‘Millennials’ y el choque generacional

Jul 17

‘Millennials’ y el choque generacional

Solemos hablar de generaciones para definir a un conjunto de personas que, al haber nacido en fechas próximas, viven experiencias educativas, culturales y sociales similares y se comportan de manera más o menos análoga. Aunque la propia sociología es crítica con esta modelización, la generalización nos permite ordenar y clasificar y nos ayuda a establecer características, tendencias y comportamientos.

Actualmente, la generación de moda, la que está en boca de todos es la Generación Y, los millennials —los nacidos entre 1982 y 1998—, denominados así porque se hicieron adultos con el cambio del milenio.

Como sucede en cualquier otra generación, no es un grupo tan homogéneo ya que los que actualmente tienen 18 años, a la fuerza, no compartirán las experiencias vitales de los de 35 años. Sin embargo, no hemos dudado a la hora de definirles a todos como individualistas, superficiales, egocéntricos, narcisistas, consentidos, faltos de compromiso, obsesionados con las redes sociales… Una categorización no exenta de prejuicios. Una vez más, acostumbramos a despreciar o ignorar lo que no entendemos.

La paradoja es que, a la vez que les juzgábamos de esta manera, también les calificábamos como «la generación más preparada de la historia». Lo cierto es que, como otras generaciones, tiene sus peculiaridades y sus diferencias con las anteriores:  no ven mucho la televisión porque prefieren ver series y películas en su tablet u ordenador, no compran periódicos pero se informan a través de internet, tampoco compran discos pero abarrotan conciertos, y son esencialmente digitales, multipantallas y adictos a las apps y a las redes sociales. Podemos afirmar que son el mejor ejemplo de la «economía compartida» (Uber, BlaBlaCar, Airbnb, Spotify, Netflix…) y, de la misma manera que lo hacíamos antes, también podemos definirlos como críticos, exigentes, reformistas, poco materialistas, comprometidos, digitales y participativos. Los valores que los definen, transparencia, sostenibilidad, participación, colaboración y compromiso social les llevan a aproximarse de forma diferente a cómo entienden las generaciones anteriores la política, la economía y la sociedad y, en general, el compromiso colectivo.

El 15 de mayo de 2011 miles de jóvenes salieron a la calle en numerosas ciudades españolas para expresar su descontento y reclamar una nueva forma de hacer política y otra política económica —más social, justa e igualitaria— para hacer frente a la crisis. Hoy, seis años después, la tasa de paro entre los jóvenes es del 40%, y los que trabajan sufren la precarización estructural y la contracción salarial. No serán la primera generación que viva peor que sus padres (quizá los ya no tan jóvenes, integrantes de la Generación X, tengan ese dudoso honor) sino que, por desgracia, su futuro dependerá más de la riqueza de sus padres que de sus propios esfuerzos. Reciben una herencia mixta y a veces contradictoria: un espacio de libertades consolidado pero también una incertidumbre mayúscula respecto al progreso; un mundo hiperconectado pero con más pulsiones proteccionistas que nunca; un mundo con pocas barreras al acceso y muchas a la elección…

Por tanto, independientemente de las características intrínsecas como generación, podemos afirmar que, cuando se les ha excluido del relato vital que conocían a través de sus padres (una carrera universitaria que garantizara una buena salida profesional, sueldos con los que poder independizarse y acceder a una vivienda y tener familia), han emprendido un camino de diferenciación, adoptando actitudes y comportamientos (electorales, en el consumo, en la forma de vida…) que tienen en común el distinguirse de lo que dicen y hacen sus mayores.

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Radiografía política de los millennials españoles: desconfianza en los políticos, pero no en la política

Jun 05

Radiografía política de los millennials  españoles: desconfianza en los políticos, pero no en la política

Millennials, Generación Y, Generación del Milenio, Generation We, Global Generation, Generation Next… todos estos nombres son utilizados para denominar al grupo demográfico  que incluye a los nacidos entre 1982 y 1998 -aunque también existen discrepancias respecto a cuándo empieza y cuándo termina este periodo-.

Hijos del baby boom, considerados la primera generación nativa digital, se les llama así debido a que se hicieron adultos con el cambio del milenio (en plena prosperidad económica, antes de la crisis), aunque la expresión se puso de moda en 2013, cuando la revista Time publicó en su portada el artículo Millennials: The Me Me Me Generation.

