Los candidatos franceses, a la conquista de YouTube

Feb 01

Los candidatos franceses, a la conquista de YouTube

El uso del vídeo, en general, y de YouTube, en particular, no es nuevo en comunicación política. Podemos afirmar que, de hecho, alcanzó su apogeo en 2008, con la campaña del «Yes, we can» que catapultó a Barack Obama a la Casa Blanca. Desde entonces, no hay candidato y/o partido que no disponga de su propio canal en YouTube.

Aunque la televisión sigue siendo el medio más demandado, las campañas miran cada vez más a Internet y YouTube para una segmentación más precisa de los votantes y su potencial viralidad. Los anuncios en televisión son anticuados, limitados en el tiempo y caros, mientras que YouTube permite a las campañas experimentar con una gama más amplia de longitudes, costes y puntos de conversación. Su facilidad de uso, bajo coste, capacidad de atracción, disponer de un canal alternativo, su carácter público y su componente de red social -lo que permite una accesibilidad global- así como su viralidad, hacen que YouTube se convierta en una herramienta de expresión muy valorada en campaña electoral.

Así lo han entendido los candidatos a las elecciones presidenciales francesas que, a menos de cuatro meses para la primera vuelta, afinan sus estrategias de comunicación en la que le están dando una importancia inusual a YouTube.

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El regreso de Sarkozy a la política

Oct 09

El regreso de Sarkozy a la política

“En Francia, los grandes hombres a quien la historia recuerda son los que caen y se levantan. Nuestra visión heroica del poder, heredado de grandes epopeyas nacionales -empezando por los Cien Días- nos hace admirar a los políticos indestructibles: los que, derrotados y abandonados, encontraron la energía para recuperarse, iniciar la reconquista y alcanzar una gran revancha triunfal. Así, de Napoleón a Sarkozy, pasando por De Gaulle, Mitterrand, Balkany, Juppé, Rocard, Aubry y algunos otros que parecían ‘terminados’, regresan a la escena política”.

Así reza un extracto del nuevo libro del profesor Christian Delporte, publicado a principios de este año, Come back! ou l’art de revenir en politique y que ya presagiaba lo que anunciaba el mismo Nicolás Sarkozy hace un par de semanas en su cuenta de Facebook, su regreso a la primera línea de la política.

Apenas ha durado dos años y medio su retiro de la escena política cuando perdió ante Hollande la Presidencia de la República francesa. Igual que hiciera otro político-espectáculo como el italiano Silvio Berlusconi (Primer Ministro en tres periodos diferentes: 1994-1995, 2001-2006 y 2008-2011), que anunció en noviembre de 2007 la disolución de su histórico partido Forza Italia y el nacimiento del Pueblo de la Libertad -unión de varios partidos- con el que en coalición con la Liga Norte y el Movimiento por la Autonomía ganó nuevamente las elecciones; Sarkozy pretende refundar y rebautizar su partido Unión por un Movimiento Popular (UMP) uniendo fuerzas con la Unión de Demócratas e Independientes (UDI) para formar una gran fuerza de centroderecha ante las elecciones presidenciales de 2017.

Nocolás Sarkozy

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“French bashing”, la burla como crítica política

May 03

“French bashing”, la burla como crítica política

Corren malos tiempos para el gobierno del presidente francés François Hollande. Apenas han pasado diez meses desde que tomara posesión de su cargo y ya el 40% de los franceses dice añorar a su rival, Nicolás Sarkozy. Hollande se ha convertido en el presidente más impopular de la V República (el 51% de sus conciudadanos le considera un mal presidente frente a un 22%) y un tercio de los votantes cree que lo mejor sería disolver la Asamblea Nacional y convocar elecciones.

El clima político interno del país vecino puede recordarnos a veces al nuestro con el reciente escándalo del exministro de Hacienda y Presupuesto, Jérôme Cahuzac, con cuentas secretas en Suiza y Singapur (por no hablar de las inversiones en paraísos fiscales del tesorero de la campaña electoral del presidente, Jean-Jacques Augier). Ante una situación de crisis moral y política, Hollande, Monsieur Faible (el Señor Blando, para L´Express), quien había prometido una República ejemplar, ha presentado una serie de medidas para moralizar la vida pública entre las que se encuentra que los miembros del Gabinete hagan público su patrimonio. El lento, pero progresivo aumento del paro; una economía estancada; el déficit presupuestario o el crecimiento de la deuda junto al clima de bochorno que vive la clase política (el 77% de los franceses cree que sus políticos son corruptos, el 32% desconfía y el 36% afirma que la política le produce “asco”, según un sondeo de Le Figaro) han creado una creciente sensación de desgobierno y desafección.

Por si esto fuera poco, vuelve a repuntar un curioso fenómeno, el “French bashing”, algo así como “poner a caldo a Francia”, liderado por la propia oposición conservadora y los medios anglosajones y alemanes, quizá melancólicos de la antigua alianza Merkozy.

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