Iglesias, leones y nombres: curiosidades sobre el Congreso de los Diputados

Nov 29

Como suele ser habitual desde 1997, con motivo del día de la Constitución, el próximo 2 y 3 de diciembre se celebran las XX Jornadas de puertas abiertas en el Congreso de los Diputados y, a través de esta entrada, quiero contribuir a su conocimiento con estas curiosidades.

En primer lugar, aunque luego lo aclararemos, decir que hablamos de “Parlamento” como término con el que se designa a la asamblea de los representantes populares. Este vocablo deriva del francés parlement que expresa la acción de parler (hablar): un parlement es una charla o discurso, y por extensión se aplica a la reunión de representantes del pueblo donde se discuten y resuelven los asuntos públicos.

El origen de la institución se remonta a las reuniones de los representantes de la nobleza, del clero y de las ciudades con derecho a ello que los reyes europeos convocaban a fin de que aprobaran la imposición de gravámenes y derechos y trataran los negocios importantes del Reino.

Aunque a la hora de hablar de los orígenes del parlamentarismo siempre citamos a Inglaterra como cuna del mismo -tomando como precedente al débil rey Juan Sin Tierra que, forzado a capitular ante la amenaza de rebelión de sus barones, constituye un parlamento formado por los nobles y el clero, a través de la Carta Magna, en la que reconoce a ambos grupos una serie de privilegios y prerrogativas que reducen la influencia del monarca a favor de la del Parlamento (1215)-, recientemente se ha reconocido a “Los Decreta” de León de 1188 como la “referencia al sistema parlamentario europeo más antigua que se conozca ya que reflejan un modelo de gobierno y de administración original en el marco de las instituciones españolas medievales, en las que la plebe participa por primera vez, tomando decisiones del más alto nivel, junto con el rey, la iglesia y la nobleza, a través de representantes elegidos de pueblos y ciudades”.

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El nombre

El término “parlamento” ha quedado como genérico para designar a la asamblea de representantes del pueblo de un Estado o región, aunque en cada país existe en mayor o menor medida un término propio para denominarla.

Se denomina parlamento a las asambleas legislativas de Reino Unido, Australia, Irlanda, Francia y Bélgica; en España el nombre oficial son Cortes Generales; en los Países Bajos se le denomina Estados Generales; en Alemania existe el Bundestag o Dieta Federal, y el Bundesrat o Consejo Federal; Folketing y Storting son los términos que designan al parlamento en Dinamarca y Noruega; y en Suecia se llama Riksdag. En Rusia se le conoce como Duma, en Polonia como Sejm.

En Estados Unidos de América, el órgano en que reside el poder legislativo se denomina habitualmente Congreso (Congreso Nacional, Congreso de la Unión o Congreso General) y suele estar estructurado en cámaras, una de representantes o diputados y otra de senadores; una excepción a esta tendencia es el caso de Canadá, donde existe un parlamento, llamado así a imitación del británico.

En el resto del mundo se dan indistintamente los términos parlamento o congreso, salvo en los países con tradición propia como Japón (donde se denomina Kokkai o Dieta) y en los antiguos órganos legislativos de los desaparecidos Estados soviéticos (Soviets supremos). También existen países de Latinoamérica y Europa, especialmente el Caribe y Centroamérica, donde se le conoce como Asamblea Nacional.

En España, al igual que en otros países, tenemos un sistema político bicameral, es decir, que las Cortes Generales se componen de dos cámaras de representantes, una se denomina Cámara Alta, que es el Senado, y otra Cámara Baja, que es el Congreso de los Diputados. Por este motivo es habitual que muchas personas tiendan a confundirse y utilicen el término Cortes para referirse únicamente al Congreso.

El sistema bicameral se empezó a utilizar en 1834, bajo la regencia de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias (tras enviudar de Fernando VII) durante la minoría de edad de la reina Isabel II de España. Se optó por la doble cámara de representación teniendo la vista puesta en el tipo de parlamento que había en el Reino Unido, en el que por un lado estaban los representantes políticos elegidos democráticamente (la Cámara de los Comunes) y por otro la compuesta por miembros de la aristocracia y la clase alta británica (la Cámara de los Lores). Eso es lo que llevó a que, al lugar en el que se reunirían los nobles e insignes hombres del país, se le llamase en un principio (1834) ‘Estamento de Próceres’ o ‘Próceres del Reino’ y a partir de 1836  Cámara Alta o Senado. Y ahí es donde se encuentra la razón del porqué se le llama de ese modo, ya que en su origen dichos senadores pertenecían a la aristocracia y burguesía española, mientras que los diputados eran representantes del pueblo y, por lo tanto, de una clase más baja que los senadores.

