La reputación como acelerador del voto

Mar 26

La reputación como acelerador del voto

Estamos acostumbrados a que la preocupación ciudadana por la política, los partidos y los políticos alcance máximos históricos en cada barómetro del CIS. Superando ya en su conjunto la barrera del 50%, los españoles los eligen entre los principales problemas del país. Cuanto menos, resulta paradójico, y a la vez preocupante, que quienes deben gestionar lo público y proponer soluciones para el desempleo, mejorar la economía o paliar los efectos de la COVID-19, sean motivo de preocupación de sus conciudadanos.

En esta misma línea incide el “Barómetro de confianza” que anualmente elabora la multinacional Edelman evaluando el estado de la confianza hacia las instituciones públicas y privadas, incluyendo empresas, gobiernos, ONG y medios de comunicación. En su último informe, los gobiernos caen al tercer lugar (53%) como institución depositaria de la confianza de los ciudadanos. Pero esta es la media de los 27 países estudiados, porque en España dicha confianza es del 34%.

Efectivamente, ante una creciente desconfianza en la clase política que apuntala la desafección ciudadana, los partidos y los políticos deberían poner solución a una deriva que atenta contra la propia democracia. No en vano, el barómetro del CIS del pasado mes de febrero reflejaba un dato que puede empezar a ser preocupante: el 78,6% de los españoles considera que «la democracia siempre es preferible a cualquier otra forma de gobierno» frente a un 6,3% que apuesta por un régimen autoritario «en algunas circunstancias» y a otro 8% que le da igual «un gobierno que otro».

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La democracia en palabras

Mar 26

La democracia en palabras

Si buscamos bibliografía entre la oferta editorial sobre discursos nos encontraremos con un buen puñado de obras que recogen las intervenciones más famosas de la historia. Seguro que al lector, en este momento, se le viene a la mente el famoso “I have a dream” de Martin Luther King, el amputado “Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor” de Winston Churchill o el más moderno “Yes We Can” de Barack Obama, por citar sólo algunos.

Sin embargo, era muy difícil encontrar alguna publicación que recopilase discursos pronunciados solo por políticos españoles. Y era complicado sencillamente porque no existía, pero gracias al sociólogo, vicepresidente de Asuntos Públicos y socio de LLYC, Joan Navarro y el profesor, investigador y doctor en Ciencia Política y Administración Pública de la UCM Miguel Ángel Simón, eso ya es posible. En La democracia en palabras recopilan 54 discursos de forma cronológica que recorren las cuatro décadas de democracia de nuestro país, desde la Transición hasta nuestros días.

De esta manera, la obra se inicia con el mensaje del rey Juan Carlos I a los españoles es su proclamación (22 de noviembre de 1975) y finaliza con fragmentos de la intervención de Albert Rivera en su acto de presentación como candidato a la presidencia del gobierno (10 de marzo de 2019), repasando ente medias los discursos más relevantes de la política española en nuestra restaurada democracia (de todos los presidentes del gobierno, Jordi Pujol, Manuel Fraga, Santiago Carrillo, Julio Anguita, Alfredo Pérez Rubalcaba o los más recientes Pablo Iglesias, Pablo Casado o Felipe VI).

Pero si el libro ya es interesante de por sí por  los discursos recopilados, lo es más si cabe porque los más de cuarenta años de democracia se han dividido en siete capítulos, uno por cada etapa histórica (apertura política; camino a la democracia; normalización; madurez; final de la violencia y crisis económica; nuevo reinado y crisis territorial; y una apostilla final de actualidad), que son analizados y prologados por personalidades del periodismo y la política que, en algunos casos, vivieron de cerca los acontecimientos que relatan (como Lucía Méndez, José Enrique Serrano, Joaquín Estefanía o José Luis Ayllón y Àngels Barceló). Estos autores hacen un magnífico ejercicio de contextualización del relato político de cada etapa para que podamos apreciar los discursos en todo su esplendor.

Además, los amantes de la comunicación política, encontrarán en esta publicación una utilidad más. Si definimos los discursos como ‘alocuciones que se desarrollan en la escena política con el propósito de persuadir, tanto a sus partidarios como a los potenciales votantes, fijando sus posiciones sobre los distintos problemas públicos y transmitiendo su mensaje a los  ciudadanos en general’, en este volumen encontramos una inmejorable selección de palabras que cautivaron a millones de españoles, alentaron ilusiones y dirigieron los cambios que nos han traído hasta hoy. Porque, como menciona José Antonio Zarzalejos en su prólogo, citando a Thomas Carlyle, “los discursos que no conducen a alguna manera de acción más vale no pronunciarlos”.

