Libro en crowdfunding: Política en serie. La ficción que inspira al poder

Feb 23

Libro en crowdfunding: Política en serie. La ficción que inspira al poder

Desde hace tiempo comparto a través de las redes sociales mi afición por las películas y series sobre política con algunos amigos compartiendo títulos, estrenos y recomendaciones.

Hace unos meses, los amigos Julio Otero y Diana Rubio me comentaron que querían trasladar esa afición a un libro en el que varios autores hablaríamos de aspectos de la comunicación política en las series de televisión. Encantado con el proyecto, hoy está a punto de ver la luz gracias a Libros.com y una campaña de crowdfunding para intentar hacerlo realidad.

El libro #PolíticaEnSerie. La ficción que inspira al poder es una obra coral que analiza cómo importantes aspectos actuales de la comunicación política se ven reflejados con nitidez en algunas de las series más exitosas del panorama televisivo mundial. Partiendo de la figura del asesor, los autores demuestran cómo, en ocasiones, la ficción televisiva es el mejor espejo de lo que sucede en gobiernos y medios de comunicación. Son dos mundos que se retroalimentan. Y es que en sus páginas también encontramos ejemplos increíbles de hasta qué punto las series se han anticipado a la propia realidad.

Es un verdadero honor escribir en este libro y compartir páginas con otros consultores y amigos a los que admiro como Julio Otero, Diana Rubio, Toni Aira, Xavier Peytibi, Santiago Castelo, Juan Carlos Calderón, Imma Aguilar, Begoña Gozalbes, María Vázquez Lorca, Fernando Cuñado y Eli Gallardo. En mi artículo abordo algo que está de máxima actualidad en España como son los pactos.

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No ponga un gurú en su campaña. Decálogo para identificar al mal consultor político

Feb 15

No ponga un gurú en su campaña. Decálogo para identificar al mal consultor político

El papel del consultor político es fundamental en todas las facetas de la actividad política, desde las campañas electorales hasta el trabajo gubernamental. El consultor político es el experto que asesora profesionalmente a un candidato político o a un cargo público, y le podemos encontrar en variados perfiles: consultor electoral, de imagen, jefe de campaña, de gabinete, de prensa, director de comunicación, coach, analista demoscópico, etcétera.

Como en todos los ámbitos de la vida y en todos los trabajos, nos encontramos con magníficos profesionales, pero también, por desgracia, con intrusos, charlatanes o vendedores de humo que desprestigian la profesión y la política. En este artículo pretendemos desenmascarar a aquellos que van por la vida de “gurús”, y lo único que hacen es alejar al político de sus ciudadanos (sin advertir que el rey va desnudo, como en el cuento de Andersen El traje nuevo del Emperador), guiado sólo por sus propios intereses.

Por ello proponemos este decálogo para identificar al mal consultor político y desmitificar su figura:

  1. Ha sido asesor de Barack Obama, por supuesto. En el mejor de los casos pudo trabajar de voluntario en su campaña y hacerse una foto con él, o quizá le mandó un correo electrónico con cuatro ideas teniendo la suerte de que acusaran recibo del mismo, lo cual justifica su repentina subida de caché como consultor. El buen consultor político es modesto y veraz.
  2. Ha trabajado en casi más campañas electorales de las que se convocan. Para desempeñar un trabajo profesional hay que conocer al candidato, empaparse del contexto económico, político y social de los comicios, investigar… sobre todo si eres un consultor internacional, por lo que se antoja complicado que puedas trabajar en más de cinco citas electorales al año. El buen consultor político es responsable y coherente.
  3. Presume constantemente de los clientes a los que ha asesorado. Una cosa es que se sepa, que en este mundillo nuestro tan especializado se sabe, y otra es que vayas pregonando para quien trabajas, como si fuera un “trofeo”. El consultor debe ser discreto y no alardear de clientes para los que ha trabajado, por la simple razón de que a muchos políticos no les gusta reconocer que han recibido ayuda y les gusta atribuirse todo el mérito. El buen consultor político demuestra integridad profesional, confidencialidad y evita el conflicto de intereses.
  4. La política no es una serie de televisión. Ahora que tan de moda está la ficción política y muchos sueñan con ser Josh Lyman, Kasper Jull o Kitty O’Neill, hay que recordar que la política no es tan glamurosa como las series nos hacen ver. La ficción de la pequeña pantalla necesita ser interesante para atraer al espectador planteando intrigas de sexo y poder al más alto nivel que se solucionan de forma trepidante. La política real es menos efectista y más laboriosa: prevalecen las reuniones tediosas, la investigación solitaria, los informes de última hora y las noches y fines de semana trabajando. El buen consultor político no debe inventarse realidades paralelas y mantenerse en contacto con la realidad.
  5. El gurú siempre tiene la razón. El falso gurú nunca se equivoca, nunca es responsable de un fallo, nunca lo reconocerá y siempre encontrará a otro al que echarle la culpa, incluido su propio cliente. Es muy amigo de conspiraciones maquiavélicas y supuestas componendas, aunque en la mayoría de los casos, por no decir casi siempre, sean inexistentes. El buen consultor político demuestra lealtad pero también es crítico.
  6. El gurú nunca ha perdido unas elecciones. Es tan bueno que, además de haber trabajado en cientos de campañas, siempre las ha ganado (repito, las ha ganado él, no el cliente para el que trabajaba y quien realmente se presentaba a las elecciones). Amigo consultor, de los errores se aprende más que de las victorias y no pasa nada por reconocer una derrota. Lo importante es la experiencia acumulada y aprender de los errores propios. El buen consultor político es honesto y humilde.
  7. El error de los Yes men. Nuestro cliente nos ha contratado para que le ofrezcamos varios puntos de vista, le digamos en qué falla, cómo puede mejorar y qué no debería hacer. Si le adulamos aprobando todo lo que dice y hace (para mantener nuestro trabajo) le estaremos haciendo un flaco favor (y acabaremos perdiendo nuestro empleo). El buen consultor político es valiente y sincero.
  8. Desprecia la investigación y formación permanente. Si, ya sabemos que tienes mucha experiencia y nosotros no somos quién para poner en duda tus vastos conocimientos, pero la comunicación política es una disciplina en constante evolución y es necesario actualizarse continuamente. El buen consultor político es exigente consigo mismo; se recicla, forma y está al corriente de la actualidad; se relaciona y aprende de otros compañeros de profesión y trabaja con diferentes clientes que le aportan visiones complementarias.
  9. La magia no existe. No prometas cosas que no podrás cumplir. Aunque te tengas en muy alta estima como consultor, hay situaciones complicadas de revertir por mucha cosmética marketiniana que apliquemos y los atajos no suelen ser buenas soluciones. El buen consultor político actúa siempre con transparencia, valores democráticos y ética profesional.
  10. Tú no eres el protagonista. No intentes suplantar al político para el que trabajas porque tú papel es el de asesorar, ayudar, debiendo estar en un segundo plano y no sobre los focos de la política. El buen consultor político es discreto.

En la VII Asamblea General de Socios de ACOP, celebrada en Bilbao en julio de 2014, quedó aprobado el Código ACOP, a través del cual se respalda la investigación y la práctica profesional comprometiéndose a promover la excelencia profesional entre sus miembros, así como a reforzar el compromiso con los principios éticos entre aquellos que trabajan en el ámbito de la comunicación política, exigiendo a sus miembros cumplir con una serie de principios deontológicos.

* Éste artículo ha sido escrito para “La Revista de ACOP”, número 2 (segunda etapa), de febrero de 2016.

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Escenas veraniegas (2): Putin y el posado del verano

Sep 04

Escenas veraniegas (2): Putin y el posado del verano

Finaliza el verano y, fiel a su cita, como si de una estrella del corazón se tratase, el presidente ruso Vladimir Putin coloca de nuevo ante la opinión pública global su foto del verano. Desde el Kremlin están acostumbrados a sorprender a los ciudadanos rusos, y a los no rusos buscando una audiencia mundial, con fotos de su líder en las más variadas situaciones: montando a caballo con su torso desnudo, nadando en las frías aguas de Siberia, practicando hockey sobre hielo o judo, esquiando, pescando, pilotando un avión de combate, guiando una bandada de grullas blancas a bordo de un ala delta, tocando el piano en un acto benéfico, disparando un rifle de asalto, conduciendo un coche Fórmula 1 o a lomos de una Harley Davison…

En esta ocasión, la foto elegida ha sido a bordo de un batíscafo que le llevó a las profundidades del Mar Negro durante su visita a Crimea, para conmemorar el 170º aniversario de la Sociedad Geográfica Rusa. No era la primera vez que lo hacía: en el verano de 2009 ya se sumergió casi 2.000 metros en el lago Baikal a bordo de otro batiscafo y, en agosto de 2011, encontró buceando en el mar Negro dos antiguas ánforas griegas del siglo V.