El edificio

El Palacio de las Cortes es el edificio que alberga el Congreso de los Diputados, una de las dos Cámaras de las Cortes Generales. Está situado en la Plaza de las Cortes de Madrid, entre la calle Zorrilla y la Carrera de San Jerónimo.

Su origen nos remonta a finales del siglo XVI cuando el marqués de Tavara cedió unas casas que tenía en la carrera de San Jerónimo para que pudiera fundarse un convento de clérigos menores. Ello permitió trasladarse a los religiosos pero no levantar un convento con iglesia ante la insuficiencia del terreno. Hubo que esperar a que, años después, la marquesa del Valle, que también tenía propiedades en la zona, aportara nuevas fincas. Gracias a ello, en 1684 se pudo construir un convento e iglesia dedicados al Espíritu Santo,

La vida de este convento, uno más de los muchos que había en Madrid, se vio truncada cuando en 1823 se declaró un incendio mientras asistía a misa en la iglesia Luis Antonio de Francia duque de Algulema, sobrino del rey francés Luis XVI, que había entrado en España al frente del ejército popularmente conocido como los “Cien Mil hijos de San Luis”, con el fin de ayudar a su primo, el rey Fernando VII a restablecer la monarquía absolutista. El atentado frustrado, pues así se consideró, destrozó el convento lo que obligó a los clérigos a trasladarse al de Portacoeli.

El convento quedó sin uso hasta que en 1834 la regente María Cristina de Borbón promulgó el Estatuto Real por el que se crearon los Estamentos de Procuradores y Próceres, como Cámaras baja y alta, respectivamente. El problema era que estos estamentos no tenían sitio para reunirse. El de Próceres lo hizo en el Casón del Buen Retiro hasta que pudo trasladarse al colegio de doña María de Aragón, que ocupaba el mismo solar donde luego se levantaría el Senado; el de Procuradores eligió la iglesia del convento abandonado de la carrera de San Jerónimo, aunque, para 1841 los diputados el edificio estaba en tan malas condiciones que las sesiones duraban apenas una hora por temor a que se desplomara la techumbre.

Al asumir el Partido Progresista el poder, se tomó la decisión de construir un nuevo edificio en sustitución del edificio religioso enfrente de la Plaza de las Cortes (a pesar de que la Academia de Bellas Artes de San Fernando quería  que se levantara donde hoy está la Bolsa). El proyecto fue elaborado y ejecutado por el arquitecto Narciso Pascual Colomer, iniciándose el 10 de octubre de 1843, cumpleaños de la reina Isabel II, siendo inaugurado el 31 de octubre de 1850 por la citada reina. Durante los siete años que duraron las obras los diputados se vieron obligados a reunirse en el Salón de baile del Teatro Real de Madrid.

El actual Congreso de los Diputados no tiene nada que ver con el que se abrió solemnemente aquel día de 1850. Ese pequeño edificio (12.400 metros cuadrados edificados) se ha convertido 166 años después en un importante complejo formado por cinco edificios con 73.000 metros repartidos a ambos lados de la carrera de San Jerónimo.

El Congreso de los Diputados es un edificio de estilo neoclásico, en cuyo exterior el elemento más destacado es la portada con seis columnas de estilo corintio y coronado por un frontón triangular, realizado por Ponciano Ponzano, que representaba a España abrazando la Constitución y flanqueada por las figuras de la Fortaleza, la Justicia, las Ciencias, la Armonía, las Bellas Artes, el Comercio, la Agricultura, los Ríos y Canales de navegación, la Abundancia y la Paz.

La puerta principal o de los Leones -de bronce, por el exterior y madera por el interior- fue realizada por José María Sánchez Pescador y solo se abre en el acto solemne de la apertura de las Cortes, que se celebra tras las elecciones generales y, desde 1997, en las jornadas de puertas abiertas que se realizan con motivo del día de la Constitución. También se abre cada vez que el rey acude al hemiciclo y en actos especiales como ocurrió con la capilla ardiente de Adolfo Suárez.

