Muñecos políticos, más allá del merchandising político
ago 02
La política contemporánea es mucho más que la toma de decisiones y gestión de lo público. A medida que ha ido evolucionando, lo puramente político, ideológico, ha ido compartiendo protagonismo con otros factores. La política actual se mueve en parámetros mercantilistas en el que una serie de candidatos-productos ofrecen su mejor cara para captar los apoyos-votos del elector, es decir, como buen producto, conseguir ser comprados por el consumidor-votante.
Así nos encontramos con situaciones curiosas de difícil encuadre. Me explico. Hace unos días leía que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, aprovechó un discurso en el que se esperaba que hablara de la inseguridad ciudadana para promocionar unos juguetes a imagen y semejanza de varios mandatarios latinoamericanos, incluida su propia muñeca “Cristinita”.
No habló apenas del tema, importante, por el que había convocado a la prensa, pero aprovechó la comparecencia para promocionar la venta de varios muñecos de trapo como los del presidente venezolano Hugo Chávez, del uruguayo José Pepe Mujica, el boliviano Evo Morales, Dilma Rousseff, Fidel Castro o el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, entre otros personajes. A la nómina de muñecos, que se pueden adquirir en Internet por 11,5 euros, tampoco falta su difunto marido, Néstor Kirchner, a quien Fernández se refiere como “Él”.















