Novedades en campaña (electoral)

May 20

Las elecciones municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo encaran su recta final. Hace menos de un mes se celebraron las elecciones generales, por lo que, en apenas unas semanas, habremos tenido dos citas con las urnas, pero varios meses solapados de precampaña y campaña electoral oficial, del 28A y del 26M.

Por tanto, los candidatos han tenido la necesidad de diferenciar ambas elecciones, por un lado, y, por otro, de distinguirse de sus adversarios políticos, no sólo en las propuestas programáticas, sino también en la manera de llegar a los electores. Con los ciudadanos cansados de tanta información electoral, conseguir captar su atención es el objetivo de los estrategas de campaña y candidatos políticos.

Además, reconozcámoslo, la tradicional forma de hacer campaña está muy vista. Es un básico, es decir, no hay más remedio que hacerla, pero está muy vista, es predecible, es poco interesante para los medios de comunicación y aburre a los candidatos. Pese a ello, nos seguimos encontrando con todas estas formas de hacer campaña:

  • Entregar por la calle a los viandantes folletos con el resumen de nuestras propuestas.
  • Repartir merchandising (mecheros, bolígrafos, caramelos, pegatinas, abanicos, preservativos…) en mesas informativas.
  • Visitar mercados, parques y cualquier espacio público donde haya mucha gente. 
  • Visitas a fábricas, comercios y empresas.
  • Montar en transporte público (metro, autobús urbano o bici).
  • Reuniones con colectivos vecinales, organizaciones civiles y empresariales.
  • Comidas populares (paellas, comidas regionales/locales), desayunos, meriendas y todo tipo de degustaciones gastronómicas.
  • Participar en marchas y carreras populares.
  • Asistir a espectáculos deportivos de los equipos locales.
  • Organización de actos y mítines (antes se estilaban las plazas de toros y pabellones y ahora más bien las plazuelas y parques).
  • Que al candidato local le acompañe un político nacional o muy conocido.
  • Exhibir a famosos o celebridades afines al partido.
  • El pseudoevento, es decir, un evento fabricado o diseñado para obtener la cobertura de la prensa y la atención del público, aunque algunas veces acabe en performance.
  • Asistir a fiestas, festividades y actos tradicionales.
  • Evidentemente, ser activos en redes sociales.
  • Coches con altavoces o autobuses publicitarios.
  • Carteles en farolas.
  • Fiesta de cierre de campaña.
  • Etcétera.

Por cierto, debemos tener cuidado con que el pseudoevento o la photo opportunity no se nos vaya de las manos y acabemos siendo carne de memes, consiguiendo el objetivo contrario al deseado, convirtiendo nuestra campaña en un show.

Beso de Carmena y Errejón en un acto por los derechos LGBTI

Como decía antes, frente al tradicional modo de hacer campaña, se impone la creatividad, romper los esquemas de la comunicación política, llamar la atención de los votantes y los medios de comunicación para que se hagan eco de nuestra iniciativa, ser innovadores y efectistas para llegar a cuanta más gente… en definitiva, destacar de una forma atractiva y diferente del resto de candidatos para llegar a los votantes.

Aquí he recopilado algunas de las iniciativas, a mi juicio, más llamativas de esta campaña electoral.

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Breve inmersión en la política danesa a través de Borgen

May 16

Breve inmersión en la política danesa a través de Borgen

De 2010 a 2013 se emitió por el canal DR1 de la televisión pública danesa una serie que captaría mayoritariamente la atención del público danés. Y no sólo el suyo, sino el de una audiencia global, ya que los derechos de emisión se adquirieron en casi un centenar de países, constituyendo un éxito mundial.

Hablamos de Borgen, una serie que narra las interioridades de la política danesa a través del personaje de Birgitte Nyborg, candidata de la tercera fuerza política, que se convierte en la primera mujer en alcanzar el cargo de primer ministro.

