The Man in the High Castle. ¿Y si Hitler hubiera ganado la II Guerra Mundial?

Jun 26

The Man in the High Castle. ¿Y si Hitler hubiera ganado la II Guerra Mundial?

* Artículo publicado en el número 8 de la revista “B Politics Magazine”, correspondiente al mes de junio de 2018, un monográfico sobre series distópicas sobre política.

Hace unos días fallecía Philip Roth, el genial escritor estadounidense que publicó en 2004 “La conjura contra América”, una novela ucrónica sobre la llegada del fascismo al poder narrada desde el punto de vista de una familia de clase media judía en Newark (Nueva Jersey) en los años 30 y 40.

Tras la victoria de Donald Trump en las últimas elecciones, muchos llamaron la atención sobre la anticipación de la realidad que suponían las fantasías distópicas de la novela de Roth, cobrando una nueva y contemporánea lectura después de la llegada a la Casa Blanca de tan populista, agitador y xenófobo candidato. De hecho, dado el interés que despertó en este nuevo contexto, el propio Roth confirmaba el pasado enero en una entrevista a ‘The New York Times’ que la novela se adaptaría para la televisión en forma de miniserie de seis capítulos a cargo de David Simon, el director de la aclamada “The Wire”.

Sin duda alguna, la posibilidad de reescribir la historia desde la ficción es un asunto muy sugerente (¿a quién no se le ha pasado alguna vez por la cabeza pensar cómo sería nuestra sociedad si el nazismo hubiera ganado la II Guerra Mundial?). De hecho, nos encontramos con novelas similares a la de Roth como son “SS-GB” (1976) del autor británico Len Deighton -convertida en miniserie de cinco episodios por BBC One en 2017- o “Fatherland” (1992) del también escritor y periodista británico Robert Harris.

Y, por supuesto, la que nos ocupa en este artículo, la obra que definió este género de literatura. “The Man in the High Castle” (1962) es una novela del autor de ciencia ficción Philip K. Dick que está ambientada en 1962 y se sitúa en un mundo distópico en el que las potencias del eje ganaron la II Guerra Mundial y Estados Unidos ha sido dividido en tres partes: los Estados del Pacífico en la costa oeste (dominados por Japón), el Gran Reich en la costa este (bajo ocupación alemana), y la zona neutral en las Montañas Rocosas.

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Pedro Sánchez ante su mejor oportunidad

Jun 13

Pedro Sánchez ante su mejor oportunidad

* Artículo publicado en “The Progressive Post”, publicación de la Foundation for European Progressive Studies (FEPS), en un especial para el público europeo sobre el nuevo panorama político español: Pedro Sánchez is facing his best opportunity.

 

Hace apenas tres semanas, los sondeos situaban al PSOE como cuarta fuerza política, detrás de Ciudadanos, Podemos y el Partido Popular (PP), y el liderazgo de Pedro Sánchez se desvanecía. Sin embargo, el 24 de mayo se produjo un hecho que precipitaría unos acontecimientos que han dado la vuelta a todo el panorama político español en apenas una semana.

Ese 24 de mayo la Audiencia Nacional condenaba a varios políticos del PP y al propio partido en uno de los numerosos casos de corrupción que tiene abiertos. Esta sentencia confirmó lo que muchos ciudadanos sospechaban, que el PP se había lucrado y financiado ilegalmente sus campañas electorales, y desencadenó una serie de sucesos que Mariano Rajoy ni se imaginaba cuando el día anterior conseguía que los presupuestos se aprobaran en el Congreso garantizando su presidencia hasta las próximas elecciones de 2020.

En este contexto de indignación generalizado, el primero que dio un paso al frente para intentar desalojar al PP del poder fue el PSOE a través de una moción de censura, es decir, que el Congreso retire su confianza al presidente del Gobierno forzando su dimisión. En España la moción de censura es constructiva porque el grupo que la eleva propone a su vez un nuevo presidente del Gobierno que debe ser respaldado por mayoría absoluta (176 de los 350 diputados); y continuista porque no supone el adelanto de las elecciones, sino que continúa inalterado el calendario electoral. Era la cuarta que se presentaba en cuarenta años de democracia y ninguna había salido adelante.

