La importancia de los primeros cien días de gobierno

Oct 02

La importancia de los primeros cien días de gobierno

Durante estos días se cumplirán los primeros cien días de gobierno de los alcaldes y presidentes de Comunidades Autónomas salidos de las elecciones del 22 de mayo. Hoy en día que nos organizamos con listas, decálogos, “top ten” y toda serie de medidas simbólicas clasificatorias, la política no iba a quedar ajena. De hecho, en nuestras ciudades y regiones, estamos asistiendo ya a numerosas ruedas de prensa tanto de los equipos de gobierno como de la oposición para calificar esos primeros cien días que se suelen dar “de gracia” a los gobernantes.

Sin embargo, la idea de los cien días no es algo nuevo sino que sus orígenes se remontan hasta Napoleón Bonaparte y su retorno a Francia y el poder. En marzo de 1815, tras casi un año de reclusión en la isla de Elba, Napoleón protagonizó una espectacular evasión. Al frente de poco más de un millar de hombres, marchó sobre París. Casi nadie pensaba que triunfaría en esta nueva aventura pero Napoleón llegó a París el 20 de marzo de 1815. El 18 de junio la batalla de Waterloo selló su suerte definitivamente. El tiempo trascurrido de restauración del imperio napoleónico son los famosos cien días.

Pero la concepción moderna la encontramos en Franklin D. Roosevelt al acceder a la presidencia de los Estados Unidos en 1933. Recordemos que nos encontramos en plena crisis económica derivada del crack de 1929 y, nada más acceder al poder, usó el lema de los “100 primeros días de gobierno” para adoptar medidas (“actuar y actuar ahora”) y demostrar su eficacia ante los ciudadanos. Era el origen del New Deal y del 5 de marzo al 24 de julio tuvo lugar esta revolución política que cambió el país y han copiado todos los presidentes.

Por tanto, la apertura de los 100 días de la Presidencia ha sido una referencia para la medición de las intenciones y la eficacia de un nuevo presidente. El reto de los 100 primeros días para los gobiernos es fuerte. Sobre todo en el caso de los nuevos gobernantes que necesitan demostrar que ellos no van a defraudar a los votantes y son el cambio que necesitaba ese municipio, región o país. Es decir, demostrar capacidad de gestión y generar confianza y optimismo. Y aunque sea más simbólico que otra cosa, porque a lo largo de ese centenar de días probablemente no se van a solucionar los problemas existentes -aunque sí que pueden ser suficientes para sentenciar al nuevo gobierno y su incapacidad política-, son importantes porque en política percepción es realidad y la impresión que nos causen en este periodo de tiempo será esencial para construirnos una imagen suya como políticos eficaces o no.

Como dice Albert Medrán, “nunca tendremos una segunda oportunidad de crear una buena primera impresión. Y los cien primeros días son esa primera impresión”. Aunque Barack Obama también afirma que “los primeros cien días van a ser importantes, pero probablemente van a ser los primeros mil días los que marcarán la diferencia”.

Sin duda, se trata de un hito mediático, como lo será el primer año de legislatura, pero también un buen ejercicio de transparencia política y de demostración de eficacia en la gestión pública en un plazo de tiempo que todo el mundo espera, consecuencia del interés despertado por las elecciones y sus efectos inmediatos en la sociedad. Por ello las acciones suelen centrarse en los temas que más preocupan a los ciudadanos ya que, sin duda, las promesas de solucionarlo habrán sido el objeto de recibir el voto de los electores.

Por el contrario, cuado un gobernante es reelegido, los cien primeros días, salvo casos excepcionales, suelen ser continuistas con el programa de gobierno mantenido, precisamente para acentuar el éxito de las políticas que le ha permitido continuar en el cargo y, por tanto, menos efectistas

Como prueba de la importancia de estos cien días, el propio Mariano Rajoy ha propuesto un “Decálogo para los primeros cien días de gobierno” en el caso de que sea elegido Presidente del Gobierno. Quiere demostrar que está preparado para gobernar, sabe lo que tiene que hacer y nos lo dice para ganarse nuestra confianza y, por tanto, nuestro voto.

Una de las típicas frases en política es aquella de “lo hemos hecho bien pero no hemos sabido comunicarlo”. En este caso convertimos la acción política en un producto comunicativo con valor estratégico, en un momento clave para llegar a los ciudadanos. Así lo entienden los líderes políticos y así tratan de demostrárnoslo como ilustra en esta presentación Antoni Gutiérrez Rubí:

Un comentario

  1. Felicidades por el artículo! Lo que da esto de los 100 días, eh?

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