Más y mejor política frente a la antipolítica

May 31

Más y mejor política frente a la antipolítica

Podríamos pensar que son efectos colaterales a la crisis que nos está tocando vivir pero, más bien, son un producto de la misma. Nos referimos a las diferentes expresiones de “antipolítica” que están surgiendo en Europa. La crisis económica, junto a la adopción de medidas -que además son adoptadas lejos de los órganos de toma de decisión nacionales- que no acaban de solucionar los problemas, los escándalos políticos, la corrupción, el despilfarro de las instituciones públicas… han provocado una alarma social como hace tiempo no se recordaba que ha puesto en entredicho la legitimad de las instituciones y en evidencia la incapacidad de los gestores públicos para hacer frente a la situación que ha desembocado en una crisis institucional, de confianza y de representación.

Adjetivos como el escepticismo, la desconfianza, el desencanto y la desafección son el caldo de cultivo de la antipolítica, el terreno abonado para el surgimiento de, utilizando un símil futbolístico, partidos ascensor, opciones oportunistas y rupturistas sin base definida que suben y bajan en función del contexto socioeconómico.

Bajo este amplio paraguas de la antipolítica nos encontramos desde movimientos populistas, hasta partidos identitarios, nacionalistas, euroescépticos, antisistema o de extrema derecha. Son partidos en los que las emociones sustituyen al debate crítico, reflexivo y racional; la reforma táctica a corto plazo en lugar de la planificación ordenada y estratégica; abanderando mensajes simplistas, apocalípticos, ventajistas y demagógicas.

No se trata de opciones más o menos simpáticas como el Partido Pirata (que ha obtenido, desde su fundación en 2006, 260 representantes entre concejales, diputados de cámaras regionales y nacionales y eurodiputados, repartidos entre Islandia, Alemania, Suecia, República Checa, Suiza y España), sino de opciones políticas que multiplican los efectos de la crisis amenazando con el colapso del sistema.

Tampoco debemos equivocarnos al menospreciarlos porque son la expresión del malestar ciudadano y un determinado tipo de respuesta al bloqueo que sufre la élite política, anquilosada, que no sabe responder a las demandas sociales. Por lo que ante alternativas nuevas y pujantes, los partidos tradicionales reaccionan, reorientan sus planteamientos y vuelven a esforzarse en reconectar con los ciudadanos, evitando la deriva acomodaticia de quien detenta el poder.

Por desgracia, al hablar de antipolítica no lo estamos haciendo de hechos aislados, como podemos comprobar tras las últimas elecciones de casi todos los países europeos:

  • En Italia, Beppe Grillo y su Movimiento 5 Estrellas, obtuvo un respaldo del 25,5% en las recientes elecciones presidenciales.
  • El Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) ha obtenido el 23% en las últimas elecciones municipales británicas, siendo la tercera fuerza política, a tan sólo dos puntos de los tories y seis de los laboristas.
  • El Movimiento para una Hungría Mejor (Jobbik) es la tercera fuerza política y se ha convertido en apenas diez años en uno de los partidos de extrema derecha más exitosos de Europa.
  • En Francia, el Frente Nacional de la saga Le Pen obtuvo en la primera vuelta de las pasadas elecciones presidenciales un 17,9% de voto. Y la activista católica Frigide Barjot, que ha llenado plazas contra la ley del matrimonio homosexual que se debatió en el Parlamento galo en los últimos meses, ha anunciado que podría presentarse a las elecciones municipales de 2014 con su movimiento La Manif pour Tous.
  • El partido neonazi Amanecer Dorado obtuvo 21 diputados en las últimas elecciones griegas.
  • El grupo ultranacionalista Ataka, gracias a su 7% obtenido en las elecciones de principios del presente mes, es el partido bisagra en Bulgaria.
  • Sin olvidarnos de otras opciones como Alternativa para Alemania, el FPO austriaco, Verdaderos Finlandeses, Demócratas de Suecia, Partido del Pueblo suizo, Partido del progreso noruego, NVA flamencos, Partido por la Libertad neerlandés… o el movimiento del Tea Party estadounidense.