En definitiva, nos encontramos ante un libro necesario para abordar la historia reciente de la democracia española desde otro punto de vista, el de los pensamientos plasmados en palabras de sus principales protagonistas.

* Reseña destacada para La revista de ACOP nº 54, marzo de 2021.

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La política de las emociones. Cómo los sentimientos gobiernan el mundo

Mar 26

La política de las emociones. Cómo los sentimientos gobiernan el mundo

Toni Aira, en la introducción de su última publicación, confiesa sin tapujos que “este libro es un ensayo sobre el mundo en el que vivimos”. Y tras su lectura, el lector confirma que está ante un ensayo no sólo muy bien documentado con útiles referencias bibliográficas, sino también ante un tratado de comunicación política actual.

Su objetivo es arrojar luz sobre las lógicas contemporáneas del liderazgo político que desempeña diferentes emociones para conectar con los ciudadanos. Antes de entrar a hablar propiamente de los sentimientos, dibuja el encuadre de su hipótesis: vivimos hiperconectados, con acceso instantáneo a ingente información, pero también a desinformación masiva. Curiosamente, se da la paradoja de que cuando más formación y acceso a la información tenemos, somos más sensibles a la emoción frente a la razón. Vivimos en un presente continuo cortoplacista, “acostumbrados a decidir nuestra fragmentada atención a cosas novedosas, diferentes, intensas, sorpresivas, que nos generen algún tipo de sentimiento”.

Por tanto, terreno abonado para los sentimientos “que son el modo en el que nos relacionamos con esa vertiente emocional de nuestro cerebro, las construcciones que hacemos tras experimentar ciertas emociones”. Y es que, hoy más que nunca, se llega a la cabeza de los votantes a través del corazón, de las emociones, ya que los ciudadanos prestarán su apoyo a quien les haga sentir de una manera determinada (ilusión, esperanza, alegría) o contra aquellos que les hagan aflorar sentimientos que no desean experimentar (miedo, angustia, enfado). Con el agravante de que, una vez instaladas en nuestro cuerpo, cada vez será más difícil desmontarlas, por mucha información de la que se disponga, ya que entramos en el pantanoso terreno de los sesgos congnitivos.

Y nos ofrece otra fórmula de éxito. Las características para que un mensaje conecte emocionalmente son un lenguaje audiovisual con impacto emocional, simplificación y personalización. De este planteamiento no debe extrañarnos que una de las luchas de la política contemporánea sea la del relato. La obsesión actual de los protagonistas políticos por tejer relatos para imponerlos, la superficialidad de la campaña permanente, frente a lo que debería ser la política: la gestión del poder a través del cual construir realidades palpables. Y es que uno de los mandamientos de la compol es que la percepción es realidad. Con el consiguiente riesgo de construir relatos de realidades alternativas o hiperrealidades de humo. Por tanto, no nos alarmemos después si surge la desafección y la pérdida de apoyo, tanto de los instrumentos como de los partidos y la clase política, desplazándoles frente al imperio de las emociones.

Para desarrollar su teoría, Aira se basa en el trabajo Psychology of Emotion (1992) de los psicólogos J. G. Carlson y E. Hatfield, en el que señalan los dieciséis sentimientos que experimentamos con más frecuencia, seleccionando diez en los que ahonda en el libro: odio, optimismo, indignación, amor, impaciencia, euforia, venganza, satisfacción, enfado, admiración (los seis restantes serían envidia, afecto, gratitud, tristeza, agrado y celos).

Ligando cada uno de ellos a los principales personajes políticos de los últimos años (desde Trump, Trudeau o Merkel, pasando por Pedro Sánchez, Pablo Iglesias  o Abascal),  ejemplifica las emociones y describe sus liderazgos, pero también –y es un valor añadido del libro-, analiza la política contemporánea ligada a dichos líderes y explica muchas herramientas de comunicación política.

Toni Aira consigue imponer la tesis del libro explicando cómo los sentimientos dominan el mundo, gracias también al trabajo que la comunicación política realiza en tándem con los líderes políticos, pero nos recuerda que su fin último es que seamos menos prisioneros de ellos, “para crecer como ciudadanos con más ganas de entender, a la vez de sentir”.

* Reseña destacada para La revista de ACOP nº 52, enero de 2021.

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Siete claves de las elecciones catalanas

Feb 15

Siete claves de las elecciones catalanas
  1. Campaña extraña.