Si se habla tanto de ellos es por su importancia estadística: son 83 millones de personas en Estados Unidos, más de 51 millones en Europa y en España más de ocho millones, el 18% de la población total. Según diversos informes globales, en 2025 supondrán más del 70% de la fuerza laboral del mundo desarrollado.

Lo cierto es que este grupo que ahora tienen entre 18 y 35 años, son la generación de moda, los últimos en incorporarse a la vida adulta plena, al mundo laboral y cada poco tiempo se publican informes para conocer sus comportamientos y actitudes sobre su relación con las nuevas tecnologías, el ocio y la cultura, el trabajo, la banca, etcétera.

En este sentido, la Fundación Felipe González ha presentado los resultados del informe Millennial Dialogue Spain, un proyecto transatlántico de la Foundation for European Progressive Studies (FEPS) y el Center for American Progress que aplica técnicas de investigación conectada para comprender y entender a los millennials  en un contexto democrático.

El proyecto Millennial Dialogue es la encuesta internacional de millennials con más alcance llevada a cabo. Se trata de un estudio comparativo realizado en más de 20 países (desde Francia, Italia, Reino Unido, Alemania o Bulgaria, pasando por Canadá, Estados Unidos y Chile hasta Turquía, Sudáfrica, Senegal o Australia) por fundaciones socialdemócratas con el objetivo de encontrar conjuntamente una solución sobre cómo volver a involucrar a los jóvenes en la política, comprender sus actitudes y ofrecer una nueva agenda progresista que reduzca la brecha entre la socialdemocracia y los jóvenes para construir y dar forma a las instituciones democráticas que se adapten a las necesidades del siglo XXI.

La Fundación Felipe González es el único socio español de una iniciativa que intenta superar los estereotipos y lugares comunes sobre esta generación para proporcionar información de gran calidad sobre las aspiraciones, prioridades y valores de estos jóvenes, centrándose especialmente en la política.

Según los datos de este informe, el retrato generacional de los millennials  españoles es que están poco interesados por la política. El 51% está poco o nada interesado frente al 16% que está muy interesado (24% en Turquía, 20% en Alemania, 19% en Italia, 18 % en Austria, 16% en EE.UU. o 6% en Hungría) y su inclinación por la política se sitúa en el último lugar de una lista de preferencias donde prima ser feliz o tener buena salud.

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Las campañas electorales se consolidan en los dispositivos móviles

Dic 04

Las campañas electorales se consolidan en los dispositivos móviles

La más reciente arena de confrontación política es internet y las redes sociales. De hecho, desde las posturas ciberoptimistas se defiende su importancia clave para el resultado final en la contienda electoral, mientras que actitudes más ciberpesimistas, ponen en entredicho su relevancia. En cualquier caso, lo que si parece recomendable para cualquier candidato político es tener presencia en el ciberespacio y gestionarla de una forma eficiente.

Lo que también parece obvio es que la cada vez mayor e imprescindible penetración de las nuevas tecnologías en nuestra forma de vida está cambiando nuestra manera de interactuar en la política. En este sentido, y con las recientes elecciones de mitad de mandato estadounidenses como telón de fondo, el Pew Research Center ha analizado la forma en que sus votantes siguen las campañas electorales.

Así, en el estudio “Cell Phones, Social Media and Campaign 2014”, realizado entre el 15 y el 20 de octubre y publicado el pasado 3 de noviembre, se ponen de manifiesto datos que avalan el creciente uso de los teléfonos móviles y los medios sociales para acceder a la información política y electoral.

Entre las principales conclusiones del estudio destaca que la proporción de estadounidenses que utiliza sus teléfonos móviles para hacer un seguimiento de la información política y las campañas electorales se ha duplicado en comparación con las últimas elecciones de mitad de mandato de 2010 (un 28% frente al 13%). Además, el número de votantes registrados que seguían a sus candidatos u otras personalidades políticas en las redes sociales, principalmente Facebook y Twitter, también crecía hasta alcanzar el 16% (superando el 6% de 2010).

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Respecto a la franja de edad más proclive a participar, son las personas de entre 30 y 49 años los que más incrementan esta tendencia (comportándose de forma similar a los de 18-29 años) y el 40% -frente al 15% de hace cuatro años- utiliza su teléfono móvil para seguir la campaña electoral y el 21% sigue a los políticos en las redes sociales (triplicando el 6% de 2010).

