Quintas Jornadas sobre Comunicación Política: ¿Cómo ganar unas elecciones?

Mar 01

Por quinto año consecutivo organizo junto con mi compañero Miguel Vicente las Jornadas sobre Comunicación Política que, en esta ocasión, tendrán lugar el miércoles 23 de marzo, en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Comunicación del Campus de Segovia de la Universidad de Valladolid.

Estas 5as Jornadas sobre Comunicación Política llevarán el título de ¿Cómo ganar unas elecciones?” aprovechando la inminente cita en las urnas del próximo 22 de mayo en la que acudiremos a elegir nuestros alcaldes y la mayoría de los Presidentes de Comunidades Autónomas. Ójala pudiéramos dar en estas jornadas la receta del éxito, pero nos aproximaremos bastante a temas que desde luego saldrán en  la campaña electoral, como la comunicación online y el uso de las redes sociales, el storytelling o qué hacer en un debate electoral.

Respecto a las ediciones anteriores hemos incluido algún cambio en el formato tradicional pero con la seguridad de que contribuirá a enriquecer las jornadas. Así, tendremos cuatros sesiones con las que esperamos abordar diferentes puntos de vista para analizar los ingredientes de esa receta que debe cocinar el éxito electoral.

La 1ª Sesión la hemos denominado “Encuestas e imagen. Cómo acercarnos al candidato”, y en ella, los catedráticos de universidad Fermín Bouza (UCM) y Javier del Rey Morató (UCM) nos explicarán cada uno de ellos el efecto de las encuestas en la acción política y la planificación estratégica, y los secretos relativos a la construcción de la imagen de los candidatos.

La 2ª sesión la hemos titulado Campañas electorales y mensajes mediáticos”. En ella, desde el punto de vista de los profesionales, abordaremos la comunicación online de los candidatos, la potencialidad de las redes sociales y cómo construir los mensajes para que sean eficaces en el electorado y los medios de comunicación. Para ello contamos con dos reputados consultores: Josué González, consultor de comunicación pública y online en  Asesores de Comunicación Pública, y Albert Medrán, Consultor de Comunicación Online y Política en la consultora líder de habla hispana Llorente & Cuenca. Ambos autores de blogs de obligada referencia en la comunicación política.

Las sesiones de tarde son las que reflejan los cambios respecto a otras ediciones y es que en lugar de una mesa de políticos, para este año hemos querido contar con la presencia del profesor de la UCM y consultor Alfredo Arceo Vacas para que nos explique cómo enfocar un debate electoral en todos sus aspectos (mensajes, telegenia, errores, recomendaciones, etcétera).

Finalmente, en la última sesión contaremos con la colaboración de la Asociación de la Prensa Segoviana que, bajo el título “Los medios de comunicación ante las elecciones. Recomendaciones para el éxito mediático desde los profesionales de la información” debatirán sobre las relaciones de los profesionales de la información y la clase política, qué consejos les darían a los candidatos para tener éxito ante sus diferentes públicos, que errores no deben cometer, cómo viven ellos las citas electorales… Esta mesa estará moderada por el profesor de la IE Universidad Juan Luis Manfredi y contará con la presencia de Alfredo Matesanz (Radio Segovia-Cadena Ser), María Victoria Domínguez (Radio Televisión Castilla y León), Miguel Ángel López (El Norte de Castilla) y Aurelio Martín (El Adelantado de Segovia-EFE).

Los materiales docentes, presentaciones, documentación, etcétera que nos proporcionen los ponentes los publicaremos en este blog para mayor comodidad de los alumnos inscritos y para aquellos que no hayan podido acudir pero estén interesados en estas Jornadas.

Si estás interesado en acudir puedes ponerte en contacto directamente conmigo o con la Unidad de Apoyo Departamental de la facultad (C/ Trinidad, 3, Segovia. Teléfono 921 11 23 19).

* Esta entrada la iremos actualizando con más detalles informativos:

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Filopolítica: filosofía para la política, un libro necesario

Ene 26

Hoy he tenido la suerte de asistir en Madrid a la presentación del nuevo libro de Antoni Gutiérrez Rubí Filopolítica: filosofía para la política”. Y digo suerte porque las personas que abarrotábamos la coqueta librería “La Buena Vida – Café del Libro” hemos asistido no sólo a la presentación de una recopilación de artículos en forma de librito de bolsillo sino a toda una declaración de principios.