La hiperactiva vida del presidente ruso, en sus diferentes facetas (Putin cazador, agente secreto, aventurero, músico, amigo de los animales, deportista, pescador, líder mundial…) y retratada como si de un superhombre se tratara, es contada por sus fotógrafos oficiales (igual que Pete Souza con el estadounidense Barack Obama), entre los que destaca la ex modelo y aspirante a Miss Moscú, Iana Lapikova.

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Escenas del verano (1): ¿Qué música escucha y libros lee Obama en verano?

Ago 28

Escenas del verano (1): ¿Qué música escucha y libros lee Obama en verano?

A lo largo del verano hemos podido leer en la prensa los lugares escogidos por nuestros representantes políticos para pasar sus días de vacaciones: que si playa o montaña, en destinos nacionales o fuera de nuestras fronteras, con la familia o con amigos, más cortas o más largas… Pero poco más acerca de cómo aprovechan estos días de asueto más allá de los tópicos de “descansar”, “cargar las pilas” y “disfrutar de la familia”.

Incluso este verano –con la mente puesta en las elecciones de fin de año– hemos podido ver a Mariano Rajoy en una foto poco habitual como es sumergiéndose en las aguas del río Umia para refrescarse. Por las bondades del marketing político y aquello de humanizar al personaje y acercarle al ciudadano hemos podido verle en más estampas típicas veraniegas: paseando con el marido -y sin embargo amigo- de la ministra Ana Pastor, haciéndose selfies con todo el que se lo solicitaba, tomando cañas con miembros de su partido… pero sin embargo, más allá de que siempre veranea en su Galicia natal, poco más sabemos de a qué dedica el tiempo libre: ¿Qué gustos tiene? ¿Leerá alguna novela? ¿Aprovechará para hacer un maratón de series? ¿Qué música escucha? ¿Aprovechará para evolucionar del footing al running?…

2015-07-26 Rajoy de vacaciones en el rio Umia

Todo esto viene a colación de la noticia que publicaba la propia Casa Blanca con la selección musical que había realizado Barack Obama para el verano. Aprovechando su reciente apertura de perfil en Spotify, y aderezado del storytelling habitual (cuando le pedimos que escogiera algunas de sus canciones favoritas para el verano, el presidente se puso serio. Cogió un bolígrafo y papel, y redactó no una, sino dos listas de reproducción separadas), qué mejor forma de darlo a conocer que generando contenido y difundiendo los gustos musicales del presidente: cuarenta temas divididos en dos ‘playlists’, una para el día y otra para la noche.

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Los gestos del cambio de la nueva política

Jul 01

Los gestos del cambio de la nueva política

Las elecciones autonómicas y municipales del pasado 24 de mayo han traído consigo un nuevo escenario de reparto de poder, tanto a nivel regional como local, con nuevos representantes políticos. Muchos de ellos pertenecen a los denominados partidos emergentes que han querido dejar patente los aires de cambio y nuevas formas de hacer las cosas de la “nueva política” a la que dicen representar.

Así, y desde el mismo acto de toma de posesión, los primeros días de gobierno han estado cargados de gestos y símbolos para marcar diferencias con la vieja política. Con indumentarias menos formales, unos han prometido su cargo por imperativo legal, otros han renunciado a su bastón de mando o se lo han brindado a los ciudadanos y la mayoría han salido a las plazas para festejar la investidura con los vecinos. No es de extrañar si muchos de ellos provenían del activismo que protagonizó el 15M o de los movimientos sociales. Han pasado de las pancartas a los despachos, de las plazas a las instituciones.

Con gran expectación mediática, portadas en los periódicos y enorme viralidad en las redes sociales hemos visto como las alcaldesas de Madrid y Barcelona, Manuela Carmena y Ada Colau, asistían a su nuevo puesto de trabajo en el Ayuntamiento en metro. Otros, como el alcalde de Valencia, Joan Ribó, lo hacían en bicicleta, generando multitud de memes.

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