No ponga un gurú en su campaña. Decálogo para identificar al mal consultor político

Feb 15

No ponga un gurú en su campaña. Decálogo para identificar al mal consultor político

El papel del consultor político es fundamental en todas las facetas de la actividad política, desde las campañas electorales hasta el trabajo gubernamental. El consultor político es el experto que asesora profesionalmente a un candidato político o a un cargo público, y le podemos encontrar en variados perfiles: consultor electoral, de imagen, jefe de campaña, de gabinete, de prensa, director de comunicación, coach, analista demoscópico, etcétera.

Como en todos los ámbitos de la vida y en todos los trabajos, nos encontramos con magníficos profesionales, pero también, por desgracia, con intrusos, charlatanes o vendedores de humo que desprestigian la profesión y la política. En este artículo pretendemos desenmascarar a aquellos que van por la vida de “gurús”, y lo único que hacen es alejar al político de sus ciudadanos (sin advertir que el rey va desnudo, como en el cuento de Andersen El traje nuevo del Emperador), guiado sólo por sus propios intereses.

Por ello proponemos este decálogo para identificar al mal consultor político y desmitificar su figura:

  1. Ha sido asesor de Barack Obama, por supuesto. En el mejor de los casos pudo trabajar de voluntario en su campaña y hacerse una foto con él, o quizá le mandó un correo electrónico con cuatro ideas teniendo la suerte de que acusaran recibo del mismo, lo cual justifica su repentina subida de caché como consultor. El buen consultor político es modesto y veraz.
  2. Ha trabajado en casi más campañas electorales de las que se convocan. Para desempeñar un trabajo profesional hay que conocer al candidato, empaparse del contexto económico, político y social de los comicios, investigar… sobre todo si eres un consultor internacional, por lo que se antoja complicado que puedas trabajar en más de cinco citas electorales al año. El buen consultor político es responsable y coherente.
  3. Presume constantemente de los clientes a los que ha asesorado. Una cosa es que se sepa, que en este mundillo nuestro tan especializado se sabe, y otra es que vayas pregonando para quien trabajas, como si fuera un “trofeo”. El consultor debe ser discreto y no alardear de clientes para los que ha trabajado, por la simple razón de que a muchos políticos no les gusta reconocer que han recibido ayuda y les gusta atribuirse todo el mérito. El buen consultor político demuestra integridad profesional, confidencialidad y evita el conflicto de intereses.
  4. La política no es una serie de televisión. Ahora que tan de moda está la ficción política y muchos sueñan con ser Josh Lyman, Kasper Jull o Kitty O’Neill, hay que recordar que la política no es tan glamurosa como las series nos hacen ver. La ficción de la pequeña pantalla necesita ser interesante para atraer al espectador planteando intrigas de sexo y poder al más alto nivel que se solucionan de forma trepidante. La política real es menos efectista y más laboriosa: prevalecen las reuniones tediosas, la investigación solitaria, los informes de última hora y las noches y fines de semana trabajando. El buen consultor político no debe inventarse realidades paralelas y mantenerse en contacto con la realidad.
  5. El gurú siempre tiene la razón. El falso gurú nunca se equivoca, nunca es responsable de un fallo, nunca lo reconocerá y siempre encontrará a otro al que echarle la culpa, incluido su propio cliente. Es muy amigo de conspiraciones maquiavélicas y supuestas componendas, aunque en la mayoría de los casos, por no decir casi siempre, sean inexistentes. El buen consultor político demuestra lealtad pero también es crítico.
  6. El gurú nunca ha perdido unas elecciones. Es tan bueno que, además de haber trabajado en cientos de campañas, siempre las ha ganado (repito, las ha ganado él, no el cliente para el que trabajaba y quien realmente se presentaba a las elecciones). Amigo consultor, de los errores se aprende más que de las victorias y no pasa nada por reconocer una derrota. Lo importante es la experiencia acumulada y aprender de los errores propios. El buen consultor político es honesto y humilde.
  7. El error de los Yes men. Nuestro cliente nos ha contratado para que le ofrezcamos varios puntos de vista, le digamos en qué falla, cómo puede mejorar y qué no debería hacer. Si le adulamos aprobando todo lo que dice y hace (para mantener nuestro trabajo) le estaremos haciendo un flaco favor (y acabaremos perdiendo nuestro empleo). El buen consultor político es valiente y sincero.
  8. Desprecia la investigación y formación permanente. Si, ya sabemos que tienes mucha experiencia y nosotros no somos quién para poner en duda tus vastos conocimientos, pero la comunicación política es una disciplina en constante evolución y es necesario actualizarse continuamente. El buen consultor político es exigente consigo mismo; se recicla, forma y está al corriente de la actualidad; se relaciona y aprende de otros compañeros de profesión y trabaja con diferentes clientes que le aportan visiones complementarias.
  9. La magia no existe. No prometas cosas que no podrás cumplir. Aunque te tengas en muy alta estima como consultor, hay situaciones complicadas de revertir por mucha cosmética marketiniana que apliquemos y los atajos no suelen ser buenas soluciones. El buen consultor político actúa siempre con transparencia, valores democráticos y ética profesional.
  10. Tú no eres el protagonista. No intentes suplantar al político para el que trabajas porque tú papel es el de asesorar, ayudar, debiendo estar en un segundo plano y no sobre los focos de la política. El buen consultor político es discreto.