Acompañado en la presentación por Fernando Vallespín, Catedrático de Ciencias Políticas de la UAM, los asistentes hemos sido testigos de un lúcido intercambio de ideas, un debate de gran altura, a veces tertulia pausada y reflexiva, a veces incendiaria, de esas veladas que alimentan pensamientos para mover conciencias y pasar a la acción. Una delicia que quiero agradecer a ambos por brindarnos esa hora y media y una recomendación para que, si podéis, asistáis a las presentaciones de San Sebastián y Barcelona.

Sin ánimo de ser exhaustivo voy a dejaros las principales ideas por las que discurrió la presentación, en la que intervino primero Antoni y luego Fernando, para pasar después al debate y preguntas del público.

Bajo el título “Filopolítica: filosofía para la política“ (podéis descargaros el libro aquí), encontramos distintos textos que presentan ideas y reflexiones sobre este concepto de lo que para Gutiérrez-Rubí sería la filosofía aplicada a la política, a una nueva política, que debe mirar hacia los clásicos, recuperando la esencia de los valores, de las ideas que fundamentan y otorgan consistencia al desarrollo de esta labor. Una visión renovada (más humanista y profunda) de la acción política, donde apunta conceptos como la espiritualidad, la introspección, la meditación o el silencio, entre otros, que pueden ayudar en este camino de reflexión compartida.

Así, en su presentación, quiso hablar de cuatro ideas bajo las que se desarrolla el libro:

Es necesario que los actores políticos (y toda la ciudadanía en general) tengan “vida interior”, entendiendo por esto la meditación, reflexión, espiritualidad, equilibrio… ya que hay un déficit de vida interior en la vida pública. “Un gestor público debe ser una persona de densidad moral y ética, y para ello es imprescindible una actitud reflexiva y pausada y una vida interior rica y equilibrada”.

Por otra parte, la renovación política pasa por la densidad ética y moral, por recuperar la credibilidad y revitalización de la política. “La ignorancia de buena parte de la política se maquilla por el ejercicio del poder, la prepotencia ideológica y la banalidad de la mayoría de sus presencias y retóricas públicas”.

Asimismo es necesario rescatar el lenguaje (“Si el lenguaje carece de precisión, lo que se dice no es lo que se piensa” Confucio y “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo” Wittgenstein). En la actualidad el lenguaje está lleno de muchas palabras y pocas ideas. Hay que rescatar un lenguaje que emocione y aporte, porque sin ideas la comunicación no funciona y no hay política. Una nueva política solo es posible con un nuevo lenguaje con más profundidad y espiritualidad. “El descrédito de la política y de los políticos tiene mucho que ver con el deterioro del lenguaje político. Dime cómo hablas y te diré quién eres (y cómo eres)”.

Finalmente, en sociedades líquidas son necesarios pensamientos sólidos. Hay que volver al pensamiento clásico y fundamentar filosóficamente las ideas. “Una de las causas más profundas de la crisis de la política es la desconexión entre praxis política y moral política”. La política ha renunciado a hacerse preguntas profundas para ofrecer respuestas superficiales. “La riqueza espiritual e intelectual de nuestros líderes es condición indispensable para su eficacia en la gestión”.

En definitiva, la política nos tiene que hacer pensar para que podamos cambiar (nos remite a una cita de Saramago en su blog) y recurre a la metáfora de que la filosofía en la política, la filopolítica, debe ser como una semilla, que transcurre tiempo (Vs. Inmediatez: “vivimos el presente absoluto y su tiranía nos subyuga a una aceleración acrítica e irreflexiva” Tabucchi) hasta que vemos los frutos, hasta que crece la idea. Es el momento de “sembrar ideas y valores si queremos los frutos de una ciudadanía comprometida en su propia vida, (…) a pesar de las urgencias electorales y el debilitamiento de los contrapesos ideológicos (…), para ver florecer una nueva cosecha de pensamiento y acción renovadora y transformadora”.

 

Antoni Gutiérrez Rubí y Fernando Vallespín (Madrid, 25 enero 2011)

A continuación tomó la palabra Vallespín para complementar las ideas, matizarlas, enriquecerlas y hacer una reconfortante crítica constructiva y provocadora. Algunas de sus afirmaciones, perdón por lo esquemático, fueron las siguientes:

Si la sociedad huye de lo público, no le importa, ¿podemos considerarnos ciudadanos?. ¿No tenemos entonces la clase política que nos merecemos?. La política en la actualidad es una mera gestión de la realidad que no incluye pensamiento.