Hasta entonces, quizás la política danesa había pasado desapercibida, acorde a un país de seis millones de habitantes. Pero el éxito de la serie hizo que miráramos al pequeño país nórdico como referente de otra forma de hacer política. Por lo menos, diferente a tal y como se concebía desde España, donde el bipartidismo de PP y PSOE llevaba gobernando más de 30 años.

Es curioso porque desde ese momento, la ficción y la realidad se confundieron sobre la percepción de la política danesa. En aquellos meses de éxito en los que la serie tenía una gran presencia en el debate mediático y Ciudadanos -que acababa de dar el salto a la política nacional- alababa las bondades de Borgen, un conocido medio digital preguntaba a sus lectores, a modo de trivial, por sus conocimientos de la política real danesa. El experimento fue muy curioso porque, mayoritariamente, las respuestas se encaminaron por lo que sabíamos a través de la ficción, en lugar de la auténtica realidad.

Otro dato. Se llegó a decir que la serie estaba inspirada en la primera ministra Helle Thorning-Schmidt, que recordarás por la polémica del selfie con Obama en el funeral de Mandela. Lo cierto es que la serie es anterior al acceso, por primera vez en Dinamarca, de una mujer al cargo de primer ministro. Aunque, eso sí, hay quien dice que tuvo algo que ver para preparar a la opinión pública.

En junio de este año se celebran elecciones en Dinamarca. Y, gracias al éxito de la serie, queremos rendirle nuestro particular tributo aprovechando para aprender más de la política danesa.

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Innovación en política ¿qué veremos en las próximas campañas electorales?

Ene 23

Innovación en política ¿qué veremos en las próximas campañas electorales?

Las maquinarias electorales nunca duermen. Como mucho, siguen latentes hasta que toque mostrarse nuevamente con todo su esplendor ante la proximidad de unas nuevas elecciones. Este año que empieza tenemos una buena ración de citas electorales: a las municipales y autonómicas españolas (en 13 de las 17 comunidades autónomas), se le suman las elecciones al parlamento europeo y quién sabe si también las generales. Además, países como Argentina, Dinamarca, India, Israel o Polonia también eligen a sus presidentes. Y no hay que olvidar que en 2020 tendrán lugar las elecciones estadounidenses, por lo que es probable que este año empecemos con las campañas de las elecciones primarias de los candidatos.

Decir hoy que las elecciones ya no se ganan en la televisión, la radio o la prensa y que la tecnología ha revolucionado la forma de comunicar, convirtiendo las redes sociales en uno de los principales campos de batalla de la política, es una obviedad. Las campañas electorales son siempre un desafío, pero ahora, infoxicados con la cantidad de información, datos y estímulos disponibles, así como influenciadas por la posverdad, fake news y filtros burbujas, se antojan todo un reto.

Los ciudadanos valoran las campañas innovadoras y desde los partidos se ha acostumbrado al electorado a llegar a él de forma espectacular, minusvalorando muchas veces el fondo sobre la forma. Por eso, para ganar una campaña electoral en el 2019 o 2020, seguramente se necesitará tener en cuenta aspectos distintos a los que se enfrentaron en elecciones anteriores, y utilizar unos recursos tecnológicos y comunicacionales que en las anteriores elecciones ni siquiera eran una opción.

En la última década hemos vivido la evolución más rápida de las campañas políticas en la historia reciente. Las herramientas que hicieron de la candidatura de Barack Obama una campaña disruptiva que le permitió vencer en 2008 y 2012 son muy diferentes de las que llevaron a Donald Trump a la victoria en 2016. Y las herramientas utilizadas en esta última campaña y los escándalos de Facebook y Cambridge Analytica probablemente alterarán las próximas carreras electorales.

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Pedro Sánchez ante su mejor oportunidad

Jun 13

Pedro Sánchez ante su mejor oportunidad

* Artículo publicado en «The Progressive Post», publicación de la Foundation for European Progressive Studies (FEPS), en un especial para el público europeo sobre el nuevo panorama político español: Pedro Sánchez is facing his best opportunity.