En España también hemos tenido ejemplos de populismo, aunque dichas respuestas no contribuyeron a solucionar los problemas sino todo lo contrario. Se trata de propuestas personalistas como las de Jesús Gil (alcalde de Marbella con su partido el GIL) o Ruiz Mateos (elegido eurodiputado en 1989). Más actuales son los casos de Mario Conde (que tras intentarlo con el CDS volvió a intentarlo con Sociedad Civil y Democracia y fracasar en las pasadas elecciones gallegas) o Josep Anglada y su Plataforma per Catalunya.

Por otra aparte, si hablamos de liderazgo social, la iniciativa de movilización que más éxito ha tenido ha sido el 15M, que sin embargo, al carecer de un rostro identificativo y la ausencia de un cauce político organizado no ha sabido capitalizar esa fuerza electoralmente. En este sentido, Ada Colau, la portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, se ha convertido en el modelo de liderazgo social que pretenden seguir por vía de las urnas la monja Teresa Forcades y el economista Arcadi Oliveres, ambos con sólida reputación en el ámbito de la justicia social para impulsar una candidatura a las próximas elecciones al Parlament de Catalunya.

Corrupcion pública y calidad democrática (El Pais, 2 mayo 2013) Pulsar para agrandar la imagen

Corrupcion pública y calidad democrática (El Pais, 2 mayo 2013)
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De momento, según los últimos sondeos publicados por los medios de comunicación, el bipartidismo cada vez está más débil mientras que suben las opciones que hasta ahora eran minoritarias como Izquierda Unida y UPyD; como ya lo hicieron en las últimas elecciones catalanas Candidatura d’Unitat Popular (CUP) o Ciutadans.

Las elecciones europeas de 2014 serán un buen termómetro para conocer la verdadera fuerza de estas opciones políticas, si bien es cierto que esta cita electoral es la más proclive a mostrar el enfado con los grandes partidos y al voto protesta.

Pero, independientemente de su resultado en las urnas, un cierto éxito de la antipolítica conlleva más consecuencias de las que pudiéramos pensar a priori. Éstos movimientos presionan o condicionan al resto de partidos, sobre todo a los de su proximidad ideológica al entrar en la lucha dialéctica por un discurso que gane adeptos radicalizando por lo general sus propuestas, cuando no recurren al chantaje directo al convertirse en partido bisagra y poner condiciones para sacar adelante reformas o leyes, influyendo directamente en la agenda política y mediática. Pero también dividen internamente al resto de partidos ante los diferentes planteamientos de cómo actuar para con ellos (oposición o colaboración).

La antipolítica se desenvuelve muy bien en la crítica y hostigamiento al gobierno, en la política de trinchera, pero suele carecer de elementos constructivos que ofrezcan alternativas al poder que trata de neutralizar. Además, no es fácil despejar la contradicción que supone criticar un sistema al que aspiran a formar parte, por lo que contribuyen más si cabe a distorsionar la política.

En conclusión, para combatir la antipolítica, la única respuesta posible es más y mejor política (erradicación de la corrupción, ejemplaridad pública, transparencia…), que despeje tan amenazante prefijo y permita devolver la confianza y reputación al sistema.

* Una versión más reducida de este artículo ha sido publicada en la revista “El Molinillo” de la Asociación de Comunicación Política (ACOP), número 54, de mayo de 2013. Entregado el 20 de mayo  de 2013.

2 comentarios

  1. En France, le Parti pirate présentera des listes dans six des huit http://arioze.frcirconscriptions, avec pas moins de 30 candidats en Île-de-France et pour les Français à l’étranger. En plus de ça, le mouvement sera présent dans une quinzaine d’autres pays européens.

  2. Mais cet appui n’a rien de très étonnant quand on connaît http://www.qualitycall.frla proximité entre le site internet et le Parti pirate. Début mai, l’ancien porte-parole de Pirate Bay, Peter Sunde, s’est lancé dans les Européennes. Son programme : défense de l’Internet libre, de la transparence gouvernementale, ou encore favoriser un plus grand respect des droits individuels. Sans surprise, ce candidat avait reçu le soutien du Parti pirate Finlandais.Il portera la bannière du parti pour les élections et sera candidat à la présidence de la Commission européenne avec Amelia Andersdotter.

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