Pertenecemos a la “sociedad de la distracción” en la que el entretenimiento es un fin en si mismo. Somos ciudadanos distraídos, no pensamos, no exigimos. Por tanto, el problema es de la sociedad, no de la política. Además, los medios de comunicación anulan la capacidad reflexiva de los ciudadanos.

Nuestra sociedad es individualizada, irreflexiva, banalizada, hiperconsumista en la que el político, o reflexiona, o actúa en los términos que le va a entender la sociedad…Y si reflexiona lo hace en términos instrumentales, para conseguir un fin. No debemos olvidarnos que los políticos son constructores de realidades en función de sus intereses.

Ahora mismo, la política carece de sentido, ¡no sabemos a donde vamos! No tenemos proyección de futuro, no confiamos en progresar sino que nos conformamos. La idea de progreso ha sucumbido, tenemos miedo al futuro (lo que es un verdadero problema para la izquierda porque la izquierda sin discurso de progreso no existe y sólo nos queda el conservadurismo), la tendencia es la alineación permanente, adaptarnos…y perder la ilusión.

Un ejemplo de todo esto es el debate de la edad de jubilación. La cuestión no es sólo ésta sino el sistema de trabajo, la organización del trabajo, qué alternativas tenemos al crecimiento económico, qué modelo de sociedad queremos y qué vamos a hacer para conseguirlo. No se piensa desde la globalidad, en términos generales, sólo desde la especialización.

También coincide en que falta un relato que explique lo que está sucediendo y desde el momento en que la política se aleja del lenguaje perdemos la política. Además, tampoco hay pensadores, sólo medios de comunicación que nos ofrecen una visión fragmentada de la realidad.

Vallespín matiza a Gutierrez Rubí al llamar la atención de que política y emociones es una asociación peligrosa porque si prevalecen éstos sobre la razón dejamos de pensar y nos volvemos irracionales. Las emociones siempre deben de estar sujetas a la razón, no podemos subvertirlas  a las ideas. Y Gutierrez Rubí le responde que no podemos pensar si no sentimos…

Para finalizar, apunto la última pregunta que cerró la presentación. Y es que un asistente reflexionó en voz alta que, ante la inmediatez de la política, la rápida interacción de los mercados financieros, la interconexión de una economía global…. ¿cómo reflexionamos pausadamente?

La respuesta es que sólo podremos hacerlo cambiando nosotros mismos para cambiar la sociedad, aplicarnos la filopolítica para contribuir a una nueva manera de hacer política. Victoria Camps afirma al final del prólogo  de este libro “para que la política recupere la confianza que ha perdido, es necesario que se escriban y lean, que se tengan en cuenta, consideraciones como las que se exponen en las páginas que siguen”. Por tanto,  si estás de acuerdo, si quieres contribuir a devolver a la política la dignidad y respeto perdido comparte este post, opina, enlázalo, tuitéalo, publícalo en tu muro… devolver la meditación y la credibilidad a la política está en nuestras manos.


PD: Este post también ha sido escrito bajo el bello influjo de Charlie Haden – Beyond The Missoury Sky

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Las siete vidas de Zapatero

Oct 03

Como si de un partido de tenis se tratara, el Presidente del Gobierno acaba de superar dos importantes bolas de partido. Una, la aprobación de los presupuestos generales, cuya conformidad era necesaria para impedir el adelanto de las elecciones. Y dos, una huelga general cuando menos peculiar, convocada no se sabe muy bien si contra el Gobierno, el sistema financiero internacional, porque a los sindicatos no les quedaba otro remedio o todo a la vez, pero en la que realmente eran éstos quienes se examinaban.

En cualquier caso, éste curso político será para el Presidente Zapatero el más duro y difícil de cuantos lleva en el Gobierno. Siguiendo con el símil tenístico, en las próximas semanas se sucederán asignaturas pendientes a las que deberá enfrentarse sucesivamente a modo de “muerte súbita” con la huida hacia adelanta como única escapatoria. Las elecciones catalanas del 28 de noviembre, con la sentencia del Estatut y el desgaste del tripartito como lastre negativo, serán un punto de inflexión en la antesala de las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2011 que el Partido Popular se encargará de plantear como un castigo al Presidente del Gobierno. Un liderazgo interno que empieza a ser cuestionado, germinando la idea del “post-zapaterismo” con las primarias de Madrid y las que han surgido al hilo de esta insurrección, además de la primera “huida del barco” confirmada del Ministro Corbacho que hace planear nuevamente la crisis de gobierno sobre el Ejecutivo.