 

Hace apenas tres semanas, los sondeos situaban al PSOE como cuarta fuerza política, detrás de Ciudadanos, Podemos y el Partido Popular (PP), y el liderazgo de Pedro Sánchez se desvanecía. Sin embargo, el 24 de mayo se produjo un hecho que precipitaría unos acontecimientos que han dado la vuelta a todo el panorama político español en apenas una semana.

Ese 24 de mayo la Audiencia Nacional condenaba a varios políticos del PP y al propio partido en uno de los numerosos casos de corrupción que tiene abiertos. Esta sentencia confirmó lo que muchos ciudadanos sospechaban, que el PP se había lucrado y financiado ilegalmente sus campañas electorales, y desencadenó una serie de sucesos que Mariano Rajoy ni se imaginaba cuando el día anterior conseguía que los presupuestos se aprobaran en el Congreso garantizando su presidencia hasta las próximas elecciones de 2020.

En este contexto de indignación generalizado, el primero que dio un paso al frente para intentar desalojar al PP del poder fue el PSOE a través de una moción de censura, es decir, que el Congreso retire su confianza al presidente del Gobierno forzando su dimisión. En España la moción de censura es constructiva porque el grupo que la eleva propone a su vez un nuevo presidente del Gobierno que debe ser respaldado por mayoría absoluta (176 de los 350 diputados); y continuista porque no supone el adelanto de las elecciones, sino que continúa inalterado el calendario electoral. Era la cuarta que se presentaba en cuarenta años de democracia y ninguna había salido adelante.

La primera moción de censura de nuestra joven democracia fue en mayo de 1980. Presentada por el grupo parlamentario socialista contra el Gobierno de Adolfo Suárez, el candidato propuesto fue Felipe González y, aunque la perdió, fue percibido por los ciudadanos como alternativa de gobierno, ganando las elecciones dos años después. La segunda moción de censura fue presentada por Alianza Popular -la anterior marca del Partido Popular- contra el gobierno socialista de Felipe González en marzo de 1987. Esta moción de censura se presentó justo un mes después del debate sobre el estado de la nación en el que no había podido intervenir el nuevo presidente de Alianza Popular (AP), Antonio Hernández Mancha, por no ser diputado. Ese fue precisamente uno de los motivos para promoverla, dar a conocer al nuevo dirigente de AP, pero si a Felipe González la moción le sirvió de trampolín, para Hernández Mancha significó su tumba política ya que dos años después se refundaría el partido nombrando como nuevo líder a José María Aznar. La tercera moción de censura fue presentada por Pablo Iglesias de Unidos Podemos contra Mariano Rajoy, a sabiendas de que no contaba con los apoyos necesarios, en junio de 2017, con el objetivo de convertirse en el principal partido de la oposición y marcarle el terreno al PSOE.

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Próximas tendencias tecnológicas para las campañas electorales

Sep 11

Próximas tendencias tecnológicas para las campañas electorales

Lo fundamental de una campaña electoral, lo que verdaderamente importa, es el mensaje y relato político. Sin embargo, para que nuestra narrativa llegue mejor a los potenciales votantes, necesita del envoltorio del marketing político que ayude a que nuestro candidato o candidata tenga más presencia en medios de comunicación, una imagen adecuada, conozca cuál es el mensaje idóneo para una audiencia segmentada, etc. Porque tampoco debemos olvidar que el fin último de las campañas electorales es ganar, motivo por el cual las campañas electorales constantemente están integrando nuevas técnicas e instrumentos.

Por tanto, todos los profesionales que trabajan en campañas electorales y comunicación política deben estar a la última en cuanto a innovaciones que consigan trasladar más y mejor el mensaje de su cliente/candidato.

