Entrevista en TVE a Rubalcaba: un quiero y no puedo

Sep 18

Entrevista en TVE a Rubalcaba: un quiero y no puedo

La semana pasada comparecía el Presidente del Gobierno por primera vez en una entrevista en TVE y ayer le tocaba al jefe de la oposición, el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba. Si las cosas no parecen ir bien para el Gobierno, tampoco es que vayan mucho mejor en el partido del anterior ejecutivo que, estancado, no remonta en las encuestas ni recoge los votos de los electores descontentos con Rajoy. De ahí la importancia de  este tipo de entrevistas que concitan el interés de la ciudadanía como escaparate público (tuvo una notable audiencia, con un 16,6% de cuota y 2.973.000 espectadores, lo más visto de su franja horaria y lo segundo de la noche tras el segundo capítulo de la serie “Isabel”, aunque el líder de la oposición generó menos expectación que el presidente del Gobierno, quien fue seguido por 3,2 millones de personas ).

Sin embargo, Esperanza Aguirre hizo su último servicio al PP marcando la agenda del día -con la noticia sorpresa de su dimisión- y, por supuesto, de la entrevista, con la primera pregunta a un sorprendido Rubalcaba. Breve intercambio de impresiones y, al igual que con Rajoy, la moderadora le ponía en bandeja a Rubalcaba su primer titular: “(Yo) no pediría el rescate porque afecta a la marca España, a la imagen”.

En mi anterior post, comentando la entrevista a Rajoy, afirmé que el Presidente del Gobierno había perdido la oportunidad de conectar emocionalmente con los ciudadanos, explicar qué iba a hacer en el futuro y demostrar un liderazgo en el que pudiésemos confiar. Rubalcaba partía con ventaja en este encuentro puesto que sabía que las preguntas serían las mismas o muy parecidas -como así fue-, pudiendo preparar mejor sus mensajes y criticar a Rajoy sabiendo que no habría un tercer capítulo.

Así, es de suponer que la estrategia de Rubalcaba para la entrevista sería, en primer lugar, explicar qué propone el PSOE como alternativa de Gobierno e ideológicamente contrario a las medidas políticas adoptadas por Rajoy; en segundo lugar, criticar al Ejecutivo ofreciendo datos de por qué se están equivocando en sus decisiones; y por último, defenderse de las críticas de que las acciones del Gobierno son fruto de la “herencia recibida” y cómo es que no hicieron lo que ahora proponen cuando estuvieron gobernando.

Y, aunque claros los objetivos (argumentario PSOE), no significa que su ejecución sea fácil, ya que “nadar y guardar la ropa” se antoja difícil para el mejor de los atletas y políticos, aunque Rubalcaba pueda reunir ambas condiciones.


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Como decía, empezó bien la entrevista Rubalcaba, sobre todo si lo comparamos con el dubitativo Rajoy, afirmando que él no pediría el rescate. Firme, decidido y explicativo, ofreciendo uno de los titulares que recogen hoy los medios. Durante el resto del programa mantuvo una actitud relajada; la actitud tranquila del profesor que explica la lección con ejemplos y anécdotas; mostrando, cuando las preguntas lo requerían, un gesto preocupado; abusando de la didáctica en las respuestas cayendo en el error de querer explicarlo todo y tratar de decir muchas cosas en poco tiempo, con la consiguiente percepción de hablar mucho y no decir nada.

Respecto a su comunicación no verbal, siguió la línea de lo que nos tiene acostumbrados con su estilo fácil de caricaturizar: un discurso acompañado del continuo movimiento de manos, cabeza baja mirando hacia arriba y mucha tranquilidad, quizá demasiada (a pesar de ser un político experimentado, en este tipo de citas le cuesta arrancar y va de menos a más, como le sucedió en el debate con Rajoy, pero en esta entrevista sólo pudimos apreciar su posible nerviosismo al beber varias veces agua y mojarse los labios más ocasiones de la cuenta).