Esta campaña ha tenido todos los ingredientes posibles para ser una anticampaña en tiempos de incertidumbre: marcada por desarrollarse en plena pandemia (con lo que conlleva de actos sin público ni estar a pie de calle); fue convocada, aplazada sin fecha y vuelta a la fecha original del 14F previa decisión del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Con un voto por correo que triplicaba el de 2017 (277%), han obtenido mejores resultados aquellos partidos que han sabido movilizar a sus votantes (han sido las elecciones con la participación más baja, 53,5%), frente a elementos desmovilizadores como la propia la incidencia de la pandemia, el desencanto del ‘procés’ y el cansancio ante las quintas elecciones en una década (2010, 2012, 2015, 2017 y 2021; de doce en cuarenta años).

  1. Mantenimiento de dos bloques enfrentados.

El porcentaje del voto nacionalista (y luego independentista) no se mueve desde hace 18 años: en las seis últimas elecciones estuvo siempre entre el 47% y el 49% de los votos. Seis elecciones en una horquilla de dos puntos.

En estos comicios el bloque soberanista tan sólo aumenta un 1% su resultado respecto a 2017 (suma el 48,59% de los votos, pero 74 diputados), frente al 47% del bloque constitucionalista (que mejora en 3,5%, pero pasa de 63 a 61 diputados). Es decir, se mantienen los resultados de anteriores elecciones: persiste la polarización y tan solo hay transferencia de voto intrabloques porque éstos permanecen inalterables.

  1. El PSC es el partido más votado.

Por tercera vez (1999 y 2003) y al igual que en el año 1999, cuando ganó las elecciones con más votos pero menos escaños, el PSC es el partido más votado. Probablemente no gobernará, pero confirma que ha  habido «efecto Illa». Hace meses nadie apostaba por esta posibilidad y hoy es la primera opción del  bloque constitucionalista, duplicando sus diputados respecto a las anteriores elecciones (es su mejor resultado desde 2006, cuando obtuvo 37 diputados).

La maniobra del veto de los partidos independentistas ha tenido el efecto contrario ya que ha unido entorno a él el voto útil constitucionalista. Tendrá muy difícil gobernar pero este resultado avala la apuesta de Pedro Sánchez (y las encuestas del CIS) y consolida un apoyo muy importante para las próximas elecciones generales que será necesario para incrementar su número de diputados y mejorar su precaria estabilidad dependiente del apoyo de tantos partidos

  1. ERC por fin supera a Junts per Cataluña.

Es la primera vez que ERC se convierte en el primer partido del eje soberanista, por lo que ahora, con la superioridad moral de haber ganado las elecciones entre los independentistas, podrá abrir una nueva etapa más negociadora y diferenciarse de la estrategia de confrontación y unilateralidad de Puigdemont y JxCat que pierde las riendas del ‘procés’.

Cualquier posibilidad de gobernabilidad pasa por ellos: la independentista con Junts y la CUP o la de izquierdas con el PSC y En Comú Podem, pero desactivada antes de  contemplarse tras la firma del veto a Illa por los partidos soberanistas. Pero Junts sabe que esto es una fortaleza de Aragonés que podrá negociar desde una posición de fuerza, a pesar de que la diferencia es de tan solo un escaño y 35.000 votos.

En todo caso, ERC y PSOE están condenados a entenderse por lo que entramos en una nueva etapa política en Cataluña.

  1. Vox es el partido hegemónico de la derecha en Cataluña.

Varias han sido las sorpresas en el espacio de la derecha no independentista catalana. Se esperaba descenso de Ciudadanos, pero no hundimiento (pasa de 36 a 6 diputados). Se preveía sorpasso de Vox al PP, pero tampoco que los populares siguieran perdiendo escaños (de 4 a 3), ni que dicho sorpasso (11 diputados) fuera incluso a la suma de diputados de Ciudadanos y PP.

Estos resultados tendrán consecuencias a nivel nacional, con los liderazgos de Inés Arrimadas y  Pablo Casado muy debilitados, lo que influirá en sus estrategias políticas y comportamiento respecto a Vox.

Por su parte, Vox no sólo entra como cuarta fuerza política, partido hegemónico de la oposición de derechas del Parlament, sino que tendrá un importante altavoz en una comunidad en la que antes no tenía representación y ocupa un importante espacio de debate político a nivel nacional.

  1. Desaparece el PDeCat, el partido heredero de Convergencia.

El partido heredero de Convergencia Democrática de Catalunya desaparece del arco parlamentario. No se presentaban bajo la plataforma Junts per Catalunya buscando su propio espacio electoral y, gracias al voto útil del independentismo y debido a la barrera del 3% (a pesar de la baja participación), el partido de Artur Mas (el vástago político de Jordi Pujol) no tendrá representación. Además, ha restado votos al independentismo ya que sus 77.000 votos, si hubieran concirrido con JxCat, le habrían dado el primer puesto en las elecciones y probablemente dos  diputados más.

