[Artículo escrito para la sección «Canciones y política» de La revista de ACOP, nº 62 julio 2021]

Estamos en periodo estival y uno de los divertimentos de esta época es polemizar sobre cuál será la canción del verano. La política tampoco queda ajena a estas cuestiones y, desde hace años, el ex presidente de los Estados Unidos, Barack Obama (2009-2017), comparte con nosotros su particular lista de canciones veraniegas.

Con él en la Casa Blanca, en agosto de 2015, la administración Obama inauguró perfil en Spotify con una lista de sus canciones para el verano, una con sus temas preferidos para el día y otra para la noche. Desde entonces, no ha dejado de informarnos de su particular playlist veraniega.

Antoni Gutiérrez-Rubí dice que “la utilización de la música en la política ayuda a la conexión emocional con el ciudadano, a la identificación de un partido, de un candidato… de manera muy efectiva”. Barack Obama, gran aficionado a la música, conoce esa conexión y la sigue utilizando, aunque no tenga responsabilidades de poder. De hecho, para anunciar el lanzamiento de su primer volumen de memorias titulado «A promise Land», en noviembre del pasado año, compartió una playlist  con las canciones que le acompañaron en su presidencia. «La música siempre ha jugado un papel importante a lo largo de mi vida, y eso fue especialmente cierto durante mi presidencia. Mientras revisaba mis notas antes de los debates, escuchaba ‘My 1st Song’ de Jay-Z, o ‘Luck Be a Lady’ de Frank Sinatra», explicó el expresidente de EE. UU. en sus redes sociales.

Las listas de canciones pueden ejercer de impulsores culturales, además de mostrar el conocimiento musical del político y sus gustos personales. Esto sirve para que les conozcamos mejor, para que nos identifiquemos más con ellos, en definitiva, para descubrir más sobre sus vidas y conectar emocionalmente.

De hecho, ¿qué nos encontramos en estas listas de reproducción? Pues diversidad de géneros musicales, como no podía ser de otra manera, para tratar de conectar con un público muy variado. Desde clásicos del soul, R&B, hip-hop, jazz, rock y folk hasta los artistas del pop más más actual. Es decir, unas listas muy pensadas para todos los públicos (potenciales votantes): afroamericanos, blancos y latinos de cualquier edad y condición social.

Algunos políticos lo saben, y usan Spotify para lograr emocionalidad, visibilidad y presencia, especialmente entre los millennials. No en vano, esta plataforma musical creada en 2008, es actualmente una referencia mundial, con más de 356 millones de usuarios -158 de ellos de pago-, y un 72% de sus suscriptores son millennials, lo que permite una grandísima segmentación hacia este público.

Cuando Obama ostentaba la presidencia, con este simple y cotidiano gesto (¿quién no se ha hecho sus propias listas de canciones?), buscaba mucho más que el simple hecho de satisfacer la curiosidad de los americanos por los gustos musicales de su presidente. Si hay algo que nos pueda unir a (casi) todos es la música y comprobar que disfrutamos con el mismo grupo que el presidente consigue que tengamos un punto de encuentro y empaticemos con él, hacerle más humano, y que a partir de este simple hecho le veamos de otra manera (“si le gusta la misma música que a mí no podemos ser muy diferentes”).

¿Con qué canciones nos sorprenderá este verano Obama?

Bonus Track: En su selección  musical tampoco faltan artistas españoles. En la playlist de 2015 se encontraba La Mala Rodríguez, con su canción ‘Tengo un trato’.  En la de 2016 nos sorprendía con ‘Me gustas tú’ del hispano francés Manu Chao y, en 2019, la omnipresente Rosalía. Las listas de Obama son de las más escuchadas y con más seguidores de Spotify por lo que además sirven para dar a conocer de forma planetaria a artistas más desconocidos ¿Incluirá a algún español este verano?

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