La primera moción de censura de nuestra joven democracia fue en mayo de 1980. Presentada por el grupo parlamentario socialista contra el Gobierno de Adolfo Suárez, el candidato propuesto fue Felipe González y, aunque la perdió, fue percibido por los ciudadanos como alternativa de gobierno, ganando las elecciones dos años después. La segunda moción de censura fue presentada por Alianza Popular -la anterior marca del Partido Popular- contra el gobierno socialista de Felipe González en marzo de 1987. Esta moción de censura se presentó justo un mes después del debate sobre el estado de la nación en el que no había podido intervenir el nuevo presidente de Alianza Popular (AP), Antonio Hernández Mancha, por no ser diputado. Ese fue precisamente uno de los motivos para promoverla, dar a conocer al nuevo dirigente de AP, pero si a Felipe González la moción le sirvió de trampolín, para Hernández Mancha significó su tumba política ya que dos años después se refundaría el partido nombrando como nuevo líder a José María Aznar. La tercera moción de censura fue presentada por Pablo Iglesias de Unidos Podemos contra Mariano Rajoy, a sabiendas de que no contaba con los apoyos necesarios, en junio de 2017, con el objetivo de convertirse en el principal partido de la oposición y marcarle el terreno al PSOE.

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¿Vivimos peor que nuestros padres? Qué nos dicen los datos

Abr 25

¿Vivimos peor que nuestros padres? Qué nos dicen los datos

La crisis económica, social e institucional de los últimos años en España ha abierto una gran brecha entre generaciones. Esa distancia es muy evidente entre dos grupos de población, los baby boomers -que tienen entre 50 y 68 años- y los millennials -entre 18 y 35-. O lo que es lo mismo, entre quienes ocupan los puestos de decisión y quienes intentan acceder a ellos.

Para comprender los problemas de los más jóvenes y conocer los riesgos de esa brecha generacional -y con ello generar un debate constructivo con el que establecer los cambios que reparen, fortalezcan y renueven el contrato social entre generaciones-, la Fundación Felipe González ha puesto en marcha el proyecto “Genera. Foro Intergeneracional” junto con la Fundación Bancaria “la Caixa”, Resolution Foundation, Foundation for European Progressive Studies (FEPS) y Agenda Pública. La primera publicación es la investigación “Comparativa europea de tendencias intergeneracionales” realizada por la Resolution Foundation británica.

En dicho informe se analiza hasta qué punto el problema del nivel de vida intergeneracional se reproduce en diferentes economías de renta elevada y en los mismo ámbitos, principalmente el del mercado laboral, el de los ingresos y el de la vivienda.

En primer lugar, hay un consenso entre los países de renta alta (Francia, Bélgica, Reino Unido, España, Italia, Alemania) respecto a que la evolución intergeneracional del nivel de vida ha sufrido un retroceso y esa aspiración social de que las generaciones venideras vivirán mejor que sus padres, ya no se cumple. Por el contrario, los países de rápido desarrollo -como China, Perú o India-, creen que las generaciones más jóvenes tendrán una vida mejor que la de sus progenitores.

La mejora de la esperanza de vida, como resultado de los avances en la salud, se traducen en una mejora del nivel de vida y que cada vez más gente sobrevive hasta la vejez y disfruta de periodos de jubilación más prolongados. Y dichos cambios, aunque dignos de celebración, plantean dificultades a la sociedad en su conjunto porque provocan tensiones fiscales que repercuten en el nivel de vida, presente y futuro.

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‘Millennials’ y el choque generacional

Jul 17

‘Millennials’ y el choque generacional

Solemos hablar de generaciones para definir a un conjunto de personas que, al haber nacido en fechas próximas, viven experiencias educativas, culturales y sociales similares y se comportan de manera más o menos análoga. Aunque la propia sociología es crítica con esta modelización, la generalización nos permite ordenar y clasificar y nos ayuda a establecer características, tendencias y comportamientos.

Actualmente, la generación de moda, la que está en boca de todos es la Generación Y, los millennials —los nacidos entre 1982 y 1998—, denominados así porque se hicieron adultos con el cambio del milenio.

Como sucede en cualquier otra generación, no es un grupo tan homogéneo ya que los que actualmente tienen 18 años, a la fuerza, no compartirán las experiencias vitales de los de 35 años. Sin embargo, no hemos dudado a la hora de definirles a todos como individualistas, superficiales, egocéntricos, narcisistas, consentidos, faltos de compromiso, obsesionados con las redes sociales… Una categorización no exenta de prejuicios. Una vez más, acostumbramos a despreciar o ignorar lo que no entendemos.

La paradoja es que, a la vez que les juzgábamos de esta manera, también les calificábamos como «la generación más preparada de la historia». Lo cierto es que, como otras generaciones, tiene sus peculiaridades y sus diferencias con las anteriores:  no ven mucho la televisión porque prefieren ver series y películas en su tablet u ordenador, no compran periódicos pero se informan a través de internet, tampoco compran discos pero abarrotan conciertos, y son esencialmente digitales, multipantallas y adictos a las apps y a las redes sociales. Podemos afirmar que son el mejor ejemplo de la «economía compartida» (Uber, BlaBlaCar, Airbnb, Spotify, Netflix…) y, de la misma manera que lo hacíamos antes, también podemos definirlos como críticos, exigentes, reformistas, poco materialistas, comprometidos, digitales y participativos. Los valores que los definen, transparencia, sostenibilidad, participación, colaboración y compromiso social les llevan a aproximarse de forma diferente a cómo entienden las generaciones anteriores la política, la economía y la sociedad y, en general, el compromiso colectivo.

