experiencias de uso a los hogares conectados, como creación de contenido más dinámico, lo que abre múltiples posibilidades en la acción política.

Ya existen agencias trabajando en estas posibilidades aplicadas a las campañas electorales. Por un lado, en realidad virtual, explorando mundos generados completamente por ordenador, una experiencia inmersiva desconectada de la vida real, pero con apariencia de realidad. Por otro, en realidad aumentada, es decir, añadiendo una capa de realidad virtual encima del mundo real. Y en video 360º o inmersivo que deja una huella más duradera que el video normal.

Respecto al big data, la analítica de datos seguirá permitiéndonos mejorar nuestra estrategia y personalizar más la comunicación, por lo que la captación y tratamiento de datos para segmentar audiencias y mensajes tendrán gran desarrollo.

En los últimos años, la analítica de datos políticos ha avanzado desde el microtargeting a la verdadera ciencia de datos predictivos.  Actualmente, los expertos en computación están utilizando cantidades masivas de datos, modelos complejos y algoritmos avanzados (no sólo fundamentados en bases de datos públicas y privadas atendiendo a identificaciones demográficas y económicas, sino al análisis semántico y emocional de las conversaciones en redes sociales) para entender el comportamiento del público durante las campañas electorales.

El método de Cambridge Analytica -la polémica consultora británica que ayudó a Trump a ganar las elecciones y en la victoria del brexit-, utiliza técnicas de Deep Learning para identificar rasgos de personalidad, además del modelo de datos y el desarrollo de perfiles psicográficos para aumentar el público, identificar a los principales líderes de opinión y conectar con personas apelando a una reacción. Según su CEO, Alexander Nix, si eres un adulto que vive en Estados Unidos, esta compañía tiene un perfil específico sobre tu personalidad y sabe qué mensaje puede ser más persuasivo para ti a la hora de decidir tu voto.

La importancia del big data y la capacidad creciente para analizar e interpretar estos datos resulta indiscutible, pero el debate se sitúa en el eje ético de la utilización de ellos, su análisis y repercusión, máxime cuando se trata de información almacenada en manos privadas. La amplitud de este tipo de técnicas no sólo se puede enfocar en campaña electoral sino que puede cambiar el modo real en el que se hace política.

Pero además de estas innovaciones, motivado por la aparición de las noticias falsas, los ataques cibernéticos, los bots y la manipulación de los medios sociales, las campañas electorales se han convertido en un escenario en el que no sólo está en juego la integridad de las elecciones sino del funcionamiento de la democracia. Además, estas amenazas no tienen por qué proceder de otros países, sino de la propia nación (grupos radicales que busquen hackear, robar y publicar material privado para perjudicar o favorecer a otro candidato próximo a sus intereses) por lo que la ciberseguridad se antoja, además, un requisito imprescindible en las futuras citas electorales.

Éste artículo ha sido escrito para “La Revista de ACOP”, número 19, de septiembre de 2017.

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