Brainstorming contra la corrupción y por la reforma político-social

May 09

Brainstorming contra la corrupción y por la reforma político-social

Éste martes tuve ocasión de poder asistir al primero de los tres “Seminarios-debates contra la Corrupción” que organiza Transparencia Internacional España. El objetivo de estos seminarios es eminentemente práctico, con breves intervenciones de los ponentes y un coloquio posterior en el que, a través de los mismos, se trata de aportar opiniones y propuestas específicas de cara a prevenir y disminuir en lo posible la corrupción, de acuerdo con lo que actualmente demandan de forma inequívoca la sociedad y los ciudadanos.

Lo cierto es que no es la primera ni la única iniciativa que surge desde la sociedad civil para aportar su granito de arena ante la actual situación de desafección política.

Un grupo de activistas ha lanzado también esta semana una encuesta digital que pretende hacer una radiografía ideológica del activismo en España para decidir sobre qué fundamentos políticos debe basarse una apuesta de cambio de modelo social, institucional y económico. Bajo el eslogan “Ahora tú decides“, y abogando por la “cultura de la participación”,  los organizadores pretenden recabar cientos de miles de votos que permitan radiografiar cuál es la apuesta mayoritaria del activismo social en España, planteando decenas de preguntas como ¿Monarquía o república? ¿Listas abiertas o cerradas? ¿Representación parlamentaria o democracia participativa? ¿Austeridad o gasto social?… “Es hora de pasar de la cultura de la transición a la cultura de la participación”, manifiestan. La consulta estará disponible durante un mes, hasta el 8 de junio, y el día 10 los organizadores darán una rueda de prensa en la que mostrarán los resultados de la consulta y explicarán los pasos a seguir tras la votación “siempre siguiendo la voluntad de la ciudadanía”.

Pero volviendo al Seminario de Transparencia Internacional, este primer capítulo abordaba “Las reformas de los partidos políticos y el sistema electoral” y contó con las intervenciones de Felipe García Ortiz (Tribunal de Cuentas), César Molinas (Escritor y empresario), José Ramón Montero (Catedrático UAM), David Ortega (Catedrático URJC y político), Fernando Vallespín (Catedrático UAM), Manuel Villoria (Catedrático URJC), y Jesús Lizcano (Presidente de TI-España como Moderador), además de la presencia de un centenar de asistentes.

No pretendo hacer un resumen exhaustivo de lo que allí se dijo (realizado por la propia organización), sino recapitular las principales ideas para que contribuyan, previa reflexión, a ese debate colectivo que nos ayude a salir fortalecidos de esta crisis, aunque haya que darle la vuelta a todo:

  • El último informe del Tribunal de Cuentas sobre los partidos políticos es de 2007.
  • Según esos datos, los partidos deben a las entidades financieras 225 millones de euros, situándose muchos de ellos en quiebra técnica. [Que cada uno saque sus propias conclusiones sobre la connivencia entre bancos y las decisiones de los partidos que gobiernan].
  • Preguntas que formularse en voz alta: ¿Quién debe fiscalizar a los partidos políticos?, ¿Quién debe elegir a los Consejeros (ahora a propuestas de los partidos y alguno lleva más de 20 años)?, ¿Quién elige a los auditores?…
  • Aunque podemos afirmar que la corrupción es consustancial al ser humano, la particularidad de España es que no haya controles.
  • Los partidos políticos deben estar sujetos a controles externos porque son quienes tienen el monopolio de la representatividad y se financian con fondos públicos.
  • Para mejorar la actual situación, los partidos necesitan: 1. competencia interna entre líderes y aspirantes 2. mayor transparencia en su gestión y actuaciones 3. control financiero con auditorías externas.
  • Es necesario cambiar y mejorar los partidos políticos: congresos anuales o cada dos años, con primarias para fortalecer la democracia interna, voto secreto en la elección del líder, pero transparencia en el proceso y la toma de decisiones, evitando la cooptación, control financiero…
  • Respecto al sistema electoral, las críticas se dirigen a su desproporcionalidad (desequilibrio entre el porcentaje de votos y su traducción en escaños) buscando la gobernabilidad; y la ausencia de listas abiertas (sólo España y Portugal las tienen cerradas) que favorecen la oligarquía y por ende la corrupción.
  • Algunas propuestas fáciles pueden ser ampliar el Congreso a 400 escaños y redefinir los distritos electorales por otros que busquen resultados más proporcionales.
  • Sin embargo estoas reformas darían lugar a la pérdida de escaños de los grandes partidos, sin que sea un juego de suma cero para la segunda línea de partidos, colándose otros minoritarios que dificultarían la gobernabilidad.
  • Y sobre las listas, si las abrimos debemos tener en cuenta que: 1. damos por hecho el alto grado de interés por la política (ciudadanos comprometidos), que los ciudadanos están informados sobre todos los candidatos –para poder elegir entre ellos- y presuponemos un alto grado de cultura política 2. Pero la competencia entre los miembros de la lista provocaría la competencia entre ellos que buscarían financiarse para tener mayor presencia mediática y más recursos, por lo que estaríamos abriendo la mano al posible pago de favores posterior y financiación ilegal.
  • ¿Cómo es posible que en apenas tres décadas hayamos pasado de la ilusión de la transición a la desafección actual? La respuesta es la partitocracia.
  • Para evitar la tiranía de las cúpulas de los partidos debemos adoptar medidas como criterios de selección de líderes, potenciar que los políticos no hagan de la política su forma de vida y limitar los mandatos a 8 años, evitar las “juventudes de los partidos” (efebodemocracia) que fomentan esto, obligatoriedad de primarias para la elección de líderes y candidatos a cargos electos, financiación mayoritaria de los partidos a través de las cuotas de sus asociados y fomentar la gratuidad de la participación política (compromiso y cultura cívica), despolitización de la alta dirección del funcionariado (por no hablar del poder judicial y la no independencia de los tres poderes), no admitir a políticos condenados judicialmente (ejemplaridad pública)…
  • Debemos tener en cuenta que la política es dilemática y se enfrenta actualmente a tres retos. Por un lado, los partidos están buscando el equilibrio entre la clausura o apertura a la sociedad civil (si se abren mucho dejan de ser un partido político pero si se encierran en sí mismos desconectan con los ciudadanos). Por otra parte, el dilema de representatividad versus eficacia/gobernabilidad. Y por último, ser conscientes de que la representación de la democracia ha cambiado y esto afecta a su funcionamiento: estamos inmersos en un cambio tecnológico, en pleno siglo XXI, con instituciones del siglo XIX y esos desajustes generan problemas (¿cómo se comunican los partidos?).
  • Donde hay una sociedad vigilante hay menos corrupción y más eficacia.
  • Nosotros, la sociedad, y los medios de comunicación también somos culpables de lo que ha sucedido. Parece que antes no pasaba nada cuando también se sabía pero, o mirábamos a otro lado, o, como nos iba bien económicamente, podíamos “soportar” mejor la corrupción. La publicidad institucional es un arma para callar los medios de comunicación (advocacy journalism).
  • Se abusa de la “puerta giratoria” colocando a los políticos en los Consejos de Administración de las grandes empresas.
  • Reforzar las incompatibilidades también a nivel partidista (un ministro, por ejemplo,  no puede tener cargos orgánicos en el partido).
  • Debemos ser rígidos con la corrupción, que las irregularidades sean delito y se pague acorde a la falta cometida.
  • Pero sin nos damos cuenta repasando todos estos puntos, y a modo de conclusión, todos los problemas tienen la misma raíz: los partidos políticos y el sistema electoral.

Como decíamos al principio, éstas son sólo algunas ideas para empezar el debate y comenzar a tomar decisiones. Que ésta necesidad de cambio no pare y no se quede sólo en el mundo de las palabras y pasemos a la acción, porque la única manera de cambiar el actual estado de las cosas es reformar lo que no funciona, innovar y evolucionar. Para finalizar, me quedo con una frase que se dijo en el seminario y que define muy bien nuestra situación actual: “no sabemos lo que nos está pasando y eso es lo que nos está pasando”.

2013-05-05 Políticos Honrados

Gallego & Rey, 5 de mayo de 2013, El Mundo

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