Ante esta difícil situación, ¿puede Zapatero cambiar el curso de los acontecimientos?, y si es así, ¿cómo?, ya que cae en picado en las valoraciones demoscópicas sin aparente clavo al que agarrarse. De José Luis Rodríguez Zapatero se ha valorado siempre su optimismo antropológico y es en este momento donde más falta le va a hacer e insuflarlo a sus seguidores. A pesar de habérsele dado por muerto políticamente en varias ocasiones -fracaso de la negociación con ETA y negación de la crisis económica-, los vientos políticos que hoy le soplan de frente pueden tornarse positivos gracias a la ya consabida aprobación de los presupuestos, PNV mediante; si la “tregua” de ETA se torna en final de la organización terrorista; y que, a principios de 2011, empiecen a percibirse los síntomas de la recuperación económica gracias a las reformas emprendidas. Sin embargo, no parece que los problemas de Zapatero sean exclusivamente económicos, sino más bien de confianza, coherencia y credibilidad.

Es de suponer que el ya manido “No nos falles” que coreaban los jóvenes españoles cuando salió elegido Presidente inspiraron su frase “Voy a ejercer mi responsabilidad y voy a seguir el camino, cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste” en el pasado debate del Estado de la Nación. En comunicación política se viene hablando desde hace unos años de la fuerza del relato (storytelling) para llegar al corazón del votante. En una sociedad mediatizada por la “economía de la atención” ante la ingente cantidad de ruido informativo, la política de las emociones se ha revelado como una magnífica arma para conectar con el ciudadano-elector.

Si analizamos la figura de Zapatero, podemos ver la evolución del arquetipo protagonista de sus relatos. El primero de ellos fue el del mago, el del joven y desconocido diputado leonés que, contra pronóstico, gana las primarias socialistas y, en su primer intento como candidato, se proclama Presidente del Gobierno. Es en estos momentos, los del famoso “talante”, cuando goza de mayor confianza y credibilidad. Transcurridos los primeros años de gobierno, se presenta ante nosotros y su gabinete con el arquetipo del sabio, el líder intuitivo que todo lo sabe, quiere y puede; el presidente que no quiere hacer nada que sea impopular y ejecuta su amplio programa de derechos sociales. Sin embargo, con la llegada de la crisis, tal y como nos relata José García Abad en su libro “El Maquiavelo de León”, se nos revela un Presidente diferente, del que poco queda del Zapatero descrito como Bambi o Mr. Bean. Carente de inteligencia emocional y obsesionado por el marketing de la imagen, de lo superficial, no escucha a sus ministros y colaboradores a los que ningunea y hace de la improvisación (su sino político en el que ha tenido que reinventarse de simple diputado a estadista) su estrategia política.

Imbuido en su nuevo e incómodo avatar, el otrora líder reformista y de los trabajadores, ha fallado a la ciudadanía y emite una imagen de desgaste, pérdida de confianza e incapacidad para gestionar la compleja situación económica, social y política actual. Pero igual que pareció derrotado políticamente en otras ocasiones, ¿le queda alguna vida más?.

Puede que no todo esté perdido para él si da un firme y decidido golpe de timón y construye un nuevo relato, convincente del giro económico del Gobierno; coherente, una llamada a la acción en torno a los valores, apelando al desafío que supone salir juntos de la crisis, triunfar en una empresa que necesita sumar los esfuerzos de toda la nación a la vez que la cohesiona; y que le devuelva, no sólo la sonrisa, sino la ansiada credibilidad ante la necesidad de aplicar más duros recortes que menoscaban su discurso social. Pero este relato debe construirse, gestionarse con acciones tangibles, políticas que avalen sus palabras y, sobre todo, aderezar esta receta con una política de comunicación que acabe con los continuos problemas de coordinación, rectificaciones y eterna improvisación (porque en política percepción es realidad). En definitiva, convertir la crisis en oportunidad, una oportunidad para bautizarse con un renacido liderazgo creativo, cercano y realista, pero optimista, capaz de responder a  las circunstancias del momento. Así volverá a ser el Presidente en el que confiaron los españoles en 2004… si todavía le queda alguna vida.

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Real Madrid – Barcelona, algo más que el partido del siglo

Abr 10

Desde hace días no se habla de otra cosa. El “partido del siglo” de este mes ya está aquí. Esta tarde, el país se movilizará gracias a un evento deportivo que, según han tratado de vendernos los medios de comunicación, decidirá quién será el ganador de la Liga Española de Fútbol.

