Pedro Sánchez ante su mejor oportunidad

Jun 13

Pedro Sánchez ante su mejor oportunidad

* Artículo publicado en «The Progressive Post», publicación de la Foundation for European Progressive Studies (FEPS), en un especial para el público europeo sobre el nuevo panorama político español: Pedro Sánchez is facing his best opportunity.

 

Hace apenas tres semanas, los sondeos situaban al PSOE como cuarta fuerza política, detrás de Ciudadanos, Podemos y el Partido Popular (PP), y el liderazgo de Pedro Sánchez se desvanecía. Sin embargo, el 24 de mayo se produjo un hecho que precipitaría unos acontecimientos que han dado la vuelta a todo el panorama político español en apenas una semana.

Ese 24 de mayo la Audiencia Nacional condenaba a varios políticos del PP y al propio partido en uno de los numerosos casos de corrupción que tiene abiertos. Esta sentencia confirmó lo que muchos ciudadanos sospechaban, que el PP se había lucrado y financiado ilegalmente sus campañas electorales, y desencadenó una serie de sucesos que Mariano Rajoy ni se imaginaba cuando el día anterior conseguía que los presupuestos se aprobaran en el Congreso garantizando su presidencia hasta las próximas elecciones de 2020.

En este contexto de indignación generalizado, el primero que dio un paso al frente para intentar desalojar al PP del poder fue el PSOE a través de una moción de censura, es decir, que el Congreso retire su confianza al presidente del Gobierno forzando su dimisión. En España la moción de censura es constructiva porque el grupo que la eleva propone a su vez un nuevo presidente del Gobierno que debe ser respaldado por mayoría absoluta (176 de los 350 diputados); y continuista porque no supone el adelanto de las elecciones, sino que continúa inalterado el calendario electoral. Era la cuarta que se presentaba en cuarenta años de democracia y ninguna había salido adelante.

La primera moción de censura de nuestra joven democracia fue en mayo de 1980. Presentada por el grupo parlamentario socialista contra el Gobierno de Adolfo Suárez, el candidato propuesto fue Felipe González y, aunque la perdió, fue percibido por los ciudadanos como alternativa de gobierno, ganando las elecciones dos años después. La segunda moción de censura fue presentada por Alianza Popular -la anterior marca del Partido Popular- contra el gobierno socialista de Felipe González en marzo de 1987. Esta moción de censura se presentó justo un mes después del debate sobre el estado de la nación en el que no había podido intervenir el nuevo presidente de Alianza Popular (AP), Antonio Hernández Mancha, por no ser diputado. Ese fue precisamente uno de los motivos para promoverla, dar a conocer al nuevo dirigente de AP, pero si a Felipe González la moción le sirvió de trampolín, para Hernández Mancha significó su tumba política ya que dos años después se refundaría el partido nombrando como nuevo líder a José María Aznar. La tercera moción de censura fue presentada por Pablo Iglesias de Unidos Podemos contra Mariano Rajoy, a sabiendas de que no contaba con los apoyos necesarios, en junio de 2017, con el objetivo de convertirse en el principal partido de la oposición y marcarle el terreno al PSOE.

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Los 6 retos de Pedro Sánchez para alcanzar La Moncloa

Jul 10

Los 6 retos de Pedro Sánchez para alcanzar La Moncloa

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) está viviendo uno de sus momentos más críticos desde que fuera fundado en 1879. Desde el año 2008 que surgió la crisis económica y financiera y el gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero no la supo afrontar con una respuesta convincente desde postulados socialdemócratas –sufriendo un grave problema de credibilidad-, la tendencia a la pérdida de escaños e influencia política y social es continua. Alfredo Pérez Rubalcaba obtuvo en las elecciones de 2011 el peor resultado del PSOE desde la restauración de la democracia, dando paso como secretario general a Pedro Sánchez en 2014, quien rebajó dichas cifras en las elecciones de 2015 y 2016 a 90 y 85 diputados, respectivamente.

Al igual que en otros países europeos, podemos pensar que se trata del declive de los partidos socialdemócratas que, una vez han conseguido los objetivos para los que fueron creados (y la historia del PSOE es la de un exitoso partido que modernizó España a finales del siglo pasado), los votantes se olvidan de ellos y prefieren a otras opciones políticas que plantean nuevos temas.