Mantengo la misma opinión que expresé aquí con el análisis del debate electoral: las expectativas de Rubalcaba eran mayores puesto que antes -y ahora- tenía que ilusionar más para recuperar el voto descontento, mostrarse más agresivo para recuperar un mayor número de votos perdidos y ofrecerse como alternativa. Sin embargo, no es el estilo del jefe de la oposición que ha optado por ser fiel a si mismo (en este sentido, igual que Rajoy), hacer una oposición tranquila y responsable, con la crítica del “gota a gota” que acaba calando como estrategia… Pronto veremos los resultados, aunque, a mi parecer, este planteamiento de Rubalcaba es un “quiero y no puedo”.

Por lo demás, tuvo varios arranques de sinceridad que nos acercan a la persona y que es de justicia reconocérselos, por mucho que sean evidentes: el primero cuando reconoció su responsabilidad en la crisis como miembro del anterior gobierno (“… es cierto que gobernamos. Y hay un sustrato de la crisis que tiene origen en nuestro tiempo y que nosotros no supimos resolverlo. Por eso los ciudadanos nos mandaron a la oposición”); la distancia que separa a los partidos políticos de los ciudadanos (“…que hay desafección política, no le quepa duda, muchísima (…) Nosotros, cuando gobernábamos, no fuimos capaces de arreglar la crisis (…) Si los ciudadanos no confían en nosotros, tenemos que procurar ganar su confianza. Y para ello qué hay que hacer, pues, evidentemente, cambiar los partidos, abrirlos. Los partidos suelen ser muy cerrados, yo les digo a mis compañeros que no hay que abrir las agrupaciones, hay que salir a la calle, estar con los ciudadanos, eso es también ir a las manifestaciones si uno cree que debe ir. Hay que hacerse cargo de cómo están las cosas, de lo mal que está la gente. Hay que hacer partidos más participativos, tenemos que darle una vuelta al sistema electoral, lo tenemos que hacer. Por supuesto hay que darle una vuelta al Congreso de los Diputados, lo tenemos que hacer) y el tercero cuando le preguntaron que era más difícil, estar en la oposición o en el Gobierno (“…Gobernar, lo que pasa es que es más difícil. La oposición es menos… qué le diría… Cuando hay problemas, desde la oposición los ve uno desde la barrera. Ahora, hay oposiciones y oposiciones. Yo tengo que decirle, y eso es uno de los debates que hay, si mi oposición es buena o mala… Yo hago una oposición responsable (…) Me siento responsable de lo que pasa en España. Primero, porque gobernamos. Segundo, porque me siento responsable (…) Por tanto, no sufro como cuando estás en el gobierno, pero lo paso muy mal”).

Para concluir, y bajo mi personal punto de vista, no me acaba de convencer este formato televisivo. Al ser una entrevista a cinco voces más la moderadora y el entrevistado, aunque se persiga la agilidad, lo único que se consigue es que los periodistas quieran preguntar muchas cosas a la vez sin poder ahondar más en los temas (en los que no se habló, por cierto, ni de la reforma financiera, la sanidad o la educación que tanto nos preocupan) ni favorecer la empatía con el protagonista.

Otros análisis:

3 comentarios

  1. A mí también me sorprendieron mucho sus ataques de sinceridad. Fue el momento en el que se le vio más suelto y campechano, ya que era algo que decía sin haberlo preparado previamente y de manera espontánea.
    ¡Buen análisis! 🙂

    • Ignacio Martín Granados /

      Efectivamente, pero también le ví resignado, casi derrotado… En fin, que en vaya cosas que nos fijamos!! Todo el mundo pendiente de si será el candidato a las próximas elecciones, si pediría el rescate, que cuál se su modelo de estado, etc. y nosotros con que si bebe agua y cuando es Alfredo y cuando Rubalcaba… 🙂
      Un abrazo

  2. Julio Otero /

    Me gusta el análisis. Creo que volvemos a coincidir en muchas ideas. Yo he escrito en mi blog que fue de más a menos. La entrevista no le salió mal, pero coincido contigo en que las expectativas eran mayores, entre otras cosas por la habilidad comunicativa que se le presupone.

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