Sin embargo, más allá de lo puramente futbolístico, el encuentro de esta tarde-noche es muy interesante por todo lo que le rodea y, haciendo un ejercicio de storytelling, todo lo que representa. Empecemos.

Asistimos al bipartidismo futbolístico de la Liga Española. Es el claro ejemplo de que el dinero (casi) todo lo puede. Los dos clubes más poderosos de España y de los más ricos del mundo, se enfrentan por el liderazgo del futbol nacional. Poco importa que después de este derbi resten siete jornadas para el final de la competición. El resto de equipos son una comparsa que aspiran a las migajas de ambos clubes… pero, por otra parte, son imprescindibles para encumbrarles. El caso es que desde el inicio de la competición  liguera ya se nos advertía que este año sería cosa de dos y así se ha entendido la competición desde el principio, como un relato mítico, donde se combinan principios de la tragedia ática como el destino fatal, el instinto de superación, el temor a la vitoria del otro y los héroes con atributos*.

Ante la aplastante superioridad del pasado ejercicio en que el club culé ganó todas las competiciones en las que participó, su principal rival decide actuar contra el destino y arma un equipo de ensueño a golpe de talonario para reemplazarle de la cima de la gloria. Sin embargo, el equipo que parecía todopoderoso se encuentra con su David particular y tropieza en la Copa del Rey y la Liga de Campeones contra su fatal destino. En cambio, esta noche, guiados por la diosa Cibeles, invocarán al espíritu del Bernabéu para derrotar al eterno rival y hacer bueno el prometedor vaticinio del inicio de temporada.

Y como en todo relato épico, nos encontramos a sus personajes, los verdaderos protagonistas, héroes o villanos. Los medios de comunicación también han ejecutado a la perfección su papel de polemistas que animen el clásico. Y así han intentado simplificar al máximo a los gladiadores de esta batalla (Messi VS CR9). Como en “La Ilíada” esta lucha lo es también de héroes enfrentados, cada uno con sus atributos: fuertes, veloces, alados, astutos… Y el choque enfrentará al buen juego frente a la efectividad, el espectáculo frente al pragmatismo, el arte hecho futbol frente a la tecnocracia eficaz. Siempre valores contrapuestos que refuerzan la diferencia y la rivalidad.

Además, la historia alimenta la leyenda. Desde que tuvo lugar el primer derbi en partido en la Liga, el 17 de febrero de 1929, ha dado multitud de anécdotas como el pasillo del Barça al Real Madrid 2007/2008, el Bernabéu rendido a Maradona y Ronaldinho, las “manitas” consecutivas de cada equipo 1994 y  1995, el pisotón de Stoichkov al árbitro en 1990, el cochinillo al regreso de Figo al Camp Nou…

Pero este partido tiene más lecturas*. Simboliza la lucha política entre Madrid y Barcelona, dos maneras de entender la realidad sociopolítica, porque nada simboliza mejor la política que el deporte.

El deporte ha estado desde siempre al servicio de la política. El terreno de juego como escenario de denuncias y reivindicaciones, de esperanza y reafirmación. Los deportistas encarnan las virtudes de su bandera, de su grupo: lealtad, lucha, entrega, sacrificio, sentido de pertenencia. Tal y como apuntara Manuel Vázquez Montalbán, “ser partidarios de un club de fútbol reporta la intensidad emocional de una militancia político-religiosa, y hoy podría decirse que todos los clubes de fútbol son algo más que clubes de fútbol”.

Como hemos comentado anteriormente, si el deporte tiene que ver con la dramaturgia, la política también: con un relato emocional que un grupo de actores pone en escena delante de un auditorio. Los actores políticos se han dado cuenta y han encontrado en el deporte una vía rápida para lograr conectar con los votantes. El camino más corto para llegar al cerebro de un ciudadano-votante es a través del corazón y la política ganadora es la que contagia ilusión.

Por tanto, contemplando el contexto deportivo, político, económico, etc. que rodea este encuentro, nos encontramos ante uno de los fenómenos mediáticos más importantes del año. Ahora sólo queda  que los protagonistas cumplan con su papel y jueguen un buen partido de fútbol para poder seguir alimentando la leyenda y, al próximo encuentro, poder seguir  reproduciendo el mito de los Madrid-Barça.

*Artículo “El oráculo de Roma” de Jordi Balló en el Suplemento Cultura|s de La Vanguardia, 7 de abril de 2010.

* Artículo “Deporte y política: escenografía y emoción” de Oscar Santamaría en El Mundo, 9 de abril de 2010.