Otro dato interesante es que este comportamiento no tiene sesgo partidista ya que tanto republicanos como demócratas ofrecen datos de conducta similares.

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Y en cuanto a las motivaciones para usar dispositivos móviles para consumir información política, el 41% aduce que para enterarse antes que otras personas, siendo su principal razón para seguir a los candidatos en las redes sociales (el 78% considera que lo que publican es interesante y relevante), y el 26% para obtener información más fiable de la que puede obtener a través de los medios de comunicación tradicionales. Incluso el 35% respondía sentirse así más conectado personalmente a los candidatos

Por último, los consumidores de información política son más activos que el resto de estadounidenses ya que, por ejemplo, son más propensos a alentar a sus conocidos a votar o apoyar a un candidato (58% frente al 37% que no siguen noticias en sus móviles) y asistir a eventos de campaña (11% por el 6%), aunque se comportan igual a la hora de hacer contribuciones de campaña u ofrecerse voluntarios para ayudar a un candidato. Y los estadounidenses que siguen a los candidatos en las redes sociales también tienden a ser más comprometidos en diversos aspectos de la campaña electoral: se ofrecen voluntariamente a participar en las campañas (11% frente a 4%), contribuyen económicamente a la misma (21% frente a 11%), asisten a actos (13% frente a 6%) y animan a sus amigos a votar por sus candidatos (62% frente a 39%).

A la vista de estos datos, teniendo en cuenta que Estados Unidos marca la pauta de por dónde se desarrollarán las campañas electorales, y que los votantes, cada vez más, eligen los dispositivos móviles y las redes sociales para consumir información política, parece claro que los partidos y candidatos deberán perfeccionar sus estrategias en estos medios para llegar más y mejor a los ciudadanos.

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* Éste artículo ha sido escrito para la revista “El Molinillo” de la Asociación de Comunicación Política (ACOP), número 70, de noviembre de 2014. Entregado el 18 de noviembre de 2014.

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Google Glass y política: más allá de la ficción política

May 05

Google Glass y política: más allá de la ficción política

Éste mes de abril se ponían a la venta las Google Glass a un precio de 1.500 dólares. Las gafas Google Glass son un vanguardista dispositivo de visualización que permite reproducir imágenes sobre un “display” sobre la retina de los ojos permitiendo al usuario ver todo el entorno que lo rodea e introducir en este objetos virtuales (realidad aumentada) cuyo propósito es mostrar la información disponible, como en los teléfonos inteligentes, pero sin utilizar las manos y permitiendo también el acceso a Internet mediante órdenes de voz.

Se trata del último gadget tecnológico y aunque su precio de mercado todavía es desorbitado, tiene un enorme potencial para nuestra vida cotidiana y también para la política, cuyos profesionales ya están explorando cómo puede convertirse en una herramienta de campaña de gran alcance.

De hecho, en la Conferencia de Acción Política Conservadora de marzo el activista y desarrollador de software republicano Peter Ildefonso portaba las Google Glass mientras trabajaba por los bulliciosos pasillos tratando de averiguar de qué manera se podían utilizar y sus posibles usos como herramienta para capturar vídeo de la oposición en los actos públicos y manifestaciones. Entre sus ventajas, afirmó, nos encontramos con su capacidad para capturar más imágenes mientras nos movemos libremente sin levantar sospechas.

Aunque actualmente se encuentran en un grado embrionario de desarrollo, se multiplican las formas en que las personas que están involucradas en la política pueden compartir sus experiencias de participación de primera mano, por lo que las posibilidades que ofrece este nuevo artilugio pueden ser muy valiosas para las campañas, así como para alentar a las personas más desconectadas y menos interesadas ​​en la política a involucrarse más.

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Las redes sociales y las Administraciones Públicas

Dic 10

Las redes sociales y las Administraciones Públicas

Mañana participo en la “Jornada Administración Electrónica y redes sociales en las instituciones públicas” organizado por el Instituto Andaluz de Administraciones Públicas en la Diputación de Jaén.

Hablaré en líneas generales sobre “Las redes sociales y las Administraciones Públicas” prestando atención especial a los beneficios que conlleva participar en ellas.

Ésta es la presentación que he preparado junto a la bibliografía y material adicional de la charla que la complementa:

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