  1. Escenarios de gobernabilidad: continuismo, tripartito o repetición electoral.

La foto que nos deja las elecciones es un escenario multipartidista fragmentado. Son las elecciones que arrojan un mayor número de partidos representados lo que dificulta la gobernabilidad. Siempre había oscilado entre 5 y 6, aunque en los últimos años aumentó hasta 7 -en la convocatoria de 2010 por la irrupción de Solidaritat, en la de 2012 por la CUP y en las de 2017 por Podem-, y en esta ocasión se llega a las 8 fuerzas políticas.

El escenario de gobernabilidad más previsible es la reedición de un gobierno independentista, liderado en esta ocasión por ERC, junto con Junts y la CUP que dobla su resultado y puede condicionar la investidura ya que sus votos son necesarios. La otra opción aritmética posible podría ser un tripartito de izquierdas liderado por el PSC con ERC y En Comú Podem, que en teoría no llegaría a buen término por el veto firmado de los republicanos a los socialistas, pero en política estamos acostumbrados a ver de todo. Si ninguna de estas opciones no llegara a materializarse, la tercera alternativa es la repetición electoral (la sexta en una década). Pronto sabremos qué sucederá: el 26 de marzo es la fecha límite para un debate de investidura.

De cualquier manera, por las consecuencias que tendrán estos resultados  en los partidos, podemos afirmar que se trata de las elecciones catalanas más nacionales.

Gráfico con los resultados electorales 14 F (El País)

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Las elecciones catalanas más nacionales

Feb 15

Las elecciones catalanas más nacionales

Resulta paradójico que, tras la deriva soberanista en la última década de los partidos nacionalistas catalanes, las elecciones del 14F vayan a condicionar más la política a nivel nacional que la propia catalana.

De hecho, la lectura en clave catalanista de los posibles escenarios post 14F no ofrece grandes sorpresas sobre los potenciales escenarios de gobernabilidad. De un lado, la conjugada en torno al eje territorial con la previsible reedición de un gobierno independentista (sustentando por ERC, Junts per Catalunya y el apoyo de la CUP), siendo la única incógnita qué vía se impondrá: la pragmática o negociadora de ERC o la soberanista y unilateral de Junts. Es la primera vez que ERC lidera el bloque catalanista por lo que puede que nos llevemos alguna sorpresa, sustentada en que su alejamiento de los postulados de Junts han conseguido más apoyo en las urnas.

De otro lado, el eje ideológico o de izquierdas pero que, tras el veto al PSC, en principio invalidaría un posible tripartito del PSC con ERC y En Comú Podem (en una hábil jugada de sectores próximos a Junts para cerrar esta posibilidad a ERC y marcarles la vía soberanista).

No hay más sumas posibles en este nuevo escenario multipartidista fragmentado con más partidos en el arco parlamentario (se pasa del anterior record de siete a ocho). Un hipotético bloque constitucionalista no suma los 68 escaños necesarios y cualquier mayoría pasa por ERC. Por tanto, estas son las dos opciones posibles, ya que la tercera vía nos conduce al bloqueo y repetición de las elecciones. Tras cinco citas con las urnas en una década, sin contar con las generales, no creo que los partidos quieran asumir ese coste.

Sin embargo, donde más ricos son los matices es en el análisis de las consecuencias a nivel nacional  de la voluntad electoral de los catalanes.

Confirmado el anunciado descenso de Ciudadanos –aunque inesperado descalabro-, en el eje que va desde el centro derecha a la extrema derecha, sólo quedaba esperar si se produciría el sorpasso de Vox al PP y quien sería el partido hegemónico de la derecha en Cataluña. A la vista de los resultados, Ciudadanos y el PP salen muy tocados, debilitando el liderazgo de Inés Arrimadas y  Pablo Casado, y seguramente influirá en su comportamiento y estrategias a nivel nacional.

Para el PSOE, el ‘efecto Illa’ no ha sido suficiente para tener opciones de gobernar, pero además del simbólico premio por ganar las elecciones, obtiene sus mejores resultados desde el 2006 y casi duplica su anterior número de escaños, confirma la apuesta de Pedro Sánchez (hace tres meses el PSC no estaba en ninguna quiniela) y consolida un apoyo muy importante para las próximas elecciones generales que será necesario para mejorar su número de diputados y no tener que depender del apoyo de tantos partidos.