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La arquitectura

¿Cómo influye la arquitectura del Parlamento en la política?  Según leemos en este artículo, el estudio de arquitectura de Ámsterdam XML ha editado el libro Parliament Book en el que se recopilan y analizan los salones de plenos de los 198 países de las Naciones Unidas.

Según recogen en el libro, la estructura de las cámaras responde a algo más que a patrones estéticos. Por un lado, la forma de la sala guarda relación con el sistema político del país, los regímenes autoritarios y los democráticos poseen diseños diferentes, y por otro, la forma de discutir, incluso la carga temperamental que eriza los debates, cambia en función de cómo se hayan dibujado las bancadas.

El ejercicio comparativo arroja conclusiones que, en parte, expurgan algunos sentimentalismos nacionales. Aunque cada país, por inclinación patriótica, atribuye a su templo de la democracia valores identitarios e históricos propios, más allá de la apariencia externa, los 198 salones pueden incluirse en una de las cinco ‘plantillas’ de parlamentos existentes (tipo escuela, semicircular, bancos opuestos, herradura y circular).

  • La forma de clase de escuela es típica de los sistemas no democráticos, ya que todos miran al que habla y manda (Rusia o China). Otra característica de las salas de estos regímenes es que a veces representan más lo que aspiran a parecer que lo que son realmente: el tamaño de los salones es inversamente proporcional al rango democrático del país, es decir, los parlamentos de países autoritarios poseen salas más grandes.
  • El diseño semicircular es el más común de Europa. Remite a la arquitectura de la antigüedad que, a través del neoclasicismo, dominaba en los tiempos de la Revolución Francesa, cuando se creó la Asamblea Nacional. Esta evocación de lo clásico buscaba envolver de dignidad los nuevos regímenes. Además, su reparto de asientos contrarrestan los “signos visuales del poder”.

Por cierto, este diseño semicircular permitiría acuñar las expresiones izquierda y derecha tan utilizadas para distinguir la ideología partidista: en la Asamblea Nacional Constituyente de la Revolución Francesa se agruparon los parlamentarios por ideología, esto es, a la izquierda el grupo de la Montaña (Jacobinos) -los partidarios de la revolución, del cambio de las estructuras políticas, sociales y económicas del Antiguo Régimen-, a la derecha del presidente se situó el grupo de la Gironda (Los Girondinos) -quienes no querían ningún cambio, los conservadores- y en el centro se mantuvieron las personas indecisas o no partidistas aún, llamándose a ese grupo La Marisma o el Llano.

  • El modelo británico -formato común en los países de la Commonwealth-, el de bancadas opuestas, asegura sesiones agitadas. Lo llaman modelo agonal y se compone de asientos que se oponen frontalmente. La división política se expresa también en la división física. A efectos de observación, no hay dudas de las posiciones ideológicas de cada cual. Se trata de un modelo que hoy parece democrático por la igualdad de enfrentamiento entre unos representantes y otros. Sin embargo, su origen es autoritario ya que el monarca se colocaba en la posición central, simbolizando la concentración del poder absoluto.
  • La silueta de herradura mezcla los dos tipos anteriores. Los escaños enfrentados se unen por un semicírculo. Así se configuran los parlamentos de algunos países que vivían bajo el paraguas del imperio británico: Australia, Canadá y Sudáfrica.
  • El último plano, el círculo, apenas lo poseen nueve parlamentos del mundo y fue reintroducido como representación de la igualdad democrática.

Los autores concluyen que la sociedad de las nuevas tecnologías de la información y de las redes sociales ha introducido cambios clarísimos en el concepto de democracia y en la manera en que los ciudadanos deciden participar e implicarse. Sin embargo, los edificios encargados de representar a la sociedad permanecen inmutables. Por ello consideran que es necesario repensar nuestros modelos de decisión colectiva, pero como esto parece increíblemente difícil, apuestan por la arquitectura como una de las herramientas para experimentar en ese sentido.