– Enlace de interés: Reportaje “Héroes y guerreros. La hora del triunfo” (EPS 05/09/2010)

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El poder del relato: historias que ganan olimpiadas

Oct 03

Ayer fue el día en que se decidió la sede de los Juegos Olímpicos de 2016. Madrid estaba entre las finalistas,  pero finalmente fue Río de Janeiro la ciudad elegida.

En su presentación ante los miembros del COI las cuatro ciudades candidatas utilizaron sus mejores armas dialécticas para convencer al resto del mundo de la idoneidad de sus propuestas.

Más allá de la geopolítica, leyes no escritas y tramas conspirativas que siempre rodean esta toma de decisiones, nos vamos a quedar con sus discursos.

Resulta curioso que, pese al trabajo de los jueces del COI que evalúan el estado de las candidaturas (infraestructuras ejecutadas, apoyo popular, sostenibilidad económica, seguridad, etcétera), al final, todo se reduce a si las ciudades son capaces de persuadir a los miembros del COI.

Y para persuadir, los representantes de las ciudades candidatas recurrieron al relato. El storytelling es una de las mejores formas de hacer llegar un mensaje a las audiencias, saturadas por la ingente cantidad de información en las sociedades contemporáneas. La política de las emociones al servicio del sueño olímpico. Esta técnica la domina a la perfección Barack Obama y ayer volvió a ponerla en acción, aunque no causó el efecto deseado, además de por otros factores (como su viaje relámpago que le impidió llevar a cabo las acciones de lobbying del resto de ciudades, aunque estuviera su esposa), porque quizá era demasiado previsible (“Together We Can”). En esta ocasión, la candidatura resultó muy alejada de la sensibilidad popular (ni siquiera ofreció una imagen del baloncestista Michael Jordan en sus víedos) y lo confió todo al magnetismo de su matrimonio presidencial.

Respecto a la candidatura de Tokio, simplemente mencionar lo que admitió Ichiro Kono, el presidente de la candidatura nipona al empezar la presentación “Los japoneses no somos buenos mostrando nuestros sentimientos”, para finalizar asegurando, otro representante esta vez, que todos lo pasarían muy bien en Tokio y que les llevarían al karaoke. Palabra incapaces de movilizar a la audiencia en un mundo cada vez más líquido.

En cuanto a España, vertebró su presentación sobre el titular “Los Juegos de las Personas“. Fue una puesta en escena con episodios emotivos y contundencia política para propagar la multiculturalidad de Madrid. Podemos estar orgullosos del papel representado por nuestros políticos, una piña cohesionada para la ocasión. Y las emociones, siempre a flor de piel, con unos magníficos vídeos: Samaranch padre, a sus 89 años, pidió un último deseo; el rey Juan Carlos apeló a su linaje olímpico y presumió de nietos voluntarios de Madrid 2016, y el titular de Gallardón “En el deporte el único fracaso es rendirse”.

El presidente brasileño, Lula da Silva, dio toda una lección de construcción de un storytelling creado a partir de sus orígenes familiares, de su propia vida y de su relación con el mundo. Basado en la imagen de ser el único continente que todavía no había acogido unos Juegos olímpicos, la candidatura de la Cidade Maravilhosa jugó a la carta épica, a la baza de cambiar la historia y cambiar el destino de la ciudad, mejorarla, manejando en una mano su auge económico y en la otra un abanico de emociones.

“Ha llegado nuestro momento. Entre las diez mayores economías del mundo, Brasil es la única que aún no ha sido sede de unos Juegos. Para los otros países será otra edición de los Juegos. Para nosotros, una oportunidad sin precedentes de crecer en autoestima, de fortalecer las conquistas recientes y de estimular nuevas. Nuestra candidatura no es sólo nuestra, es también de toda América del Sur, de 400 millones de personas, entre ellas 180 millones de jóvenes. Hay que aprovechar este momento mágico para ampliar los Juegos y llevarlos a otros lugares del planeta. Río es la ciudad más maravillosa del mundo. La cumbre del G-20 acaba de reconocer la importancia de países emergentes como Brasil en el nuevo mapa de la economía mundial. Como brasileño, me enorgullezco de formar parte de este proceso. Ahora queremos abrir nuestras puertas a la mayor fiesta de la humanidad. Si nos dan la oportunidad, no se arrepentirán. Tengan la seguridad de que los Juegos de Río serán inolvidables porque estarán pletóricos de pasión, de energía y de la creatividad del pueblo brasileño”.

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