Pero donde más se podrán percibir estos resultados es en el ámbito del gobierno nacional. Por un lado, todo lo que no sea mejorar sus diputados para En Comú Podem, es debilitar la postura de Pablo Iglesias en el gobierno y, por tanto, determinar la estrategia de Podemos en su relación con el PSOE y dentro del Ejecutivo a la hora de capitalizar su participación. Y, por otra parte, si ERC seguirá manteniendo sus apoyos puntuales al PSOE, aunque antes deberá despejarse la incógnita de la gobernalidad, por lo que suceda en la Generalitat puede tener su contraprestación en la Moncloa y viceversa.

Por tanto, estas elecciones constatan que Cataluña sigue instalada en dos bloques férreos. El independentismo parece tener una nueva oportunidad, aunque tiene que decidir si quiere más ‘procés’ o ir más lento y de forma negociada. Lo que sí parece más claro es que esta cita con las urnas en Cataluña tendrá importantes efectos colaterales más allá del Parlament y el Palau de la Generalitat. Y es que nunca unas elecciones catalanas fueron más nacionales.

 

* Entregado a las 21:10 horas y publicado en https://diario16.com/las-elecciones-catalanas-mas-nacionales/. Esta es una versión revisada de dicho artículo a las 23:55 horas.

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Las 15 series, películas y documentales políticos del año 2020

Dic 16

Las 15 series, películas y documentales políticos del año 2020

* Por noveno año consecutivo desde 2012, este número especial de La revista de ACOP incluye un reportaje con los mejores productos audiovisuales del año, hecho que relata la importancia de esta temática en la industria cinematográfica.

Este 2020 tan adverso en otros aspectos, nos trajo dos buenas noticias: la confirmación de una nueva temporada de la aclamada Borgen, para el 2022 (además de poder verla en Netflix); y la posibilidad de ver El ala oeste de la Casa Blanca en la plataforma Amazon Prime. Es raro, pero quizás sean las mejores noticias para un año en el que no ha habido ninguna serie ni película de temática política de gran éxito -como así ocurrió el año pasado con Years & Yers o Brexit– más allá del regreso de Aaron Sorkin y David Simon con nuevas propuestas.

A pesar de ello, el número de rodajes estrenados en nuestro país durante 2020 (criterio para aparecer en esta lista, además de excluir las nuevas temporadas de series ya estrenadas) ha sido elevado con 17 series, 19 películas y 40 documentales. Siempre puede que se escape alguna del radar, pero las principales están aquí (si hay alguna que no está, házmelo saber). Por último, destacar la importancia de las plataformas de televisión que no es que cada vez tengan más protagonismo, sino que acaparan la mayoría de los estrenos, produciéndose series y películas para ellas y apenas para televisión o cines.

Por mantener un equilibrio, este año hemos vuelto a destacar 5 productos de cada género de los 76 totales, siendo Estados Unidos, con gran diferencia, el país que más aportaciones realiza (con 11) y con una cada uno, México, Francia, Bélgica y Alemania.

Como advierto todos los años, esta lista es totalmente subjetiva y, por ese motivo, a continuación de la selección facilito los “descartes”, por si el lector desea confeccionar su propia clasificación o darse un atracón con toda la oferta fílmica. Los criterios de selección que he seguido han sido no sólo la calidad, sino la variedad de los temas y, a veces, no optar por lo evidente.

Por ejemplo, respecto de las series, que es donde más calidad hay este año, seguramente se podrían haber hecho dos listados y algún lector puede echar de menos Patria (cuyo pregonado y esperado estreno ha generado que se emita la serie La línea invisible o los documentales Bajo el silencio y El desafío: ETA) o la francesa El colapso. Este último caso resulta paradójico puesto que, con la misma temática catastrofista -y rodadas antes de producirse la pandemia- se han estrenado también la serie británica Cobra o la película mexicana Nuevo orden.

Por último, como suele ser habitual el año de elecciones en Estados Unidos, el número de documentales suele incrementarse, pero este año se ha notado aquí también la polarización política estadounidense con el 70% de los 40 documentales recabados abordando de una forma u otra las elecciones americanas (y desde diferentes perspectivas ideológicas).

En fin, ésta es la hornada de este 2020. ¡Que las disfrutéis!

* Artículo realizado para La revista de ACOP. Su número especial de fin de año recoge lo más destacado de 2020, incluyendo las películas, series y documentales de este año. Por si te interesa, aquí puedes encontrar la selección de películas de 2019, 2018, 2017 (películas y series), 2016201520142013 y 2012 (páginas 25 a 30).

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