Superado el boom del amplio abanico de posibilidades que ofrecen las diferentes redes sociales (y las que aparecerán en los próximos años), en los últimos tiempos hemos asistido a novedades como la aparición de un candidato en varios escenarios gracias a los hologramas, la gamificación como alternativa de comunicación, las apps móviles, la neurociencia aplicada a la política, el activismo digital, la financiación vía micromecenazgo o la evolución de la analítica de datos, por citar sólo algunas.

La aspiración de cualquier campaña es llegar a cuanta más gente mejor, pero a través de una comunicación personalizada. Por eso, las principales innovaciones que nos encontraremos en el futuro girarán en torno al video y al big data.

En cuanto al vídeo, hace unas semanas Facebook lanzó una nueva sección (“Watch”) dedicada a videos grabados y en vivo, una amenaza potencial para YouTube y otros servicios de video. Este hecho pone de manifiesto que el video y las tecnologías visuales están cobrando cada vez más importancia a la hora de interactuar. La próxima generación de productos y servicios de consumo permitirá acercar eventos en vivo a los usuarios, poder grabar cualquier espectáculo y personalizarlos, ofreciendo tanto experiencias de uso a los hogares conectados, como creación de contenido más dinámico, lo que abre múltiples posibilidades en la acción política.

Ya existen agencias trabajando en estas posibilidades aplicadas a las campañas electorales. Por un lado, en realidad virtual, explorando mundos generados completamente por ordenador, una experiencia inmersiva desconectada de la vida real, pero con apariencia de realidad. Por otro, en realidad aumentada, es decir, añadiendo una capa de realidad virtual encima del mundo real. Y en video 360º o inmersivo que deja una huella más duradera que el video normal.

Respecto al big data, la analítica de datos seguirá permitiéndonos mejorar nuestra estrategia y personalizar más la comunicación, por lo que la captación y tratamiento de datos para segmentar audiencias y mensajes tendrán gran desarrollo.

En los últimos años, la analítica de datos políticos ha avanzado desde el microtargeting a la verdadera ciencia de datos predictivos.  Actualmente, los expertos en computación están utilizando cantidades masivas de datos, modelos complejos y algoritmos avanzados (no sólo fundamentados en bases de datos públicas y privadas atendiendo a identificaciones demográficas y económicas, sino al análisis semántico y emocional de las conversaciones en redes sociales) para entender el comportamiento del público durante las campañas electorales.

El método de Cambridge Analytica -la polémica consultora británica que ayudó a Trump a ganar las elecciones y en la victoria del brexit-, utiliza técnicas de Deep Learning para identificar rasgos de personalidad, además del modelo de datos y el desarrollo de perfiles psicográficos para aumentar el público, identificar a los principales líderes de opinión y conectar con personas apelando a una reacción. Según su CEO, Alexander Nix, si eres un adulto que vive en Estados Unidos, esta compañía tiene un perfil específico sobre tu personalidad y sabe qué mensaje puede ser más persuasivo para ti a la hora de decidir tu voto.

La importancia del big data y la capacidad creciente para analizar e interpretar estos datos resulta indiscutible, pero el debate se sitúa en el eje ético de la utilización de ellos, su análisis y repercusión, máxime cuando se trata de información almacenada en manos privadas. La amplitud de este tipo de técnicas no sólo se puede enfocar en campaña electoral sino que puede cambiar el modo real en el que se hace política.

Pero además de estas innovaciones, motivado por la aparición de las noticias falsas, los ataques cibernéticos, los bots y la manipulación de los medios sociales, las campañas electorales se han convertido en un escenario en el que no sólo está en juego la integridad de las elecciones sino del funcionamiento de la democracia. Además, estas amenazas no tienen por qué proceder de otros países, sino de la propia nación (grupos radicales que busquen hackear, robar y publicar material privado para perjudicar o favorecer a otro candidato próximo a sus intereses) por lo que la ciberseguridad se antoja, además, un requisito imprescindible en las futuras citas electorales.

Éste artículo ha sido escrito para “La Revista de ACOP”, número 19, de septiembre de 2017.

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