En la VII Asamblea General de Socios de ACOP, celebrada en Bilbao en julio de 2014, quedó aprobado el Código ACOP, a través del cual se respalda la investigación y la práctica profesional comprometiéndose a promover la excelencia profesional entre sus miembros, así como a reforzar el compromiso con los principios éticos entre aquellos que trabajan en el ámbito de la comunicación política, exigiendo a sus miembros cumplir con una serie de principios deontológicos.

* Éste artículo ha sido escrito para “La Revista de ACOP”, número 2 (segunda etapa), de febrero de 2016.

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Las 10 mejores películas políticas de 2015

Dic 09

Un año más, por cuarto consecutivo, recopilo las principales películas políticas del año (2014, 2013 y 2012 -pdf, páginas 25 a 30-), algo que ya se ha convertido en un clásico de este blog y una de sus entradas más visitadas. Realmente se trata de la selección realizada para el último número del año de la revista “El Molinillo de ACOP” en el que también se recopilan los mejores libros, páginas web, perfiles de twitter y los personajes y conceptos más destacados del presente año, entre otros contenidos.

Las que aquí reunimos son las que, bajo mi subjetiva opinión personal, son las diez películas sobre política más destacadas. Aunque trato de exponer las que hayan sido estrenadas en España durante el 2015, también incluyo cintas que todavía no se han estrenado en nuestro país, pero han sido emitidas durante 2015 en sus respectivos países. Aquí te dejo el artículo. ¡Luces, cámara y acción!

peliculas 2015

Ya resulta una tradición en el número especial del mes de diciembre recopilar las películas que, a lo largo del año, han hecho de las cuestiones políticas el eje central de sus tramas. En esta ocasión, traemos una muestra variada ya que las películas provienen o se recrean en España, Inglaterra, Estados Unidos, Rusia, Alemania, Italia y Corea del Norte. Y, aunque la temática es siempre política y relacionada con los medios de comunicación, se abordan diferente situaciones basadas en hechos reales o recreaciones ficcionadas, elecciones, juicios, casos de corrupción… en diversos géneros como la sátira, la comedia, el drama, el thriller e incluso el documental.

En cuanto a series, la ficción política sigue interesando y la prueba son la gran cantidad de series que irrumpen en nuestras pantallas. Así, nos encontramos con “Babylon, estrenada a finales de 2014 en el Channel 4 británico y a principios de este 2015 en Estados Unidos, que cuenta las desventuras de una experta en relaciones públicas estadounidense que desembarca en el departamento de comunicación de la policía inglesa con una ardua tarea, mejorar la imagen y reputación dañada del cuerpo de seguridad de Londres. Otra de las sensaciones del año ha sido el regreso de David Simon, el creador de ‘The Wire’, con la miniserie “Show Me a Hero, en la que explora las nociones de hogar, raza y comunidad a través de las vidas de burócratas, activistas y ciudadanos de la ciudad de Yonkers, en el estado de Nueva York. “1992” es un thriller político situado en la Milán de inicios de los noventa, momento en que tuvo lugar la mayor convulsión política, económica y social que ha vivido Italia en las últimas décadas: el caso Tangentópolis, un escándalo de corrupción que destapó el entramado político que durante años permitió el fraude fiscal, la financiación ilegal de partidos y la malversación de fondos públicos. Y reciente ha sido el estreno en nuestras pantallas, casi simultáneamente con Estados Unidos (TNT), de “Agente X”, protagonizada por Sharon Stone que encarna a la primera vicepresidenta del gobierno de EE.UU. En clave de humor nos encontramos con dos ejemplos: la estadounidense “The Brink”, toda una burla a la diplomacia mundial, que narra cómo tres hombres desesperados y alocados pierden los papeles víctimas de una crisis geopolítica que viven muy de cerca; y “Milagros en campaña”, una miniserie argentina que describe en clave de comedia la construcción de candidatos políticos como si fuesen productos de consumo. Por último, pero ya de cara a 2016, Atresmedia TV está rodando un thriller contemporáneo, “La embajada”, que abordará la corrupción política y narrará las historias de los personajes que viven y trabajan en una embajada española.

Y de propina te dejamos un corto: “Yo, presidenta”. ¿Qué pasaría si en nuestro país hay un vacío de poder y es elegida al azar una persona para dirigirlo? El caos de las últimas elecciones en el país debido a la amplia mayoría del voto en blanco hace saltar las alarmas en Europa. Hay que buscar un dirigente rápidamente y, a través de un estudio psicológico, se demuestra que la persona más dotada para dirigir la nación es la que tenga más amigos en Facebook. Así, la elegida resulta ser Ana, una parada de larga duración con dos carreras, madre y camarera ocasional. Esta comedia positiva sobre la política y su fauna nos hace reflexionar sobre el poder de las redes sociales y la entrada en política de alguien sin conocimientos de política o de economía.