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Los leones Hipómenes y Atalanta

Los leones del Congreso de los Diputados son dos esculturas de bronce que protegen simbólicamente la entrada a las Cortes. Están situados en la entrada principal y reciben los nombres de Daoíz (león de la derecha mirando desde enfrente) y Velarde, los héroes del Levantamiento del Dos de Mayo, aunque el pueblo en aquel momento los rebautizó como Benavides y Malospelos. Pero esto no fue así originalmente.

En el diseño original del edificio, realizado por el arquitecto Narciso Pascual y Colomer, no estaban previstos y en el lugar que ocupan actualmente se preveía se alzasen unas farolas. No obstante, estas farolas no eran del agrado de los diputados ni de los ciudadanos en general, pues no tenían la solemnidad que el lugar requería, y se acordó su retirada para colocar unas estatuas de leones, con una accidentada historia, pues se han tenido que hacer tres encargos hasta llegar a los actuales.

El primer cometido se hizo al escultor Ponciano Ponzano, autor del frontispicio del Congreso. Por falta de recursos, dada la malísima situación económica, Ponciano hizo una obra de yeso pintado imitando al bronce. Los leones se colocaron en el año 1851 con una ovación general, pero al cabo de un año, por las condiciones meteorológicas, los leones presentaban un estado deplorable, y comenzaron las críticas de ciudadanos y prensa hasta el punto de que se optó por encargar otras esculturas con materiales más nobles y duraderos.

La segunda pareja de leones se llevó a cabo por el escultor José Bellver y Collazos que diseñó dos leones de piedra pequeños, que como se dijo en la época parecían más perros rabiosos que fieros felinos, y nuevamente las esculturas se retiraron a causa de las protestas. Actualmente se encuentran en los Jardines de Monforte en Valencia.

La dirección del tercer proyecto volvió a recaer sobre Ponciano Ponzano. El 23 de marzo de 1860, el ejército español consiguió una gran victoria en la Batalla de Wad-Ras, en la Guerra de África, tomándose unos cañones al enemigo. Tales cañones se entregaron a Ponciano para hacer los leones del Congreso siendo fundidos en la Real Fábrica de Artillería de Sevilla en el año 1865. En ese mismo año fueron terminados con el agrado y alabanza generales (un león pesa 2.219 kilos y el otro llega hasta los 2.668 kg), salvo por un grupo de diputados que empezó a criticar el origen militar y guerrero del bronce, argumentando que no podían representar al congreso dos figuras realizadas con material de guerra, llegándose a hablar incluso de su destrucción, pero en 1872 se zanjó el debate y se colocaron en el lugar que ocupan en la actualidad.

Sin embargo, la ajetreada historia de los leones del Congreso no se queda aquí. Pocos se percataron entonces de que Ponciano no había esculpido los testículos a una de las esculturas felinas. No era un olvido ni un error sino que los dos felinos representan a Hipómenes y Atalanta, un héroe y una heroína de la mitología griega que fueron convertidos en leones. Y al ser uno de los dos una heroína convertida en león, carece de testículos.

Según la tradición griega, Atalanta era una joven reconocida por sus inmejorables habilidades para la caza y por estar consagrada en vida a la diosa Artemisa, lo que implicaba que debía mantenerse siempre virgen. Por ello, para evitar cualquier pretendiente, y pensando que nadie podría ganarla en velocidad, anunció que su esposo sería sólo aquél que lograra vencerla en una carrera. Pero el hermoso Hipómenes consiguió obtener la victoria y la mano de Atalanta a través de una estratagema dispuesta por Afrodita. Tiempo después, dando rienda suelta a su amor, la pareja entró en uno de los santuarios de Cibeles donde gozaron de su amor. Cibeles montó en cólera ante el sacrilegio y los transformó en dos leones machos. No en vano, los leones del Congreso de los Diputados son los mismos que tiran del carro de la diosa Cibeles en la Fuente de la Cibeles de Madrid.

En definitiva, el león, como animal mitológico, simboliza la fortaleza, la inteligencia, la protección y el liderazgo. Es toda una declaración de intenciones para el lugar que ocupan. Además, cuando se sitúan en pareja, el de la derecha representa al macho (asociado a un uso de razón) y el de la izquierda a la hembra (facultado para emocionarse). Es en esta complementación de ambas facetas lo que le aporta cordura y solidez al conjunto.

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