Sin embargo, la regresión social a la que asistimos, en un país que no acaba de recuperarse de la crisis, debería presuponer un mayor protagonismo y apoyo a opciones políticas progresistas que abanderan la igualdad como uno de sus valores políticos.

A grandes rasgos, éste es el marco en el que debemos situarnos para comprender el devenir del PSOE en los últimos años. Y hace unos días el PSOE celebró su 39º Congreso Federal que ratificó nuevamente a Pedro Sánchez como su secretario general. La política no deja, habitualmente, opciones para las segundas oportunidades, pero en este caso, le ha brindado al renacido Pedro Sánchez una segunda vida política. Además, ahora viene impulsado por un enorme capital político gracias a la épica de haberse enfrentado al “aparato” -que tenía otra candidata y  planteamientos políticos- y alzarse, contra todo pronóstico, con la victoria en las primarias. Por ello, no sólo goza de una segunda oportunidad política, sino personal, al poder crearse una nueva imagen y un nuevo relato, una inédita percepción pública de una historia de coherencia y resistencia.

Pero esto, por sí sólo, no es suficiente para volver a ganar unas elecciones, debiendo afrontar de forma inmediata los siguientes retos que conformarán su hoja de ruta política a corto plazo.

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¿Son las primarias el mejor sistema para elegir a un candidato?

May 19

¿Son las primarias el mejor sistema para elegir a un candidato?

Las elecciones primarias como sistema para elegir al secretario general de un partido o candidato a unas elecciones es un procedimiento cada vez más habitual entre las formaciones políticas. Es tradición en Estados Unidos y también hemos asistido a procesos similares en Italia, Francia o Reino Unido.

En España, aunque recientemente se han incorporado otros partidos, es un proceso usual entre los socialistas desde 1997, ya sea para elegir a candidatos locales, autonómicos o a nivel nacional. No en vano, es una vieja práctica de la II República que da voz y voto a los militantes, cuyos designios no siempre comulgan con los deseos del aparato del partido. Hasta 1936 los puestos en la estructura del partido, los candidatos a cualquier proceso electoral e incluso los representantes socialistas en organismos públicos eran designados directamente por los militantes. Esta práctica se dejó en suspenso por la Guerra Civil y las luchas fratricidas que se vivían dentro del partido, por lo que se prefirió abandonar este procedimiento en favor de la lista cerrada.

Aunque son muchos los interrogantes que despiertan las primarias -y serían objeto de otros artículos-, podemos sistematizar las ventajas y desventajas de su uso en las siguientes:

  • Legitimación democrática. Son los militantes quienes eligen frente a los cuadros de los partidos y la elección directa  inviste  al  ganador  de  una  legitimidad  añadida,  que  le  hace  más indiscutible  ante  sus
  • Disminución de interferencias partidistas. Cualquier militante puede ser elegido y votar por un candidato, es decir, tiene un papel decisivo. La elección se produce en un plano horizontal y no en uno jerárquico en el que los ‘aparatos’ deciden entre ellos quién será el candidato, sin tener en cuenta la opinión de los afiliados.
  • Transparencia y madurez democrática. Unas primarias permiten no sólo informarse de cada candidato y lo que proponen, sino que también, para el partido, es una magnífica forma de ofrecerse al resto de los ciudadanos y dar ejemplo de madurez democrática.
  • Democracia interna. Reflejan el talante democrático del partido al abrirlo a los militantes y confiar en que entre todos optarán por el mejor candidato.
  • Empoderamiento de la militancia. La mayor participación de los militantes en los procesos de toma de decisiones del partido repercute en una mayor implicación en la campaña y en el resultado, fortaleciendo el compromiso partidista, que será muy útil para las futuras elecciones activando al militante.
  • Resetear al partido. Cuando en una formación política hay voces discordantes, problemas internos, debates ideológicos aplazados y desconexión entre las bases y las élites, las primarias son una forma saludable de aflorar estas cuestiones para abordarlas y relanzar y regenerar al partido.
  • Es el mejor ensayo electoral ya que se elige, supuestamente, al candidato más preparado y conocemos cómo será su comportamiento en la campaña electoral, siendo también un termómetro del interés despertado entre la opinión pública por nuestro partido y candidato.
  • Marca la agenda mediática. Durante el proceso se dan a conocer los candidatos, las propuestas de cada uno de ellos, se habla del partido… es decir, se posiciona y prepara al candidato entre los ciudadanos/electores. Eso sí, el «ruido» mediático debe ser positivo.
  • Las primarias favorecen la circulación de las élites ya que, cuando los líderes de un partido se eligen  directamente  por  los  afiliados,  se  reduce  la  probabilidad  de  que  se  vuelvan  a presentar; y cuando lo hacen, las primarias reducen la probabilidad de que los líderes en el cargo sean reelegidos.