El 15 de mayo de 2011 miles de jóvenes salieron a la calle en numerosas ciudades españolas para expresar su descontento y reclamar una nueva forma de hacer política y otra política económica —más social, justa e igualitaria— para hacer frente a la crisis. Hoy, seis años después, la tasa de paro entre los jóvenes es del 40%, y los que trabajan sufren la precarización estructural y la contracción salarial. No serán la primera generación que viva peor que sus padres (quizá los ya no tan jóvenes, integrantes de la Generación X, tengan ese dudoso honor) sino que, por desgracia, su futuro dependerá más de la riqueza de sus padres que de sus propios esfuerzos. Reciben una herencia mixta y a veces contradictoria: un espacio de libertades consolidado pero también una incertidumbre mayúscula respecto al progreso; un mundo hiperconectado pero con más pulsiones proteccionistas que nunca; un mundo con pocas barreras al acceso y muchas a la elección…

Por tanto, independientemente de las características intrínsecas como generación, podemos afirmar que, cuando se les ha excluido del relato vital que conocían a través de sus padres (una carrera universitaria que garantizara una buena salida profesional, sueldos con los que poder independizarse y acceder a una vivienda y tener familia), han emprendido un camino de diferenciación, adoptando actitudes y comportamientos (electorales, en el consumo, en la forma de vida…) que tienen en común el distinguirse de lo que dicen y hacen sus mayores.

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Radiografía política de los millennials españoles: desconfianza en los políticos, pero no en la política

Jun 05

Radiografía política de los millennials  españoles: desconfianza en los políticos, pero no en la política

Millennials, Generación Y, Generación del Milenio, Generation We, Global Generation, Generation Next… todos estos nombres son utilizados para denominar al grupo demográfico  que incluye a los nacidos entre 1982 y 1998 -aunque también existen discrepancias respecto a cuándo empieza y cuándo termina este periodo-.

Hijos del baby boom, considerados la primera generación nativa digital, se les llama así debido a que se hicieron adultos con el cambio del milenio (en plena prosperidad económica, antes de la crisis), aunque la expresión se puso de moda en 2013, cuando la revista Time publicó en su portada el artículo Millennials: The Me Me Me Generation.

Si se habla tanto de ellos es por su importancia estadística: son 83 millones de personas en Estados Unidos, más de 51 millones en Europa y en España más de ocho millones, el 18% de la población total. Según diversos informes globales, en 2025 supondrán más del 70% de la fuerza laboral del mundo desarrollado.

Lo cierto es que este grupo que ahora tienen entre 18 y 35 años, son la generación de moda, los últimos en incorporarse a la vida adulta plena, al mundo laboral y cada poco tiempo se publican informes para conocer sus comportamientos y actitudes sobre su relación con las nuevas tecnologías, el ocio y la cultura, el trabajo, la banca, etcétera.

En este sentido, la Fundación Felipe González ha presentado los resultados del informe Millennial Dialogue Spain, un proyecto transatlántico de la Foundation for European Progressive Studies (FEPS) y el Center for American Progress que aplica técnicas de investigación conectada para comprender y entender a los millennials  en un contexto democrático.

El proyecto Millennial Dialogue es la encuesta internacional de millennials con más alcance llevada a cabo. Se trata de un estudio comparativo realizado en más de 20 países (desde Francia, Italia, Reino Unido, Alemania o Bulgaria, pasando por Canadá, Estados Unidos y Chile hasta Turquía, Sudáfrica, Senegal o Australia) por fundaciones socialdemócratas con el objetivo de encontrar conjuntamente una solución sobre cómo volver a involucrar a los jóvenes en la política, comprender sus actitudes y ofrecer una nueva agenda progresista que reduzca la brecha entre la socialdemocracia y los jóvenes para construir y dar forma a las instituciones democráticas que se adapten a las necesidades del siglo XXI.

La Fundación Felipe González es el único socio español de una iniciativa que intenta superar los estereotipos y lugares comunes sobre esta generación para proporcionar información de gran calidad sobre las aspiraciones, prioridades y valores de estos jóvenes, centrándose especialmente en la política.

Según los datos de este informe, el retrato generacional de los millennials  españoles es que están poco interesados por la política. El 51% está poco o nada interesado frente al 16% que está muy interesado (24% en Turquía, 20% en Alemania, 19% en Italia, 18 % en Austria, 16% en EE.UU. o 6% en Hungría) y su inclinación por la política se sitúa en el último lugar de una lista de preferencias donde prima ser feliz o tener buena salud.

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