Muñecos políticos, más allá del merchandising político

Ago 02

Muñecos políticos, más allá del merchandising político

La política contemporánea es mucho más que la toma de decisiones y gestión de lo público. A medida que ha ido evolucionando, lo puramente político, ideológico, ha ido compartiendo protagonismo con otros factores. La política actual se mueve en parámetros mercantilistas en el que una serie de candidatos-productos ofrecen su mejor cara para captar los apoyos-votos del elector, es decir, como buen producto, conseguir ser comprados por el consumidor-votante.

Así nos encontramos con situaciones curiosas de difícil encuadre. Me explico. Hace unos días leía que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, aprovechó un discurso en el que se esperaba que hablara de la inseguridad ciudadana para promocionar unos juguetes a imagen y semejanza de varios mandatarios latinoamericanos, incluida su propia muñeca “Cristinita”.

No habló apenas del tema, importante, por el que había convocado a la prensa, pero aprovechó la comparecencia para promocionar la venta de varios muñecos de trapo como los del presidente venezolano Hugo Chávez, del uruguayo José Pepe Mujica, el boliviano Evo Morales, Dilma Rousseff,  Fidel Castro o el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, entre otros personajes. A la nómina de muñecos, que se pueden adquirir en Internet por 11,5 euros, tampoco falta su difunto marido, Néstor Kirchner, a quien Fernández se refiere como “Él”.

A las pocas horas de tremenda noticia ya se podía encontrar en YouTube varios vídeos en los que se caricaturizaba a las muñecas de la presidenta. Y la etiqueta #ElMuñecoDe arrasaba en Twitter. Pero sobre la inseguridad ciudadana la presidenta no hizo ninguna referencia y en las redes sociales de Argentina apenas se comenta hoy nada. La muñeca desvió completamente la atención.

El caso es que, más allá de las altas dosis de populismo de la mandataria argentina, y su facilidad para llamar y desviar la atención que se asemejan aquí a la de Esperanza Aguirre, estos “muñecos políticos” son algo más que merchandising político. Como dice Antoni Gutiérrez Rubí, gracias a estos objetos los candidatos/gobernantes crean lazos afectivos con los votantes y conectan al ciudadano con el político de forma emocional.

También podemos encuadrarlos en la categoría de infoentretenimiento, la espectacularización de la política o el humor político, pero no es el primer ni único caso. Tenemos ejemplos del uso de muñecos en política para hacer vudú (política peruana, Sarkozy y Sególene Royal y después Berlusconi); para denunciar la situación política en Bielorrusia (Ositos de peluche por la libertad ); laudatorios (como la edición limitada de Marcel Offerman de la canciller Angela Merkel); como reclamo para promocionar el Salón Internacional de los muñecos  de Moscú (figuras de los presidentes Putin, Obama, Medvédev o Sarkozy); así como el inclasificable “Chavecito” que, por supuesto, es musculoso, habla y está articulado; el “Peña-Men” del recién elegido presidente mexicano Enrique Peña Nieto similar al más puro estilo del famoso Ken de Mattel; hasta Sadam Hussein, Osama Ben Laden o Condolezza Rice pasando por un Berlusconi herido tras la agresión de Milán y que causó furor en Italia.

Mención aparte merecen los Estados Unidos donde este tipo de merchandising está mucho más normalizado (véase la presentación inferior). Si en las anteriores elecciones destacaron los muñecos de los candidatos en las primarias demócratas Hillary Clinton y Barack Obama y después otros “muñecos repollo” (“Cabbage Patch Kids”) de los aspirantes a la Casa Blanca con fines benéficos, parece que esta vez quien les ha tomado la delantera es la famosa Barbie.

Así es, Barbie, que cumplió 50 años en el 2009, ha presentado su candidatura como Presidenta de Estados Unidos lanzando la muñeca “I Can Be… President”, dentro de su famosa colección de oficios. Candidata por el partido “B Party”, llama a las niñas a “estar inspiradas”, a “estar informadas” y “estar involucradas”. Y como buena candidata, tiene sus propios canales de Tumblr e Instagram, para que los fans puedan seguir su carrera hacia la Casa Blanca. Barbie -verdadero icono de la sociedad de consumo y un cliché estético que se adapta a la sociedad y el papel protagonista de la mujer en política- es la quinta vez que se presenta a las elecciones.

A pesar de que es una tendencia bastante normalizada, en España, más allá de los ninots muy localizados en una festividad regional, los caganers catalanes navideños y otros muñecos puntuales caricaturizados en protestas públicas, no hemos conocido todavía ninguna experiencia de este tipo. ¿Os imagináis un muñeco de Rajoy, Rubalcaba, Cayo Lara o Rosa Díez?

2 comentarios

  1. Con la notable excepción de ¡Franco!… Yo he visto muñecos del calvito, tipo llavero, la próxima vez que vea uno te lo compro.

    • Ignacio Martín Granados /

      A ver si resulta que Paquito era un adelantado a su tiempo… 🙂

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  1. El merchandising político al servicio de la repolitización de la sociedad | Comunicación (política) y Relaciones Públicas - […] mecheros, insignias, preservativos o pendrives), ahora  cualquier  producto es susceptible de convertirse en merchandising político o electoral, pero para…

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