Sin embargo, también nos encontramos con detractores de este sistema de elección en base a  estas ideas:

  • Personalización de la política. Se conoce a los candidatos por su nombre, pero no tanto por sus proyectos, que quedan a menudo escondidos, ya que al ser del mismo partido, las propuestas suelen ser muy similares.
  • Las primarias sólo giran en torno a la elección de personas y no al debate de ideas, siendo un proceso electoral más en el que sólo importa quién gana, poniéndose el foco en el espectáculo en lugar de cuál es la mejor propuesta programática para alzarse con el poder.
  • Los recursos de los que disponga cada candidato (humanos; financiación; ser cargo orgánico, público o militante de base; clientelismo territorial…), son un elemento de desequilibrio entre aspirantes y pueden determinar el resultado.
  • Las primarias alimentan el faccionalismo y la división interna. Se corre el riesgo de que las rivalidades y luchas internas salgan a la luz o se potencien diluyendo las ventajas de las primarias y acaben dañando la imagen del partido y/o candidatos. Por ello es fundamental la gestión posterior del resultado que hagan los candidatos ganadores, aunque cuando la división interna de un partido ha  superado  un  umbral  determinado,  ni  las  primarias  impiden  la ruptura.

Parafraseando a Winston Churchill, quien dijo en la Cámara de los Comunes en 1947 que la democracia era el menos malo de los sistemas políticos, puede que las primarias sean el método menos malo de elección de líderes.

Éste artículo ha sido escrito para “La Revista de ACOP”, número 16, de mayo de 2017.

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La izquierda española ante su mayor desafío

Feb 07

La izquierda española ante su mayor desafío

Aunque se dice que la socialdemocracia lleva en crisis desde que nació, no es ninguna sorpresa que en los últimos años no atraviesa su mejor momento. Sin necesidad de recurrir al paradigmático hundimiento del PASOK,  el SPD alemán no supera desde hace años el 25% de votos, el Partido Socialista Francés podría bajar hasta la cuarta o quinta posición en las próximas elecciones de abril y, según un estudio de la Sociedad Fabiana, el Partido Laborista podría caer hasta el 20% del voto, diez puntos menos que en 2015.

España tampoco es ajena a este contexto europeo de devaluación de la marca socialdemócrata y el PSOE ha pasado del 46% del voto en 2008 –último año en que ganó las elecciones- al 22% de los últimos comicios en 2016. En el caso español, como agravante, asistimos al mayor proceso de transformación política desde la transición a la democracia de finales de los setenta.

El hundimiento del sistema financiero de 2008 provocó en nuestro país también el estallido de la burbuja inmobiliaria dando lugar a una crisis no sólo económica, sino política, social, institucional y territorial. La gestión de la crisis del gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero fue semejante a la que implementaron los partidos liberales y conservadores europeos, con políticas de austeridad y reformas laborales que determinaron un descenso salarial, lo que provocaría más adelante un gran descenso electoral y pérdida de militancia.

En paralelo, surgieron  movimientos como el de los “indignados” o 15M (recordado por su acampada en la Puerta del Sol de Madrid durante casi un mes) que demandaban una democracia más participativa así como una mayor transparencia y otras mejoras del sistema democrático.

En enero de 2014 se presentaba en sociedad Podemos, un nuevo partido liderado por Pablo Iglesias, heredero del movimiento 15M, que rechazaba una determinada adscripción ideológica y se definía como antiestablishment. Lo cierto es que esta formación, además de los movimientos sociales, nació articulada por el partido Izquierda Anticapitalista y algunos la califican de populista de izquierdas.

La aparición de nuevos partidos  -el mencionado Podemos y el autocalificado liberal progresista Ciudadanos- amenazaba el tradicional bipartidismo PP-PSOE, pero lo que significaba realmente era el fin de la unidad del electorado de izquierda.

La nueva situación política, en lugar de hacer reaccionar a los partidos tradicionales y servirles de estímulo, les puso a la defensiva, no sabiendo leer los motivos del abandono de su electorado, y no siempre para irse a otro partido.

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