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Escenas del verano (1): ¿Qué música escucha y libros lee Obama en verano?

Ago 28

Escenas del verano (1): ¿Qué música escucha y libros lee Obama en verano?

A lo largo del verano hemos podido leer en la prensa los lugares escogidos por nuestros representantes políticos para pasar sus días de vacaciones: que si playa o montaña, en destinos nacionales o fuera de nuestras fronteras, con la familia o con amigos, más cortas o más largas… Pero poco más acerca de cómo aprovechan estos días de asueto más allá de los tópicos de “descansar”, “cargar las pilas” y “disfrutar de la familia”.

Incluso este verano –con la mente puesta en las elecciones de fin de año– hemos podido ver a Mariano Rajoy en una foto poco habitual como es sumergiéndose en las aguas del río Umia para refrescarse. Por las bondades del marketing político y aquello de humanizar al personaje y acercarle al ciudadano hemos podido verle en más estampas típicas veraniegas: paseando con el marido -y sin embargo amigo- de la ministra Ana Pastor, haciéndose selfies con todo el que se lo solicitaba, tomando cañas con miembros de su partido… pero sin embargo, más allá de que siempre veranea en su Galicia natal, poco más sabemos de a qué dedica el tiempo libre: ¿Qué gustos tiene? ¿Leerá alguna novela? ¿Aprovechará para hacer un maratón de series? ¿Qué música escucha? ¿Aprovechará para evolucionar del footing al running?…

2015-07-26 Rajoy de vacaciones en el rio Umia

Todo esto viene a colación de la noticia que publicaba la propia Casa Blanca con la selección musical que había realizado Barack Obama para el verano. Aprovechando su reciente apertura de perfil en Spotify, y aderezado del storytelling habitual (cuando le pedimos que escogiera algunas de sus canciones favoritas para el verano, el presidente se puso serio. Cogió un bolígrafo y papel, y redactó no una, sino dos listas de reproducción separadas), qué mejor forma de darlo a conocer que generando contenido y difundiendo los gustos musicales del presidente: cuarenta temas divididos en dos ‘playlists’, una para el día y otra para la noche.

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Los gestos del cambio de la nueva política

Jul 01

Los gestos del cambio de la nueva política

Las elecciones autonómicas y municipales del pasado 24 de mayo han traído consigo un nuevo escenario de reparto de poder, tanto a nivel regional como local, con nuevos representantes políticos. Muchos de ellos pertenecen a los denominados partidos emergentes que han querido dejar patente los aires de cambio y nuevas formas de hacer las cosas de la “nueva política” a la que dicen representar.

Así, y desde el mismo acto de toma de posesión, los primeros días de gobierno han estado cargados de gestos y símbolos para marcar diferencias con la vieja política. Con indumentarias menos formales, unos han prometido su cargo por imperativo legal, otros han renunciado a su bastón de mando o se lo han brindado a los ciudadanos y la mayoría han salido a las plazas para festejar la investidura con los vecinos. No es de extrañar si muchos de ellos provenían del activismo que protagonizó el 15M o de los movimientos sociales. Han pasado de las pancartas a los despachos, de las plazas a las instituciones.

Con gran expectación mediática, portadas en los periódicos y enorme viralidad en las redes sociales hemos visto como las alcaldesas de Madrid y Barcelona, Manuela Carmena y Ada Colau, asistían a su nuevo puesto de trabajo en el Ayuntamiento en metro. Otros, como el alcalde de Valencia, Joan Ribó, lo hacían en bicicleta, generando multitud de memes.

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Cualquier presidente de ficción antes que Obama

Jun 04

Cualquier presidente de ficción antes que Obama

Dicen que la realidad supera a la ficción, pero los dichos populares no siempre se cumplen. Según una encuesta realizada hace unos días por Reuters-Ipsos, el 54% de los norteamericanos tienen una opinión desfavorable a Barack Obama y preferirían antes a cualquier otro presidente de varias series de ficción política televisiva preguntadas.

Según este sondeo, realizado durante el mes de marzo, los estadounidenses preferirían al maquiavélico, sin escrúpulos, ambicioso y cínico Frank Underwood de House of Cards (serie iniciada en 2013 y recién estrenada su tercera temporada en Netflix), interpretado por Kevin Spacey, con un 57% de aprobación, frente al 54% del real Barack Obama.

También obtiene peor aprobación comparado con otros líderes moralmente ambiguos para los estándares americanos, como el seductor y bebedor presidente republicano Fitzgerald ‘Fizt’ Grant -interpretado por Tony Goldwin- en el culebrón de alta política Scandal (estrenada en 2012  y que alcanza 4 temporadas), valorado con un 60% de aprobación. E incluso si es comparado  con la presidenta Laura Roslin, interpretada por Mary McDonnell, del sombrío universo de ciencia ficción de Battlestar Galactica (miniserie de SyFy, 2003), que es respaldada por el 78% de los espectadores quienes aplauden su liderazgo frente a los robots que amenazan la raza humana.

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